“Su cariño en nuestro corazón”

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Fidel en visita a la URSS el 27 de abril de 1963.

55 años de la visita de Fidel a la URSS

Hernán Camacho
@camachohernan

Con el titular “La URSS, Cuba, Amistad”, el periódico Pravda, orientador del Partido Comunista de la Unión Soviética, se reseñaba la visita del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, su llegada a Moscú, para una visita oficial que inició el 27 de abril de 1963. Se cumplen 55 años de una visita que marcó el rumbo de la mayor de las Antillas con el aliado más importante en su historia revolucionaria.

Señalaba Pradva: “los soviéticos dieron la bienvenida en la figura de Fidel al heroico pueblo cubano, mostrando admiración por la hazaña revolucionaria invaluable, que permitió expulsar a saqueadores, e invasores, y defender la independencia y soberanía, por el camino del socialismo. Al mismo tiempo reconoce el papel impulsor de la Revolución Cubana para el movimiento de liberación nacional en Latinoamérica, tras la victoria del 1 de enero de 1959”.

Fueron 38 días de visita con jornadas extensas. Fidel fue el único presidente extranjero en suelo soviético que conoció los misiles balísticos intercontinentales desarrolladas en plena guerra fría, pudo visitar el mausoleo en donde reposan los restos de Lenin y se paseó por las granjas de producción agrícola. Cuenta la historia que el líder cubano viaja a Siberia y su tren fue detenido por leñadores que no permitirán avanzar el tren hasta no ver a Fidel.

El teniente coronel Nikolai Leonov, fue el traductor oficial de la gira. Tiempo después le preguntaron qué recordaba de Fidel y lo calificó así: “Ningún estadista, nunca más, ni antes incluso, realizó una visita “tan grande, tan profunda y tan importante por sus consecuencias”. Durante dos horas habló en la Plaza Roja, en la historia de la Unión Soviética, pocos mandatarios pudieron hacer un discurso en la mítica plaza. Entre los simpáticos regalos que se trajo el primer secretario del Partido Comunista, un jarrón con la imagen de Yuri Gagarin, 12 latas de caviar negro, 10 botellas de vino, una escopeta de caza MTS-11.

“Esta visita a la Unión Soviética nos ha permitido estrechar aún más los indestructibles lazos de solidaridad revolucionaria existentes entre nosotros. Nos ha permitido sostener un amplio y franco intercambio de opiniones sobre los problemas fundamentales del movimiento revolucionario y de la situación internacional y constatar la identidad de puntos de vista del Partido Comunista de Cuba y del Partido Comunista de la Unión Soviética en torno a ellos. En nuestros corazones llevamos el recuerdo del cariño, la simpatía y el respeto del gran pueblo soviético hacia la Revolución Cubana y hacia nuestro pueblo, manifestados en cada minuto de esta visita y en todas partes: Moscú, la Ciudad Estelar, Voronezh, la planta mecánica “Ujtomski”, decía Fidel en su mensaje de despedida.

La visita sirvió para estrechar los lazos de solidaridad entre los pueblos, mientras que en los Estados Unidos se afianzaba un bloqueo económico contra el comercio de la isla. Pero la visita fue parte del ajedrez geopolítico del mundo en la alborada de la guerra fría. Y no fue para menos, el mundo era testigo, un año antes, de la famosa crisis de los misiles.

Luego de 55 años de esa visita se rememora un pacto irrompible entre los pueblos revolucionarios del siglo pasado. Rusos y cubanos, demostraron que las revoluciones se hacen y las sostienen sus pueblos. Me decía un taxista en La Habana: “aprendimos mucho de los rusos, somos agradecidos por su leal apoyo. Lo que no olvidamos son las palabras de Fidel, cuando nos informó un par de meses después, su visita a la Unión Soviética: el valor de la defensa de la paz mundial”. El taxista se refiere a la siguiente cita: “Este pueblo conoce realmente lo que es la guerra y la tragedia de la guerra, por eso aman la paz más que nadie, pero también puedo decir que el pueblo ruso es el pueblo más generoso del mundo. (…) Yo sé quiénes son los rusos y los admiro”.

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