Trump endurece bloqueo a Cuba

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El pueblo cubano ha recibido las más amplias expresiones de solidaridad frente a las agresiones del gobierno de Trump.

Decreto de la Casa Blanca impide a ciudadanos norteamericanos viajar a Cuba. Congresistas norteamericanos y sectores empresariales rechazan la medida. Es una disposición inútil, las sanciones unilaterales están condenadas al fracaso, dice gobierno de la isla

Alberto Acevedo

La Casa Blanca publicó el pasado 8 de noviembre una extensa lista de empresas cubanas, con las que a partir de ahora los ciudadanos norteamericanos no podrán realizar transacciones comerciales, afectando de manera particular el sector turístico, uno de los motores económicos del país antillano. Pero también se perturba de manera significativa la iniciativa empresarial y la creación de nuevos puestos de trabajo en Estados Unidos, aspectos que se habían estimulado con las medidas de alivio al bloqueo a Cuba, bajo la administración de Barack Obama.

De acuerdo a la nueva disposición, tres entidades norteamericanas de rango ministerial, los departamentos de Estado, del Tesoro y de Comercio, serán las encargadas de ejecutar las regulaciones emitidas por el presidente, cuya normatividad había firmado el 16 de junio pasado en Miami, en el marco de un encuentro con líderes de  la comunidad cubano americana en esa ciudad, caracterizada por sus posiciones conservadoras a ultranza y contrarrevolucionarias.

Por esta circunstancia, varios organismos de cooperación económica cubano americanos, coincidieron en señalar que la medida de Trump obedece, no solo a su obsesión paranoica por desmontar todo lo que signifique el legado ‘progresista’ de su antecesor Obama, sino que ha actuado para satisfacer los intereses mezquinos del sector más anticubano y reaccionario de Miami, en particular de dos parlamentarios, el senador Marco Rubio y el congresista Mario Díaz-Balart, que ahora le hablan al oído al mandatario y en  la práctica diseñan la política norteamericana frente a América Latina.

Lista arbitraria

La nueva directriz establece una lista de 179 entidades cubanas con las cuales, en adelante los ciudadanos norteamericanos tendrán prohibido efectuar transacciones financieras y comerciales de cualquier índole. A la contraparte cubana se le aplicará una política de denegación de licencias de exportación de bienes y servicios de Estados Unidos.

Se trata de una lista elaborada arbitrariamente por supuestos vínculos con el sector de la defensa y la seguridad nacional cubana, en incluye empresas, sociedades anónimas, la zona de comercio especial de Mariel (zona franca), las terminales de contenedores de la misma zona y de La Habana, y más de 80 hoteles de toda la isla.

Se incluyen agencias de viajes, tiendas, principalmente las ubicadas en el centro histórico de La Habana, marcas de refrescos y de rones y hasta un servicio de fotografía: PhotoService. De acuerdo a la versión del Departamento de Estado, la lista no es definitiva y podrá ser revisada periódicamente por ese organismo, en una especie de reedición de la ‘Lista Clinton’ para el pueblo cubano.

Alentando la subversión

A juicio de las autoridades norteamericanas, se establece una lista de categorías de productos que podrán exportarse a Cuba, siempre y cuando no se utilicen para generar ingresos, o contribuyan al financiamiento del estado cubano. Seguirán autorizadas las relaciones comerciales o convenios contractuales refrendados con anterioridad a la nueva norma. Y establece, en materia turística, una odiosa disposición para personas provenientes de Estados Unidos, en el sentido de que deberán cumplir un itinerario diario de tiempo completo, que incluya el apoyo a la ‘sociedad civil’ y a promover su independencia del Estado cubano. Es decir, una abierta incitación a actividades contrarrevolucionarias en la isla.

La reacción de las autoridades cubanas no se hizo esperar. El mismo día en que se divulgó la noticia, la directora general para los Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal Ferreiro, indicó de manera categórica que las medidas sancionatorias “dañarán a los ciudadanos estadounidenses, cuyo derecho a viajar a Cuba, único país en el mundo que no pueden visitar libremente, se verá más restringido aún”.

Pérdidas

La decisión de Trump afectará a empresarios de Estados Unidos, quienes perderán interesantes oportunidades de negocios existentes en Cuba, a la vez que perjudicará la economía cubana, puntualizó la funcionaria. Esta afirmación fue corroborada por empresarios vinculados a la Cámara de Comercio norteamericana quienes aseguraron que estas medidas le costarán a los Estados Unidos, en lo inmediato, unos seis mil 600 millones de dólares y afectarán 12.295 empleos.

En contraste, las medidas de Obama de acercamiento a la isla, se tradujeron en crecimiento económico significativo y la creación de puestos de trabajo en la nación norteamericana. El Consejo Nacional de Comercio Exterior, NFTC por sus siglas en inglés, consideró equivocadas las nuevas restricciones de la administración norteamericana contra Cuba y los viajes de norteamericanos a la isla.

Por su parte Josefina Vidal dijo también que “las medidas confirman el serio retroceso que ha tenido lugar en las relaciones bilaterales, como resultado de las decisiones adoptadas por el gobierno del presidente Trump, y no ocultan el trasfondo subversivo, dado que alientan a los viajeros a realizar actividades de este corte para justificar la legalidad de sus visitas a Cuba”.

Amplias potencialidades

Varios hechos marcan un contraste entre la actitud de Washington de cerrarse al comercio con un país latinoamericano y la tendencia mundial. Lo primero es que el anuncio del gobernante norteamericano se conoce pocos días después de que la Asamblea General de las Naciones Unidas se pronunció de manera categórica en contra el bloqueo a Cuba, al que calificó no solo de criminal sino de genocida.

Cuatro días antes, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, había participado en Washington en un encuentro con empresarios y representantes de la comunidad de negocios de Estados Unidos, organizado por la Cámara de Comercio. Asistieron más de 30 altos ejecutivos de empresas con intereses de negocios en Cuba. Allí el canciller destacó que ya hay importantes firmas como Google, Marriot, Caterpillar, General Electric, aerolíneas y líneas de cruceros, que ya trabajan en Cuba.

Esa misma semana, se realizó en Cuba la XXXV Feria Internacional de La Habana, Fihav 2017, donde numerosos hombres de negocios expresaron su disposición de continuar trabajando en la promoción de relaciones de negocios con Cuba, en lo que reconocieron, existen amplias potencialidades. A esto se suma el anuncio de las autoridades cubanas de poner en práctica una reforma migratoria, que abre las puertas a ciudadanos de ese país que en el pasado salieron de forma ilegal, facilitando nuevas y diferentes expresiones de turismo. Es decir, mientras Washington cierra puertas, Cuba Socialista se abre el mundo.

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