Trump no será reelecto

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El general James Mattis y Donald Trump.

Aunque muchos en Estados Unidos cantan la victoria de Donald Trump, en las elecciones de noviembre será derrotado por Joe Biden

José del Río

Trump será derrotado en las elecciones del 3 de noviembre. Esa afirmación tan rotunda y aparentemente aventurada tiene una base sólida. Se sabe que Donald Trump cuenta con una gran maquinaria propagandística, que manipula el 40 por ciento de la opinión pública. Esta base electoral la alimentan y movilizan los periódicos de Rupert Murdoch, The Wall Street Journal y el Fox News. Se reconoce, además, que Donald Trump tiene unos seguidores que le dan tanta credibilidad que fueron capaces de ingerir detergentes para combatir el covid-19, porque el presidente lo dijo. Sin embargo, Trump será derrotado.

¿Por qué será derrotado Trump?

La mayor parte de los analistas de los procesos electorales estadounidenses, destacan que los candidatos que persiguen la reelección en medio de una situación económica positiva salen elegidos. Esos mismos analistas observan que en los tres años de gobierno de Donald Trump ha contado con un crecimiento de la economía, reducción de la tasa de desempleo y una inflación plenamente controlada. Por tanto, afirman que Trump podría derrotar a cualquier candidato demócrata.

Pero nadie contaba con la irrupción del coronavirus y la consecuente crisis económica que agencias como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial la consideran la más profunda desde 1870. David Malpass, presidente del Banco Mundial en declaraciones de este lunes 8 de junio, pronostica que el PIB, producto interno bruto, se contraerá 5,2 por ciento a nivel mundial. Evidentemente, en altísima proporción la crisis afecta actualmente a los Estados Unidos. Con un elemento que tiene alta incidencia electoral, el elevado número de desempleados que aún con la pequeña reducción coyuntural de mayo, es superior a 35 millones de parados.

Los factores de la derrota

El vaticinio de la derrota de Donald Trump se fundamenta en hechos muy objetivos: el pésimo manejo de la pandemia del coronavirus, la crisis económica derivada de ella, la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía que desató la movilización de los sectores antirracistas estadounidenses; la imprudente reacción de Trump ante estas manifestaciones. A ello se suma que la represión de las manifestaciones produjo una división en el partido republicano, encabezada por el expresidente George Bush y lanzó a la campaña electoral Trump al expresidente Barack Obama.

Como si todo lo anterior fuera poco, el anuncio de utilizar a las fuerzas militares para reprimir las movilizaciones antirracistas que se han desarrollado en más de 40 ciudades de Estados Unidos produjo un hecho inédito: la división del estamento militar. Ni si quiera la controvertida guerra contra Vietnam produjo una división de esta naturaleza. El exsecretario de Defensa James Mattis en declaraciones para la revista The Atlantic confesó que se sintió “consternado y enfadado” por el manejo de la Casa Blanca a las manifestaciones. Mattis afirmó: “Donald Trump es el primer presidente de mi vida que no trata de unir al pueblo americano, ni siquiera lo finge. En su lugar intenta dividirnos”. Se debe tener en cuenta que Mattis pasó cuarenta y un año en el cuerpo de marines, tiene muchas condecoraciones y es muy respetado en el mundo militar. No se crea que es un pacifista su apodo lo dice todo, Perro furioso.

El General Mattis añadió algo más contundente: “Nunca soñé que las tropas que hicieron el mismo juramento que yo (de defender la Constitución) recibirían bajo ninguna circunstancia la orden de violar los derechos constitucionales de sus conciudadanos…”.

El general John Allen excomandante de la OTAN en Afganistán, criticó la apelación de Trump a los militares diciendo: “Es un día horrible para la democracia de Estados Unidos”. En el artículo titulado Un momento de vergüenza nacional, peligro y esperanza, publicado en revista Foreign Policy, afirmó “…aunque puede haber criminales experimentados por ambos lados de los disturbios son una minoría.”. Pero agregó una expresión más agresiva contra Trump, después de expresar que él sabía que los Estados Unidos superarían este momento difícil, agregó: “pero tendrá que venir desde abajo, porque en la Casa Blanca no hay nadie”. En la historia de los Estados Unidos ningún militar se expresó en esta forma de un presidente en ejercicio.

Las críticas de los expresidentes

Una consecuencia inesperada de las masivas movilizaciones antirracistas es la aparición de George Bush criticando al presidente Trump: “Me había negado a hablar porque este no es el momento para dar una conferencia. Es hora de que escuchemos. Es hora de que Estados Unidos examine nuestros trágicos fracasos, y mientras lo hacemos también veremos algunas de nuestras fortalezas redentoras”. Bush agregó: “Esta tragedia, es una larga serie de tragedias similares, plantea una pregunta ¿cómo podemos poner fin al racismo en nuestra sociedad? La única manera de vernos a nosotros mismos con una luz verdadera, es escuchar las voces de tantos que están sufriendo y sufriendo”.

Otro efecto de las protestas antirracistas es que estimularon a Barack Obama a comprometerse aún más en la campaña demócrata. Comenzó dando declaraciones atinadas el 3 de junio: “Las protestas son una oportunidad increíble para que muchos despierten. Es muy importante para nosotros aprovechar el impulso que se ha creado como sociedad, como país y decir utilicemos esto para finalmente lograr un impacto”. Su rol en la campaña electoral queda manifiesto en la siguiente petición: “Déjenme marchar con los manifestantes, quiero ser parte de la solución”.

¿Y qué dicen las encuestas?

Todos los supuestos en que se basa la afirmación de que Trump será derrotado en noviembre está ratificado por las encuestas. En la divulgada por el Comité Nacional Demócrata aplicada en estados de gran ponderación para los resultados electorales el 56 por ciento califica negativamente a Trump. En la encuesta de Change Research el 60 por ciento opina que “pone a los ricos y a las corporaciones por encima de todo”.  Los hechos y declaraciones anotadas, fundamentan el pronóstico: Trump perderá las elecciones de noviembre.

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