“Ser mujer y jugar fútbol es un pecado en este país”

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Yoreli Rincón en el mundial de Canadá, 2015.

“Algunas pierden trabajos por venir a la selección para defender a un país que no nos apoya” Yoreli Rincón.

Yoreli Rincón en el mundial de Canadá, 2015.
Yoreli Rincón en el mundial de Canadá, 2015.

Carolina Tejada Sánchez

La selección colombiana de fútbol femenino, denominada en los medios de comunicación como las Superpoderosas, es una de las selecciones más importantes del continente. Logró llegar al mundial que se juega en Canadá, pero, a pesar de sus esfuerzos por demostrar el talento colombiano, siguen siendo desconocidas para el país. Poco visibilizadas por los medios y el premio por sus méritos, no alcanzan ni a cubrir los gastos que implica participar de la competencia más importante para este deporte a nivel internacional.

Un doble esfuerzo

Tal y como pasa con otros importantes deportes en Colombia, se ha creado el estigma sobre aquellas jóvenes que, rompiendo sesgos, señalamientos y estigmatizaciones, se le atraviesan a la pelota y sin más le demuestran a la sociedad y a sus propias familias que, más allá de la pasarela o la aprobación estética, ellas tienen un escenario que conquistar: la cancha. Su capacidad y entrega son su mejor defensa para reafirmar que el fútbol “no es un deporte pa machos”.

Sin embargo, y pese al amor por el balompié, los sacrificios que las chicas de la selección Colombia hacen para llegar a un mundial son inconcebibles. El paradigma de una sociedad moderna se desbarajusta cuando las Superpoderosas le cuentan a algunos medios -que se han tomado el atrevimiento de entrevistarlas, y son pocos-, entre alegrías y lágrimas, que “ser mujer y jugar fútbol es un pecado en este país”, como afirma Yoreli Rincón, la capitana del seleccionado.

Son mujeres, jóvenes, algunas de ellas madres de familia. A pesar de estar en una selección tan importante, tienen que trabajar, algunas mal pagas, y tienen que abandonar o pagar reemplazos temporales cada vez que la selección sale a representar el país por fuera. El pago que a estas mujeres les dan muchas veces no alcanza ni para cubrir los gastos de los viajes, por lo que, cuando llegan nuevamente al país, ya están endeudadas.

Un talento valorado fuera de casa

Con la tricolor, fueron las primeras mujeres colombianas en llegar a un mundial de fútbol, campeonas de los Juegos Bolivarianos en el 2009, llegaron a cuartos en el mundial sub 20 que se desarrolló en Alemania en el año 2010, subcampeonas de los Centroamericanos el pasado año y clasificadas a los Juegos Olímpicos de Río 2016.

El esfuerzo de estas campeonas ha sido enorme por lograr los mayores resultados para el país, aunque, en la realidad, el país que las vio crecer no corresponda sus esfuerzos.

Este es el caso de una jugadora de la selección, reconocida como la mejor desde que jugó el torneo en el Campeonato Suramericano Sub 17 en Chile en 2008. Yoreli Rincón, la santandereana que a los doce años ya era apasionada por balompié, se vinculó a la selección de su departamento, pero no fue bien recibida. Se trasladó a Ibagué, donde le abrieron las puertas y a los 14 años ya era selección Colombia por sus capacidades.

Desde que Yoreli se trasladó a Bogotá, los sacrificios apenas se están compensando, pero sin un apoyo real. A pulso. Ella misma cuenta: “Tenía que caminar seis horas diarias para llegar a los entrenamientos”, y “si no tenía para el pasaje, menos tenía para comer”.

En el 2012 el Piracicaba de Brasil la llamó a su club. Ella también fue la pionera en jugar en Europa y disputar la Champions League cuando jugó con el Malmo de Suecia. Luego jugó con Western New York Flash y desde el 2014 juega para el Torres Calcio, en Italia.

Una de las razones por las cuales una campeona como Yoreli o cualquier chica de la Selección busca clubes femeninos internacionales para hacer lo que mejor saben es porque en Colombia ni en los clubes más grandes de fútbol profesional existen ligas femeninas, no hay interés por invertir ni apoyar una liga nacional. En pocas palabras, en la Colombia de los únicos que pueden hablar y jugar el fútbol, una liga de mujeres no es rentable.

Con ese mismo menosprecio, medido por el “cuánto vales” y “cómo vamos ahí”, les pagan a quienes arriesgan todo por dejar en alto la tricolor en la cancha. A estas jugadoras les pagan el uno por ciento de lo que gana un hombre por representar a Colombia en juegos internacionales. La Selección Colombia de hombres consiguió 14 millones de dólares de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) cuando llegó a los cuartos de final en el mundial de Brasil. ¿Cuánto consiguieron las Superpoderosas por llegar al mundial en Canadá?

Reflexiones en voz alta

Lo que pasa a nivel mundial con la FIFA profundiza aun más el panorama crítico para estas deportistas. En el marco del presente mundial que se juega este mes en Canadá, varias quejas de jugadoras de talla internacional se hicieron escuchar, pues el tratamiento que les otorga la FIFA es por demás humillante y reprochable.

A estas jóvenes, que vienen de sudar la camiseta en sus países y continentes, las obligan a practicarse un examen que determine “si son mujeres”. El no hacerlo les amerita una sanción o hasta la expulsión del certamen. Según los directivos de esta organización, la reglamentación de la FIFA es clara y se basa en argumentos para ellos científicos que aseguran que las hormonas son una ventaja en competencias de mujeres, por tanto la hormona androgénica, es decir la testosterona, tiene efectos que mejoran el rendimiento y pueden proporcionar una ventaja al jugar fútbol.

Este argumento entregado por medio de una circular a las distintas federaciones ha sido muy cuestionado, pues la misma ciencia ha demostrado que no hay ningún nivel de testosterona u hormona que determine que un ser humano es hombre o mujer.

Otro de los elementos que ha polemizado este mundial ha sido el hecho de obligar a las mujeres a jugar sobre césped artificial, mientras los hombres juegan sobre césped natural. “La diferencia es importante. El plástico altera la forma de juego, plantea riesgos de seguridad y no está a la altura de la competencia internacional”, afirma la jugadora Dellinger. Está discriminación ha llevado a que más de 50 mujeres que participan del mundial demandaran a la FIFA ante el Tribunal de Derechos Humanos de Ontario.

Las colombianas

La participación de las colombianas en este mundial fue catalogada desde sus inicios como de las mejores, a pesar de las condiciones en las que llegaban. Vencieron a las francesas 2-0, que hacen parte de las selecciones de mejor preparación y estructuración en ligas profesionales. Se enfrentaron a EEUU y quedaron eliminadas 2-0. El equipo norteamericano ha tenido un reconocimiento popular por encima de los hombres en su país y su inversión económica supera el apoyo de otras federaciones a nivel mundial.