El último escándalo en el Sena

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Sede del centro del Sena en Bogotá. Foto archivo.

Sindesena

La elaboración de un diseño que desborda las medidas del espacio donde debía ser construido el correspondiente edificio, marca el inicio de la serie de yerros cometidos en el desarrollo de una construcción que se estimaba en 15 meses, iniciando el 28 de marzo de 2016 y transcurridos 28 meses, parece destinado a quedarse enterrado, no obstante, los varios otrosí, prórrogas y adiciones que ha obtenido.

La construcción, proyectada por el SENA con un costo de $ 19.964 millones, no está situada en una lejana periferia de difícil acceso: queda a pocos metros de la Dirección General de la entidad, no más al pasar la calle y a perfecta vista desde un séptimo piso donde se sienta el Director General, o desde el octavo, donde funciona su Consejo Directivo Nacional, en la calle 57 con carrera octava de Bogotá.

Esa es la escena más diciente de lo que pasa hoy en el SENA, una entidad que pertenece a los trabajadores colombianos y a quienes está destinada su misión institucional; creada por ellos en 1957, cuando cedieron una parte del subsidio familiar para dar origen a sus fuentes de financiación; salvada de la privatización por ellos, quienes promovieron la Iniciativa Legislativa Popular que dio lugar a la Ley 119 de 1994, y defendida desde entonces por ellos en una larga resistencia no sólo al neoliberalismo, sino también al clientelismo y a una corrupción que, al decir de la Fiscalía, es sistémica en Colombia.

Pero como pocas veces, en esta oportunidad los medios de comunicación han dado despliegue a las revelaciones de la comunidad educativa y de Sindesena respecto de las irregularidades en tales contrataciones, que tienen a la Procuraduría General de la Nación adelantando 25 investigaciones disciplinarias, un juicio en etapa oral y cinco procesos en investigación e indagación.

La Contraloría por su parte, rindió informe de 161 hallazgos que abarcan desde temas contables hasta de contratación, de los cuales cinco tienen alcance fiscal por $804 mil millones, según informaba recientemente “La W”; otro con solicitud de indagación preliminar, 75 más con alcance disciplinario, tres con presunto alcance penal y nueve con otro tipo de incidencias.

La Fiscalía investiga 35 obras de infraestructura contratadas entre enero de 2014 y abril de 2017, durante la dirección de Alfonso Prada en el SENA, designado después en la Secretaría General de Presidencia. La contratación cuestionada, en la cual se encuentra la mencionada obra de la 57 con 8ª, asciende a más de $300 mil millones y abarca a 10 regionales de la entidad. Construcciones con graves irregularidades que incluyen enormes retrasos, anticipos excesivos, grandes incrementos sobre los valores contratados y suscripción de varios Ootrosí que modifican los contratos iniciales, forzando a pagar costosos arrendamientos, tal como ocurrió en los centros: Náutico de Buenaventura, Malambo en Atlántico, de Servicios Empresariales y turísticos de Bucaramanga, Comercio en Cúcuta, Histórico de Cartagena, de gastronomía en Pereira y Tecnológico de la Amazonía en Caquetá. Algunas obras fueron inauguradas inconclusas por Juan Manuel Santos días antes de entregar su mandato y otras sin mobiliario para funcionar en: Caquetá, Amazonas, Pereira, Santander de Quilichao y Cartagena.

Pero las denuncias sindicales no paran allí. El 20 de junio pasado fue detenido Braulio Manuel Suárez Ortega, subdirector del Centro del SENA en Caucasia, acusado de indebida participación en política por entregar ese Centro a las campañas de Julián Bedoya, representante a la Cámara, y a Juan Diego Gómez, senador electo. Sindesena había documentado este caso desde 2014 ante la Dirección general y los organismos de control, por hechos que ahora son motivo del juicio adelantado.

En reciente escrito dirigido a la comisión de empalme y a la nueva administración del SENA, Sindesena subrayó que no se trata de hechos nuevos en la entidad. Para muestra se refirió al caso del detenido exministro Diego Palacios, ahora en la JEP por el caso de la Yidispolítica. Y le recordó que por esas quejas, llegadas a los medios de comunicación como las que hoy son noticia, tuvo que irse del SENA Juan Bautista, a quien le habían entregado el SENA Barranca como pago de los favores a Yidis Medina.

Precisamente en ese Centro de Barranca hoy se adelanta una de esas construcciones que dan grima. Y de nuevo la denuncia de la comunidad educativa encabezada por Sindesena, ha trascendido a la opinión. El 1 de agosto se escuchaba en La W a José Wilson Carrero, presidente de la Subdirectiva de Sindesena en Santander, explicar que a falta de planeación y a consecuencia de irregularidades hoy investigadas, el contrato para la construcción de una cafetería y adecuaciones en el bloque 7 de ese Centro, tuvo una adición por $1.400 millones a una obra que costaba $2.600 millones, en una construcción que aún no ha sido entregada, presentando un extendido retraso de seis meses.

Con gran autoridad moral y política, Sindesena ha reclamado al nuevo gobierno cambiar el falso proceso “meritocrático” de nombramiento de directivos; la hipócrita prohibición de participación en política, que solo rige para los trabajadores de base y de izquierda, y la odiosa repartija clientelar del SENA, que han practicado desde siempre pero ahora de manera más burda.

5 Comentarios

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