Siempre de pie, nunca rendidos

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Foto Rodrigo Grajales, Colombia Plural

Reseña del último libro de Renan Vega Cantor y José Antonio Gutiérrez Danton 

José Ramón Llanos

Siempre de pie, nunca rendidos. Los corteros de caña de azúcar en el Valle del Cauca presencia y luchas (1860. 2015). Es una obra en dos volúmenes que en total tienen 680 páginas. El libro es ilustrado con acuarelas, fotografías y dibujos sobre el traslado de los africanos a nuestro continente, sobre el trabajo en los cultivos de caña de azúcar. Cuenta además con mapas.

Renán Vega Cantor es sin lugar a dudas el trabajador de la cultura, docente universitario latinoamericano que se ha dedicado a investigar y escribir sobre la clase obrera nacional desde una perspectiva crítica, marxista. Igual que en las obras anteriores, en Siempre de pie, nunca rendidos el autor fundamenta su investigación en fuentes documentales, en revistas, periódicos y en 35 entrevistas con los corteros y alceros, quienes levantan la caña que ha sido cortada. Con lo cual logra una investigación histórica, sociológica, y política-sindical sobre la industria de la caña de azúcar, la explotación del hombre como esclavo y como asalariado, desde el siglo XVI hasta los primeros años del siglo XXI.

Azúcar, genocidio y esclavitud

Siempre de pie, nunca rendidos nos presenta la larga aventura de ese subproducto del agro que en su `piel blanca oculta la pérdida de la libertad, la explotación, el sudor, las lágrimas, el dolor y la sangre del hombre africano y colombiano.

Este deplorable proceso, que implica la caza del hombre africano y su larga travesía para devenir esclavo en América, para ser explotado inicialmente por los mercaderes capitalistas ingleses, franceses y holandeses y su posterior explotación por los capitalistas latinoamericanos.

Este largo periplo de la dama blanca que inicialmente presenta su esbelto y flexible cuerpo vestido de verde vegetal, es identificado por Renán Vega y José A. Gutiérrez en Nueva Guinea, “hace varios miles de años”, le sigue sus huellas la encuentra en el Mediterráneo, en las Islas Madeira “a mediados del siglo XVI” y le sigue su alma viajera y la ubica en el Caribe. Precisamente en Barbados y Jamaica. Allí los ingleses crean la más exitosa plantación azucarera, al costo humano de exterminar la población nativa y poblarla de esclavos africanos. Después se extiende por las ínsulas caribeñas de Cuba, República Dominicana y finalmente recala en Brasil y Colombia.

El creador de la riqueza azucarera

Los autores al tratar de escribir sobre los trabajadores de la caña de azúcar comprobaron que los libros y narraciones sobre esta industria publicados se referían a los empresarios siempre presentándolos como héroes, en las palabras de los autores, “eran visiones apologéticas” que ignoraban los aportes y la explotación del cortero y alcero, quienes son los verdaderos creadores de la riqueza.

Esta ausencia en la historia de la azúcar de los trabajadores llevó a los autores a plantearse las preguntas que guiaron la investigación. ¿Quiénes conforman el proletariado azucarero? ¿Cuándo y cómo se formaron estos trabajadores? ¿De dónde provienen? ¿Cuáles han sido sus principales acciones de protestas? ¿Por qué razones los ingenios han mantenido hasta el día de hoy las formas de explotación muy similares a las que existían a comienzos del siglo XX?

Los autores nos presentan verdaderas primicias sobre los bogas, los corteros, los alceros, en algunos casos sus familias, hombres y mujeres. Por ejemplo, pocos autores, nos han hablado de los bogas, “seres más caprichosos, insubordinados… que es posible encontrar”, al decir de Jean B. Boussingault y su importancia, igual que los arrieros y cargueros en la industria azucarera.

La acumulación originaria

Siempre de pie, nunca rendidos nos demuestra que la acumulación de capital de los azucareros validan el capítulo de El capital titulado la Acumulación originaria del capital siempre se logra con la violencia. El texto afirma: “…la producción del azúcar es la historia del desalojo del pequeño y mediano campesino por parte de los futuros empresarios. “Tres familias, en el Valle del Cauca, son los mayores poseedores de tierra y detentan el poder político y son propietarios de los cuatro ingenios más grandes Providencia de los Cabal; Manuelita de Eder-Ardila Lulle y Riopaila y Central Castilla de los Caycedo- González. La violencia fue el denominador común de esta historia… la compra de los funcionarios venales, la destrucción de los sembrados, el corte de las aguas, la quema de los ranchos, el asesinatos de las familias que se rehusaban a vender sus parcelas a menos precios”.1[1]

“El florecimiento de la industria azucarera, la expansión de los ingenios más poderosos, está ribeteada, teñida con la sangre de los colombianos, campesinos y obreros. La violencia en el Valle fue financiada principalmente por los magnates propietarios de los ingenios.”2[2].

El análisis de las huelgas y de los huelguistas

Uno de los muchos méritos de la obra de Vega Cantor y Gutiérrez Danton es que desarrollan una investigación del trabajador de la caña de azúcar desde la antropología cultural, por la cual nos ofrecen una visión de la estructura, el comportamiento y el ámbito cultural de la familia de los asalariados azucareros, y la originalidad de su música y danzas.

Por supuesto, también destacan las condiciones deplorables en que viven y las condiciones inhóspitas, altamente riesgosas y contaminadas en que laboran.

Las huelgas del año 59

Prácticamente el segundo volumen está dedicado a las huelgas del año 1959 hasta las del 2015, dedicando gran parte a destacar la importancia, la unidad y beligerancia de los huelguistas, la amplísima solidaridad de los trabajadores y del pueblo del Valle con las huelgas del 59 y del 76. La contraparte las empresas y el gobierno extremaron la violencia y la represión. Incluso los empresarios antes de la huelga infiltraron policías armados en las empresas para identificar y posteriormente perseguir a los líderes

Dolorosamente la violencia empresarial llegó a extremos con desapariciones y asesinatos. Y el gobierno también se excedió en la represión y su desvergonzado apoyo a los empresarios. La huelga del 59 apuntó fundamentalmente a eliminar la Cláusula de Reserva y el Contrato Presuntivo, instrumentos legales que eran utilizados para perseguir y despedir a los trabajadores en unos casos y para amedrentar a los asalariados en general. Las huelgas del 59 como la del 76 se destacaron por la participación radical y valiente de los sindicatos no patronales. Una vez más en estos movimientos se destacó el compromiso y la valentía de los corteros de caña.

La siempre presente dictadura del espacio nos impide seguir analizando y destacando el alto nivel científico de la obra Siempre de pie, nunca rendidos y el alto grado de compromiso con la causa proletaria y los excluidos de Renan Vega y José Gutiérrez.

1[1] Fuente Anónimo, Explicando los motivos y la necesidad de asumir la experiencia. Documento mimeografiado, septiembre de 1977.

2[2] Edgar Caicedo. El problema azucarero colombiano. Revista Documentos Políticos. No 33-35. Bogotá diciembre de 1963.

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