Un asunto que corroe la calidad académica en la UPTC

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Asamblea de profesores en la UPTC sede Tunja. Se dirige a los docentes el profesor Winston Porras. Foto Pedro Pablo Salas.

De manera paulatina los profesores se fueron integrando a una movilización que al final les dejó mejores condiciones laborales. Cada vez más, las universidades se comportan como cualquier empresa.

Asamblea de profesores en la UPTC sede Tunja. Se dirige a los docentes el profesor Winston Porras. Foto Pedro Pablo Salas.
Asamblea de profesores en la UPTC sede Tunja. Se dirige a los docentes el profesor Winston Porras. Foto Pedro Pablo Salas.

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

Durante dos meses la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), en Boyacá, estuvo en anormalidad académica por un cese de actividades de sus docentes. Quienes primero habían entrado en asamblea permanente, desde hacía más de dos meses, fueron los docentes de la sede Sogamoso, secundados por los de Duitama y en los últimos días por los de Tunja. Esta universidad cuenta con alrededor de 1.600 profesores, de los cuales 600 son ocasionales.

El problema inició con un petitorio del año 2014 que aún no se ha terminado de negociar y al que –según los docentes- la Administración de la universidad le ha tomado del pelo.

“En éste hay puntos para beneficio de los profesores de planta, pero había unos fundamentales sobre los que se centró la pelea. Ante los incumplimientos de la Universidad, los profesores de Sogamoso entraron en asamblea permanente hace ya como dos meses. Duitama se unió dos semanas después, con el respaldo de los profesores de planta. En Tunja los estudiantes hicieron un bloqueo y lograron que los profesores se unieran, pero a las malas, logramos presionar y el martes y el miércoles se llegó a un acuerdo”, explicó el profesor del área de ciencias sociales de la UPTC Winston Porras.

El arreglo consta de dos puntos fundamentales: la prórroga de los contratos para que los profesores se beneficien con la prima de servicios.

“Además nos negaban el derecho a una cátedra interna que la pagan. Para acceder a este derecho nos metían cuatro horas más, es decir: los profesores de planta tienen tres materias que son 12 horas semanales, pero tienen otras actividades.Y a los ocasionales nos toca de 16 a 20 horas para que nos pagaran una cátedra interna, es decir cuatro horas más, cuando prácticamente los ocasionales son los que han ayudado a acreditar. Y el segundo punto es la creación de una comisión para discutir la asignación académica para que no nos metan más carga laboral”, anotó el profesor Porras, quien también agradeció la solidaridad con la que contaron por parte de docentes universitarios de la Universidad Distrital de Bogotá.

El problema se enmarca en la crisis generada por la ley 30 que ha llevado a las universidades púbicas a que generen sus propios recursos, para lo cual cobran altas matrículas al punto que varias áreas se han semiprivatizado. “Dentro de las universidades públicas existen universidades privadas, como los posgrados que son de cinco o seis millones de pesos. Esto ocurre en la UPTC”, comenta el profesor Porras.

Otro fenómeno es la tercerización con los profesores, a quienes se les reduce el sueldo. “Hay una figura que es el profesor ocasional, es especial para cuando un profesor está en sabático o cuando pide un permiso o algunas circunstancias especiales, era una excepción pero la volvieron una regla. Entonces se empezó a aumentar exponencialmente el número de ocasionales en todas las universidades del país y el caso de la UPTC no es la excepción”.

Según el profesor Winston en una época se contrataba a 10 meses, ahora a nueve y unos días; en algunos casos necesitando por los dos semestres, contratan por cuatro meses, hay profesores que llevan 22 años y son ocasionales. Aunque la Universidad volvió a la normalidad académica, el problema de fondo está vigente.