Una nueva correlación de fuerzas ante la derecha gobernante

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Gustavo Petro en su discurso de agradecimiento a sus votantes luego de conocer los resultados de la segunda vuelta. Foto cortesía William Garavito.

Jaime Caycedo Turriago – Secretario General del PCC
@JaimeCaycedo 

Para contener el ascenso vertiginoso de la gran confluencia unitaria por la paz, en cabeza de la Colombia Humana, debieron juntarse todas las fuerzas del establecimiento y del capital. Por ahora no somos gobierno, pero hay posibilidades infinitas de avanzar como fuerza alternativa, tanto al respaldar el descontento social creciente, al invitar a votar el referendo anticorrupción del 26 de agosto, como en la perspectiva de los gobiernos locales en 2019.

El triunfo de Iván Duque enmarca un nuevo momento de la transición histórica que vive Colombia. El núcleo reagrupado en torno suyo reproduce las contradicciones del orden social dominante, no resuelve las tensiones entre las vertientes de la burguesía sensibles a la presión nacional e internacional por el cumplimiento e implementación de los acuerdos y diálogos de paz. Duque intenta modificarlos y condicionar los diálogos en curso e intensificar la militarización en el tratamiento de los nuevos conflictos en el post acuerdo.  La imagen de renovación generacional y de lenguaje “suave” recubre el reacomodamiento táctico, alarmado ante el auge popular pero desnuda al mismo tiempo el nuevo nivel de la crisis de la hegemonía dominante, al ritmo de la nueva correlación de fuerzas que se está configurando en la sociedad.

Para la izquierda y las fuerzas avanzadas que creen en la unidad este no es un momento de derrota sino de construcción de conciencia y afinamiento de proyecto. Debemos a Gustavo Petro y a Ángela María Robledo el significativo aporte de sintonizarse con el sentir del común y recoger una plataforma hija de las incontables movilizaciones y protestas cívicas, étnicas, estudiantiles, regionales y de las luchas por la paz de los últimos años. Centenares de miles de jóvenes se han acercado a un nuevo enfoque de la política y le han aportado una praxis renovadora, creativa y rebelde, que se expresa en el voto libre como instrumento de acción transformadora. Consolidar esta inmensa confluencia de grupos, redes, equipos, organizaciones, partidos y personas en un movimiento implica profundizar en la formación política, en las iniciativas para despertar la conciencia, desplegar las reivindicaciones de las gentes de abajo y también en la preparación para asumir formas de poder en lo local, municipal y departamental en 2019. Merced al Estatuto de la Oposición, fruto del Acuerdo de paz, Gustavo Petro tendrá una silla en el Senado y Ángela María la suya en la Cámara. Son cabeza de bancadas, con voz y voto en el Congreso y movilización de masas en la calle.

Mucho de lo que estamos viviendo ha sido posible gracias al logro del Acuerdo Final de Paz del gobierno saliente y las FARC-EP y el diálogo para la solución política con el ELN. Su defensa y la de su implementación tienen un papel trascendental en el nuevo momento político y frente al gobierno que va a inaugurarse. La paz democrática y la reconciliación podrán consolidarse si se fortalece la nueva correlación de fuerzas con respaldo de la movilización social que nació de la campaña presidencial.

Con la Unión Patriótica y Decentes, los comunistas hacemos parte de este nuevo proceso de unidad en desarrollo. La Juventud Comunista está llamada a cumplir un importante papel en la actual coyuntura en marcha.

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