Trump aprueba partida de 20 millones de dólares

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Trump en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

A pesar de que el mandatario norteamericano había prometido eliminar estos programas, el lobby anticubano de Miami consiguió que la Casa Blanca mantuviera la asignación anual

La agencia de noticias Associated Press informó el pasado 23 de marzo, que dentro del presupuesto general de gastos para el funcionamiento de la administración norteamericana, en lo que resta del presente año, el presidente Trump incluyó una partida de 20 millones de dólares destinados a alentar programas subversivos y financiar grupos contrarrevolucionarios en Cuba.

En una nota de prensa de la agencia Cubadebate, se recuerda que el mandatario norteamericano había propuesto eliminar este rubro, ante el fracaso de los programas contrarrevolucionarios, que por años no lograron desestabilizar al gobierno revolucionario de la isla, y en cambio sí llenar los bolsillos de un pequeño grupo de individuos inescrupulosos, sin ningún ideal político, y a quienes solo ingresa el dinero.

Pero los grupos anticubanos con asiento en Miami, particularmente la congresista Ileana Ros-Lehtinen y la llamada Fundación Nacional Cubano Americana, hicieron el lobby suficiente para conseguir que en pocos días el presidente Trump modificara su decisión y mantuviera esos fondos, que ascienden a 20 millones de dólares por año fiscal.

Sabotaje

De esta manera, aunque Washington recortó recursos para programas como los que adelantan la Usaid y el Departamento de Estado, mantuvo la millonaria partida para subvencionar grupos contrarrevolucionarios, bajo el pretexto de “promocionar la democracia” en la isla. Al mismo tiempo, la administración norteamericana endureció el bloqueo económico a la isla y reversó los pasos dados por la anterior administración de Obama para tratar de normalizar las relaciones bilaterales.

Estos recursos son proveídos anualmente, desde el año 1996, gracias a la ley Helms-Burton que alienta programas subversivos en la isla. Además se surten partidas para programas de radio y televisión que transmiten desde Miami, y se nutren otros recursos para programas secretos de los servicios de inteligencia norteamericanos, especialmente operaciones de sabotaje a la economía cubana.

Estaban espiando

Dentro de estas operaciones secretas, se ha venido a saber, está el sonado escándalo de los “ataques sónicos” de los que fueron víctimas un grupo de diplomáticos norteamericanos, y algunos canadienses. El pasado 2 de marzo, la prensa norteamericana se hizo eco de una investigación del grupo ‘Privacidad y seguridad’, de la Universidad de Michigan, que lidera el académico Kevin Fu, que asegura que los llamados ‘ataques sónicos’ en realidad fueron una operación encubierta de inteligencia para afectar las frágiles relaciones diplomáticas y el turismo norteamericano a la isla, que venían creciendo de manera notable.

Según el estudio académico, las víctimas fueron 24 oficiales de inteligencia, que habían convertido la sede diplomática norteamericana en La Habana en centro de actividades ilegales contra Cuba, especialmente de sabotaje y de subversión. En la lista de oficiales hay agentes de la CIA expertos en el reclutamiento de agentes, monitores de telecomunicaciones, búsqueda de información militar y acciones encubiertas. La información habla de al menos 27 agentes cubanos reclutados por la CIA.

Según la Universidad de Michigan, los ‘ataques sónicos’ fueron el resultado “del trabajo de dispositivos de escucha contra objetivos en la isla, que generaron interferencia y provocaron los intensos sonidos descritos por las víctimas”.

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