Sigue tocando fondo la salud

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Sobrepoblación en urgencias en el Hospital de Kennedy.

Trabajadores de la salud denuncian que en medio del hacinamiento de personas enfermas, hay pacientes con tuberculosis en el hospital de Kennedy

Carolina Tejada

Con VOZ, se comunicaron algunas personas prestadoras de la salud en el Hospital de Keneddy, su intención era hacer pública una situación que ha sido mencionada desde hace unos meses en la capital, la crisis de la salud pública y las consecuencias del mismo sistema que han llevado a que pacientes de diversa índole, tengan que padecer situaciones extremas para poder ser atendidos en cualquier urgencias de la ciudad.

Una crisis que tocó fondo

Ese es el caso de este hospital, uno de los centros de salud pública que tienen más demanda de usuarios y un sinnúmero de dificultades que hasta el momento, la administración distrital, ha sido incapaz de solucionar. Sin embargo, por un lado la secretaria de Salud desde inicios del año, ha insistido en que “esa tal crisis” se está atendiendo, para ello se habrían invertido más de 114.000 millones de pesos y por otro lado, la personería de Bogotá, quien también a inicios del año, se pronunció frente a la aguda situación, denunció que en la sala de urgencias del Hospital de Keneddy, existe un hacinamiento de 128 por ciento.

Meses después, el distrito le insiste a la opinión pública en que dicha situación tiende a mejorar, que “los pacientes están felices” porque ya se ha superado en un 30% la crisis en hospitales como El Tunal, Engativá, Kennedy y Santa Clara, pero a la par, pacientes y trabajadores aseguran que la realidad es otra.

Trabajadores denuncian

Según informan los propios trabajadores de la salud, quienes también viven en carne propia los reclamos y quejas de los usuarios, así como las largas horas de trabajo en que pasan es imposible querer desviar la mirada de lo que allí ocurre. “La semana pasada tuvimos más de 65 personas en sala de espera, cuando realmente solo pueden estar 40 personas. Lo que sucede es que no había camas para brindarles la atención médica, y muchas de estas personas llevaban 10 días en una silla o un pasillo. Es una situación infrahumana que ninguna persona quisiera vivir”, afirmó una enfermera que no quiso revelar su nombre.

En medio de la preocupación, los trabajadores de la salud, empleadas con contratos de prestación de servicios y con salarios cada vez más bajos, aseguran que han tenido casos de enfermos que ameritan un aislamiento total, “separarlos del contacto con otros pacientes enfermos es una prioridad”, más sin embargo, comentan que “hemos tenido pacientes infectados con tuberculosis, esta es una enfermedad que tan pronto se diagnostica, el paciente debe estar en aislamiento. Pero por la ausencia de espacio y de camillas, aquí en el hospital de Keneddy, los pacientes están junto a otros enfermos, solo los separa una sábana como barrera de aislamiento respiratorio que se debe garantizar en una atención digna en salud para todos los pacientes, incluyendo al portador”, afirman.

Igualmente mencionan que, así como se agrava la situación para los pacientes, también se agudiza para quienes trabajan a diario allí, “en este centro de salud debe haber una enfermera para ocho pacientes y en ocasiones hemos tenido hasta 19 y 20 pacientes, todos en condiciones que ameritan una atención responsable y de calidad, pero las circunstancias no nos lo permiten”.

Una crisis estructural

Aseguran que han exigido la ampliación de la planta de trabajadores de la salud, pero siempre hay una negativa a las peticiones. “Por ejemplo, en el primer piso de urgencias, por lo general son de 130 a 134 pacientes a los cuales los deben atender entre 11 o 12 auxiliares, pero realmente deberían haber como mínimo 16 auxiliares, también faltan dos jefes de enfermeros. Esto hace que los pacientes no sean atendidos a tiempo y a quienes trabajan en esta área se les recarga el trabajo y el estrés laboral, pues ante la demora por la cantidad de pacientes que hay que atender, los enfermos y sus familiares también se estresan”, comentan.

Según algunas cifras, en el sistema de salud, se dice que la capital cuenta con 800 camas para prestar el servicio de urgencias. Sin embargo, se ha calculado, que el déficit para la prestación del servicio supera el 44 por ciento. Pero, más allá de las camillas, la situación también es de personal general como enfermeras, médicos, terapeutas entre otros, y de espacios adecuados para brindar una atención digna, además de laboratorios, consultorios, habitaciones etc., en síntesis no es una simple crisis, la crisis es estructural.

Las adecuaciones que se vienen haciendo en el mismo edificio, según mencionan quienes trabajan allí, tampoco responden a las necesidades del momento, “Aquí la adecuación de estructura no se ve, pues se debe ver cuando mejore, pero lo que vienen haciendo es tumbando y haciendo muros o puertas, pero el espacio del hospital no se amplia para la atención, no se ve la inversión”.

El personal de la salud, insiste en las denuncias públicas, pues aseguran que es irresponsable que la administración distrital siga asegurando que la crisis se viene superando cuando las realidades son otras, y mencionan, “tanto las personas que recurren a una atención médica, como quienes nos formamos para prestar la atención, merecemos respeto de esta administración”.

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