Trump o el terror nuclear

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Foto Evan Vucci AP.

Pocas veces en la historia política del mundo, la elección de un gobernante ha producido tanta incertidumbre a nivel internacional y tanto desconsuelo y verguenza entre sus conciudadanos, como la elección del presidente Donald Trump en los Estados Unidos. Tres son las cuestiones que inquietan, una es del ámbito interno, dos son de incumbencia mundial.

Con la llegada a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump, ciudadanos de la potencia del norte han caído en la cuenta que eligieron a uno de los norteamericanos más mentirosos, atropellador de la dignidad de las mujeres, prostibulario y sobornador de prostitutas. Pero esos son problemas vergonzantes que deben afrontar internamente sus conciudadanos. Al respecto un editorial de The New Yorker, expresa: “La chocante victoria de Trump, su ascensión a la presidencia, es un acontecimiento repugnante en la historia de Estados Unidos y la democracia liberal”.

Lo que realmente afronta y preocupa a las naciones y pueblos del mundo, es su talante belicista y el manejo irresponsable e insensible de su poderío militar, como lo acaba de demostrar con sus bombardeos al pueblo sirio. Para vergüenza nuestra, el presidente Santos apoyó esa acción vandálica.

Desde los momentos más críticos de la época de la guerra fría, no se veía el mundo sometido al temor de un conflicto nuclear. Hoy están desatados los demonios de la guerra, como ha sucedido desde mediado el siglo XX, son los gobernantes imperialistas y sus alfiles los que atizan el ambiente bélico. Los frentes son múltiples: el Oriente Medio, las dos Coreas, China las fronteras rusas con occidente.

Existe una situación particularmente peligrosa: en el gobierno de Estados Unidos se encuentra un presidente excepcionalmente incapaz, con una peligrosa puerilidad e inmadurez política y absoluta ignorancia de los asuntos estatales, con el agravante que trata de gobernar a la potencia que cuenta con unas fuerzas militares dotadas con el armamento nuclear más tecnificado del momento. Para colmo de peores, ideológicamente está orientado por el sector derechista hirsutamente nacionalista, incluso con funcionarios como Mike Pompeo y John Bolton en la secretaria de Estado y asesor de Seguridad Nacional, respectivamente. Ambos funcionarios son considerados como inveterados halcones, están identificados con su jefe Trump en la obsesión por resolver los complejos problemas de la geopolítica actual con amenazas, bravuconadas y acciones armadas, sin considerar la destrucción de objetivos civiles, como escuelas, hospitales y ancianatos, por supuesto tampoco consideran las muertes de civiles

Recordemos al respecto, el millón doscientos mil muertos causados en Irak por la intervención militar norteamericana, estimulada por Bolton y justificada con la mentira de que Sadam Hussein poseía armas nucleares. Lo cual no solo demuestra la naturaleza genocida de los gobernantes estadounidenses, sino también el poco respeto que le tienen a su pueblo y a los gobiernos y pueblos del mundo y a instituciones como la ONU.

La prepotencia y la falta de seriedad de los gobiernos norteamericanos en el cumplimiento  de los compromisos y tratados firmados con otros países y aún con el acatamiento de los principios y normas de instituciones como la ONU, queda demostrada con los desafueros mostrados a lo largo de la historia del siglo XX y lo corrido del actual. Recuérdense las guerras de Corea, Vietnam, las invasiones a casi todos los países latinoamericanos. Y últimamente las declaraciones de Trump cuestionando el acuerdo nuclear firmado por Estados Unidos, China, Rusia y los países europeos con Irán.

Cuando se pensaba que la decisión de Kim Jong-un, de dialogar sobre la posibilidad de un acuerdo para desistir de las armas nucleares, objetivo logrado por la diplomacia China, se visionaba como un respiro de las tensiones de peligro de un desastre nuclear, Trump utilizando a su alfil judío Netanyahu, escala nuevamente las tensiones, comunicando su intensión de desconocer el acuerdo nuclear firmado por los Estados Unidos, bajo la presidencia de Obama, con Irán.

La posibilidad de que Trump y su equipo utilicen las armas nucleares, es tan real, que dos senadores demócratas están promoviendo un proyecto de ley que determina que las armas nucleares no pueden utilizarse por ningún presidente, sino después de que haya una declaratoria de guerra aprobada por el senado.

Con un gobernante de ese talante, se impone que los pueblos latinoamericanos y los gobiernos progresistas deban denunciar y oponerse a los designios del Gobierno de Estados Unidos, con la complicidad de la OEA, de intervenir en los asuntos de Venezuela. Además, debemos organizar, como en los años sesenta lo hizo el socialismo, campañas por la eliminación de las armas nucleares y la contención del imperialismo norteamericano. Por otro lado, la persecución contra los latinoamericanos refugiados en Estados Unidos y los insultos contra México y su proyecto de construir el muro, exigen la máxima solidaridad continental. Debemos exigir al presidente Juan Manuel Santos, gobernar soberanamente y no aceptar y aplicar sumiso la política intervencionista de Trump en Venezuela.

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