Un triunfo con sabor amargo

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Ángela Merkel, va para su cuarto período de gobierno.

Merkel a su cuarto mandato

Por primera vez en cincuenta años, después de la derrota del Tercer Reich alemán, un partido de tendencia nazi llega al parlamento de ese país

Alberto Acevedo

La canciller alemana, Ángela Merkel, es la “madre” del pro fascista partido Alternativa por Alemania (AfD), por sus siglas en alemán), “porque su prolongado gobierno trajo consigo la precarización de las clases de bajos recursos, la desilusión y el resentimiento de la sociedad frente a su forma de repartición de recursos y oportunidades, su inhabilidad para explicar y hacer entender al pueblo sus decisiones humanitarias y su estilo de gobierno, que habría difuminando y restado fuerza considerable a la solidez de las diferencias en el debate político germano”.

La anterior afirmación, contundente y demoledora, pertenece al conocido analista alemán Jakob Augstein, en una nota de prensa en Der Spiegel, que  le ha dado la vuelta a Europa y ha provocado un cimbronazo adicional a los resultados de las elecciones parlamentarias del pasado 24 de septiembre, en las que la canciller se alzó con un triunfo agridulce que le garantiza un cuarto mandato, pero que al mismo tiempo ha registrado el ascenso de un  partido de orientación abiertamente fascista, que llega al Bundestag (parlamento), con una cuota de 94 parlamentarios y el 12.6 por ciento de la votación, convirtiéndolo en la tercera fuerza política en ese país.

Y es que la noticia política en Alemania no lo es tanto el triunfo de Ángel Merkel, que era un suceso anunciado, pues no había en el panorama nacional otra fuerza que le disputara el liderazgo. La comidilla es el posicionamiento de AfD, que ya se había impuesto como fuerza triunfadora en algunas provincias, pero que ahora marca un hito político, al ser la primera vez en cincuenta años, después de la derrota del Tercer Reich, que un  partido de inspiración nazi vuelve al parlamento alemán.

Discurso nacionalista

La sindicación a Merkel de ser responsable del surgimiento de esta formación ultraconservadora, se sustenta en el hecho de que este grupo político se conformó apenas en el año 2013, hace cuatro años, y ya ha cosechado semejantes logros. Y Merkel, como suprema guardiana de la constitución alemana, era la llamada a preservar la democracia, a guardar como un tesoro la experiencia de dos guerras mundiales,  que le impusieron al pueblo alemán un enorme sacrificio.

Y ahora resulta que Alternativa por Alemania, se abre paso en el firmamento político con un discurso nacionalista, xenófobo antiinmigrante, y en contra de la Unión Europea. Es significativo el hecho de que su máximo dirigente, Alexander Gouland, haya dicho en una reciente conferencia de prensa que su partido defiende el legado nazi y el papel jugado por la Alemania hitleriana durante la segunda guerra mundial.

En estas condiciones, el partido de la señora Merkel, la Unión Democrática Cristiana, CDU, ganó las elecciones con un 33 por ciento de la votación, con el que acredita 246 parlamentarios. Como se recordará, el sistema parlamentario alemán indica que la elección  de la primera ministra no es, por participación directa del ciudadano, sino por mayorías en el Bundestag. El CDU, por ser fuerza mayoritaria, reelegirá a su canciller (presidenta), pero para ello necesita hacer coaliciones, que hasta ahora no aparecen claramente dibujadas en el firmamento.

Coalición en entredicho

El aliado tradicional del CDU, el Partido Socialista, que lidera Martin Schulz, que ha cosechado el peor resultado electoral de su historia, con el 20 por ciento de las papeletas, ha dicho que está bueno de alianzas, que va a darse una oportunidad de remozarse, colocándose en la oposición, y no va a aceptar una coalición de gobierno para este período.

Del lado de los sectores democráticos y progresistas, el partido de los Verdes y Die Link (La Izquierda), obtuvieron un ligero repunte. Die Link alcanzó el 9.2 por ciento de la votación. Podrían surgir como una opción para una coalición de gobierno, pero es poco probable dadas las serias divergencias programáticas con el partido de Merkel.

Hacia el futuro inmediato, la futura canciller, que ejercerá el período más largo de gobierno en Alemania en la posguerra, ha dicho que una de sus tareas prioritarias será arrebatarle la votación a la derecha fascista, rectificando su programa de gobierno. Pero también ha dicho, en declaraciones recientes, que tiene importantes puntos de coincidencia con AfD, por lo que no estaríamos ante una catástrofe política en su país. Es decir, prende una vela a dios y otra al diablo.

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