Señal que cabalgamos

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Zabier Hernández Buelvas

Mucho ruido ha causado la carta del camarada Sergio de Zubiría, miembro del Comité Central, que expresa de manera pública una crítica argumentada, ante el estado actual de nuestro partido y los resultados del XXII Congreso.

Habrá quienes se detengan en los mecanismos por medio de los cuales se expresa esta crítica, terreno en el cual podrían tener razón. Pero lo más importante aquí es que se ratifica que somos un Partido marxista leninista, al que el momento histórico lo somete a un debate interno que no se salda en un congreso ni en una reunión. Los retos que se nos presentan en la época actual, tensionan nuestras estructuras, exigen pensamiento y critica y ponen en evidencia los liderazgos históricos frente a las nuevas necesidades colectivas, territoriales, ideológicas y políticas que se requieren.

Nos han querido afectar. Algunos de manera ordinaria nos han ridiculizado, otros nos han puesto como parte de una estrategia burguesa que entorpece el proceso revolucionario. A todos decimos con tranquilidad, que hoy el activismo y el voluntarismo está dando paso al despertar de un debate profundo, debate cuyo primer resultado es poner en evidencia y sin tapujos que vivimos una crisis ideológica y política, no exclusiva de los comunistas, sino, de todo el movimiento marxista y revolucionario latinoamericano y mundial. Baste mirar los planteamientos desenfocados e irrealistas del PST colombiano.

Que la crisis sea generalizada no significa dejar pasar de soslayo la crítica específica a nuestro partido. Lo planteado no solo por la carta en mención, sino, por un contingente de comunistas que estamos pensándonos los retos históricos con ojos y mentes críticas, que creemos en la vigencia de la revolución, que vemos en los acuerdos de La Habana un nuevo escenario de lucha de clases, que creemos en la posibilidad de la unidad de izquierda y los comunistas desde debajo en un trabajo político, ideológico y organizativo con las masas populares urbanas y rurales, es hoy parte de la herencia y resultado del XXII Congreso, debate que es pilar interno unitario, cohesionador y colectivo del trabajo de los comunistas colombianos, proceso del cual saldremos fortalecidos sin ninguna duda.

En el momento histórico que hemos caracterizado, el PCC no podría darse el lujo de prescindir de cuadros muy importantes para el quehacer político e ideológico. Las renuncias y no aceptaciones, son el síntoma de un problema, no son el problema. Más allá del ruido externo, las direcciones y militancia asumiremos de manera abierta y franca el debate, nos disponemos al estudio y análisis y a elaborar colectivamente respuestas hacia adentro y hacia afuera, así, una de las primeras cosas que cambiará en esta nueva etapa será la de “dejar pasar”.

@ZabierHernndez

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