Uruguay: Los trabajadores antes y después del Frente Amplio

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Marcha de trabajadores afi liados al PIT-CNT por las calles de Montevideo. Foto Internet.

Las relaciones laborales de este país han mejorado desde que una fuerza alternativa conduce sus destinos

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@Aurelianolatino 

Federico Steinhardt, obrero de la construcción o albañil uruguayo, estuvo la semana pasada en Colombia en un intercambio de educación sindical. Es integrante del Consejo Directivo Nacional del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos, Sunca, organización que agrupa a 38 mil trabajadores de este sector, de los 45 mil que hay en ese país.

VOZ habló con él para conocer los cambios que se realizan en materia de derechos laborales y sindicales desde la llegada al poder de una organización política alternativa: el Frente Amplio.

–¿Hubo cambios en las relaciones laborales desde la llegada del Frente Amplio al Gobierno de Uruguay?

–Sí los hubo. Por eso, era un objetivo de primer orden desplazar a la derecha del gobierno para avanzar en la democratización de la sociedad, que es mucho más que poner un papelito en una urna cada cinco años. La llegada del Frente Amplio al gobierno ayudó a democratizar las relaciones laborales. Por ejemplo, se reinstaló el Consejo de Salarios luego de casi 15 años que no funcionaba, en el que hay representantes de trabajadores, empresarios y gobierno, y es el espacio en el que se discuten las condiciones salariales y laborales por rama de actividad.

–¿Y con respecto a garantías sindicales?

–En el año 2006 desde el movimiento sindical impulsamos una ley de libertades sindicales para proteger la actividad del movimiento sindical, que generó un proceso de crecimiento. Por eso el Plenario Intersindical de Trabajadores – Convención Nacional de Trabajadores, PIT-CNT, en 10 años se multiplicó por tres.

Hay protección a la actividad sindical. En Sunca teníamos 1.200 afiliados en 2002 y actualmente casi 40 mil, y eso es algo que hay que cuidar y aprovechar. El PIT-CNT nuclea un tercio de la población económicamente activa con más de 400 mil afiliados, lo cual es poco para los cambios que hay que hacer en el país.

Avances

–¿Qué cambios tangibles hay en los trabajadores, por ejemplo en cuanto a salarios?

–El salario real creció en 54% de 2005 a 2015, que implicó un avance importante que nosotros mismos vimos en la industria de la construcción. Por ejemplo, antes de 2005 un obrero de la construcción para comprar un cilindro de gas para la cocina tenía que trabajar dos días y medio, hoy con un día de trabajo compra tres. Eso se vio en la dinamización de la economía, sobre todo en el mercado interno, y eso ha ayudado a sostener este proceso en el que tenemos tres gobiernos consecutivos con mayoría parlamentaria y el próximo año disputaremos el cuarto porque hay elecciones. Es un proceso con contradicciones, pero es un proceso que los trabajadores tenemos que cuidar.

–¿Cómo sobrellevar relaciones con un Gobierno al que los trabajadores apoyan pero al que también le exigen?

–Tenemos independencia con respecto al Gobierno. Cuando hace bien las cosas saludamos y apoyamos, y cuando se equivoca no tenemos ningún problema en tomar medidas. De hecho, al gobierno del Frente Amplio le hemos hecho más paros que a gobiernos anteriores, entre otras cosas porque hoy nos podemos organizar más.

–¿Estos avances para ustedes han producido respuestas de los empresarios?

–Los empresarios tienen una queja ante la Organización Internacional del Trabajo, OIT, en la que dicen que en Uruguay se vive una dictadura sindical y plantean que el país sea incluido en la lista negra. Argumentan que no es posible que se reconozca la ocupación del lugar de trabajo como extensión del derecho de huelga porque eso atenta contra la propiedad privada. Es decir, vos podés hacer la huelga y quedarte ocupando la fábrica y el patrón no puede entrar ni sacarte ni sacar cosas, y eso es legal. Es lo que alegan.

–¿Qué otros avances hay en materia laboral?

–Son varios los avances en los diferentes sectores. Otro ejemplo es que en 2010 ganamos en un convenio colectivo que los trabajadores de la construcción que laboran al aire libre, si llueve no puedes trabajar, porque no se puede, pero cobras igual.

En 2014 también conseguimos la Ley de Responsabilidad Penal Empresarial, en la que se dice que si el empresario pone en riesgo la vida del trabajador puede ir preso. Los empresarios pusieron el grito en el cielo, pero hoy podemos decir que gracias a eso ellos tuvieron que hacer inversiones para mejorar la seguridad y prevenir accidentes en el trabajo y en este mes de mayo se cumplió el primer año sin accidentes mortales en la construcción. Están los datos oficiales sobre la reducción de accidentes en general. Eso era algo impensable antes, eso lo hicimos con organización. No es salario, no es dinero en los bolsillos, sino volver sanos a casa luego de la jornada laboral.

También ganamos la pelea para la reducción del saco de cemento de 50 a 25 kilos. Eso ha generado que se reduzcan a menos de la mitad los trabajadores con hernias discales. Primero fue una norma, la de cargas que los empresarios no cumplieron, pero como la norma lo decía rompíamos a la mitad los sacos y se perdía el cemento que se regaba. Luego los empresarios lo implementaron y el bulto de cemento es de 25 kilos.

Lo que falta

–Aunque hay avances, ¿qué les falta por lograr?

–Nos falta la desmercantilización de la seguridad social, más exactamente de las pensiones, que se acaben las administradoras. En el sistema de salud hemos avanzado porque ahora el Estado invierte mucho en salud aunque también prestadores privados, y la calidad del servicio de salud público ha mejorado. Cuando estaba la derecha los hospitales públicos literalmente se caían a pedazos, pero hoy tienen la misma tecnología que cualquier privado.

–¿Cómo son las formas de contratación?

–En cuanto a la contratación hay mayor estabilidad en los trabajadores públicos, y en privados depende la franja de actividad, donde también hay contratos indefinidos. Pero suceden abusos aún, el año pasado ayudamos a organizar a los cosechadores de naranja quienes tenían reclamos muy básicos como que les pagaran a la fecha porque históricamente esa empresa les pagaba cuando se le antojaba. Pero este año, quienes reclamaron y se organizaron en sindicato, no fueron convocados a la cosecha y eso gracias a que no tenían contrato laboral a largo plazo. Eso también nos falta.

–Al conocer algunas condiciones laborales y sindicales de los trabajadores colombianos, ¿hay algo de lo que se asombre?

–Me he asombrado de que no esté reglamentado el tema de la huelga, de la cantidad de trámites que hay que hacer para hacer una huelga. Eso en la lógica nuestra es algo impensable, solo vasta que se reúnan los trabajadores y se pongan de acuerdo para hacerla y ya. Y creo que esos son avances, aunque nos falta mucho.

También me asombré cuando supe que despidieron pilotos por hacer una huelga y que se declaró el transporte aéreo de pasajeros como servicio público esencial.

En Uruguay el gobierno declaró la educación como servicio público esencial. Nos opusimos a eso porque no está en riesgo la vida de nadie porque no haya clases. El Gobierno se dio cuenta de que era un error gigante y dio marcha atrás. Si hay paro en la salud, las emergencias y las cirugías previamente programadas siguen funcionando igual. Es algo que los mismos trabajadores tenemos claro.

Federico Steinhardt.

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