Sobre la unidad

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Alejandro Cifuentes

El 29 de octubre pasado El Espectador publicó una entrevista del concejal y presidente del Polo Democrático Alternativo, PDA, Álvaro Argote, donde el tema central era la escisión del MOIR. Según Argote el Polo ha sido la principal experiencia de unidad de la izquierda, y se quebró porque el MOIR y el PCC llevaron sus históricas diferencias a la coalición. La cuestión es que Argote sustenta su hipótesis en inexactitudes históricas.

No pretendemos poner en tela juicio la importancia histórica del Polo, sino rescatar las experiencias de unidad que le preceden y sobre las que Argote decide guardar silencio. En primer lugar, el concejal se equivoca cuando afirma que el “maoísta” MOIR y el “pro-soviético” PCC -a los que califica como “los partidos más viejos en la historia de la izquierda colombiana”- “jamás se habían juntado” antes del 2005. Así el concejal decide omitir de su recuento a la Unión Nacional de Oposición, UNO, una omisión un tanto más grave si recordamos que esta coalición fue exterminada por la violencia paraestatal.

La UNO comenzó a gestarse desde 1971 por la iniciativa del PCC de conformar un frente unitario electoral para luchar contra el monopolio bipartidista del Frente Nacional. La UNO fue integrada por sectores disidentes de la ANAPO, el Movimiento de Izquierda Liberal, la democracia cristiana y el MOIR. En los procesos electorales de 1974 a 1982 la UNO ganó varios escaños en el Congreso, los concejos municipales y las asambleas departamentales, y durante estos años apoyó activamente la movilización social.

Ahora, las afirmaciones más complicadas de Argote son las referentes a la formación del PDA. En el relato del concejal, el Polo aparece de la nada, de repente se “prende como una esperanza”, y en el 2005 el MOIR y el PCC se dan cuenta que la iniciativa “podría ser una alternativa” e ingresan a ella. De esta manera Argote acomoda los hechos históricos para probar su hipótesis. Pero debemos recordar que el Polo hunde sus raíces en la plataforma de unidad promovida por el PCC desde 1999, el Frente Social y Político (FSP).

En 2002 el FSP, donde confluyeron organizaciones como Presentes por el Socialismo, Unidad Democrática, Dignidad Obrera, Desde Abajo y el Colectivo de Trabajadores Gustavo Marín, logró tres escaños en el congreso con Alexander López, Wilson Borja y Carlos Gaviria Díaz, lo que impulsó la candidatura presidencial de Luis Eduardo Garzón. El dirigente de la CUT fue designado por el FSP para enfrentarse a Álvaro Uribe. La creciente aceptación de Garzón, y la amenaza de Uribe, llevaron a un grupo de parlamentarios independientes, que se denominaron Polo Democrático, a sumarse a la campaña nombrando en abril de 2002 a Vera Grabe como fórmula vicepresidencial.

En 2003 los independientes que apoyaron a Garzón crearon el Polo Democrático Independiente, PDI, que lanzó a Lucho para la Alcaldía de Bogotá. El FSP y sus aliados, dentro de los que se contaba el senador Jorge Robledo, apoyó a Garzón, pero mantuvo su autonomía frente al PDI. El FSP consideraba importante mantener su personaría jurídica. Finalmente, en 2005, y para encarar la reelección de Uribe, el FSP integró junto con el PDI el Polo Democrático Alternativo.

Concejal Argote, la situación actual exige seguir construyendo la unidad de las fuerzas alternativas, y para eso es importante darles su debido lugar a las experiencias previas.

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