“Una nave espacial en forma de gota”

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Entrevista con el escritor de ciencia ficción Antonio Mora Vélez, orientador del grupo El bocachico letrado

José Ramón Llanos

La Filbo siempre brinda la oportunidad de encontrarnos con intelectuales que se han destacado en el campo de la poesía, la narrativa o la composición musical. Este evento constituye una gran oportunidad para entrevistarlos, en esta ocasión el entrevistado es el escritor barranquillero Antonio Mora Vélez, quien nació el 14 de junio de 1942, él es el principal iniciador de la ciencia ficción en Colombia,

–José Ramón Llanos – J.R. Hablemos primeramente de Compae Goyo.

–Antonio Mora – A.M. Compae Goyo es uno de los intelectuales costeños que las nuevas generaciones fuera del terruño caribe injustamente han olvidado. Compae Goyo, su nombre Guillermo Valencia Salgado, fue un hombre polifacético, locutor, radio actor, coreógrafo, trabajó la investigación folclórica, escultor, ensayista, estudioso de los aires musicales caribes y compositor de porros muy conocidos y transmitidos en las emisoras de la costa. Tiene un libro sobre el porro, en el cual plantea que este aire musical tiene un origen triétnico, él afirma que tiene influencia hispánica que se manifiesta en la danza inicial del porro; los clarinetes son una remembranza de la flauta de millo que es la influencia indígena y la percusión y los instrumentos percusivos son la expresión de la influencia africana.

–J.R. ¿como nace el grupo cultural El bocachico letrado?

–A.M. Nace después que volví a Montería, ya que estuve viviendo trece años en Sincelejo. Una noche un grupo de amigos me tomaron por sorpresa en mi casa y me propusieron hacer un grupo cultural, pero sin tantas formalidades y así nació El bocachico letrado. Un grupo de intelectuales nos reunimos mensualmente y discutimos sobre varios tópicos, sobre folclor, sobre literatura, sobre filosofía e incluso sobre la vida cotidiana. Los fundadores fueron Serafín Velázquez, Alexis Zapata, Carmen Cecilia Morales, Néstor Solera, Galo Alarcón, Martha Lugo y yo. Posteriormente ingresó Nelson  Castillo Pérez.

–JR. ¿Cuál ha sido la creación literaria del Bocachico letrado?

–La producción literaria de este grupo es significativa, sus integrantes son escritores de poesía, cuentos y novelas y realmente han enriquecido el acervo literario nacional.

Se han editado tres antologías, una de poesía, una de cuentos y una de ensayos, publicadas por Collages Editores. Cada uno de los escritores tiene por lo menos cuatro obras publicadas. Nelson Castillo es uno de los cuentistas más importantes del país, ha publicado ocho libros y ha ganado varios concursos nacionales de cuento, Néstor Solera lo mismo, Serafín Velázquez viene trabajando una temática novedosa, cuentos sobre la cuestión ecológica. Carmen Cecilia Morales también ha publicado dos libros de poesía y uno de cuentos. Tenemos un poeta nuevo, Guillermo Vergara, que va a publicar pronto un libro. Tenemos un profesor de filosofía que es un crítico literario y que es el lector de todas nuestras obras.

–J.R. Hablemos ahora de tu narrativa. ¿Por qué comenzaste escribiendo ciencia ficción?

–A.M. Yo estudiaba en la Universidad de Cartagena y un día fijé en la cartelera un escrito y un estudiante cualquiera lo rompió. Para desquitarme de él escribí un texto que titulé El día que los asnos insultan a los hombres. Lo envié a El Diario de la Costa y Nacho Caballero, que lo dirigía, lo publicó. Posteriormente, fue a la Universidad de Cartagena y empezó a preguntar por mí, me localizó y me dijo: publiqué tu cuento a pesar de que se nota que estás empezando y no manejas bien la técnica cuentista, pero te lo publiqué porque en Colombia no hay casi cultores de la ciencia ficción, creo que si sigues por esa línea y llegas a dominar la técnica narrativa podrías tener resultados exitosos.

–JR ¿Cuándo empiezas a publicar en la prensa nacional?

–A.M. El suplemento dominical del periódico El Espectador lo dirigía Gonzalo González, GOG, y él me publicó mi primer cuento titulado La Gota.

–JR. ¿Cuál era el tema de La Gota?

–AM. Cuento que una nave del espacio en forma de gota llegó al planeta tierra y aterrizó en el jardín de una edificación que resultó ser la residencia de un científico. Los científicos terrícolas sabían que la nave había penetrado a la tierra y los conductores de la Gota le comunicaron que estaban en un jardín, pero había tantos jardines que no pudieron localizar la nave. Al partir los ocupantes de la Gota dejaron un mensaje, al descifrarlo los científicos terrícolas se dieron cuenta que habían tenido la nave cerca y no pudieron encontrarla. Después cada dos meses GOG siguió publicando mis cuentos de ciencia ficción. Me publicó entre seis o siete cuentos.

–J.R ¿Cuándo publicaste tu primer libro y como se tituló?

–A.M. Mi primer libro se tituló Glitza, contenía seis o siete cuentos de los publicados en El Espectador. Apareció en el sello Alcaraván, de Artuto Alape.

–JR. Tu obra narrativa creo que ha sido recogida en diecinueve libros. ¿Es correcto?

–A.M. Efectivamente he publicado diecinueve libros, de los cuales catorce son de ciencia ficción y cinco son narraciones realistas.

–J.R. ¿Cuál fue tu primera novela realista?

–A.M. Se llama La hora de las golondrinas. Novela ambientada en acontecimientos ocurridos en los años sesenta,  en Córdoba. Corresponde a la época de mi militancia en el Partido Comunista y a las acciones desarrolladas con el aliado Movimiento Revolucionario Liberal.

–J´.R. ¿Cuál es el tema de la novela que acabas de lanzar en la Filbo, En la otra orilla del río.

–AM. El tema tiene que ver en parte con mi ejercicio de Juez Promiscuo en Tierra Alta y con una de las manifestaciones de la ya tradicional corrupción nacional. En este caso la construcción de un puente que fue financiado, los contratistas recibieron el dinero y solamente se construyeron los pilotes a ambos lados del rio. El protagonista de la novela es Sebastián Miranda un joven abogado de familia humilde de Cartagena, su misión fue investigar las irregularidades cometidas en la construcción del puente de El Peñól. La novela describe la descomposición moral de los profesionales y bachilleres de Tierra Alta. Por supuesto el juez descubre el fraude y los responsables de él. Como siempre sucede en este país, el juez tuvo que renunciar y abandonar el pueblo.

–J.R. Hablemos de otra parte de tu obra.

–A.M. Tengo dos libros de cuentos que han sido publicados, que tratan el problema de la violencia de los últimos 50 años. Y tengo una poesía diversa, dentro de los cuales hay algunos poemas políticos. Algunos dicen que mi poesía política es más significativa que la obra narrativa. Tengo un poema a Simón Bolivar que ha sido publicado en otros países. Hay poemas cuya temática es la vida de Camilo Torres, el Che, Fidel y otros paladines similares.

–J.R ¿Reconoces alguna influencia de algún autor, en el tratamiento de los temas?

–A.M. Hay una innegable influencia estilística de García Márquez, de quien aprendí a manejar los diálogos y a manejar los adjetivos, sobre todo leyendo y estudiando sus primeras obras. Y los maestros latinoamericanos como Cortázar, Vargas Llosa y Borges.

Este diálogo tuvimos que interrumpirlo ante la dictadura del tiempo. Antonio Mora debía atender a otros periodistas que lo esperaban.

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