Semblanza de un luchador

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Ana Elsa Rojas

Pedro Alberto Vaca Gamboa fue un hombre que desde muy niño estuvo al lado de su padre ayudándolo a solventar el diario vivir. Como vendedor ambulante asumiría la tarea de subsistir al lado de su madre, sus tres hermanas y hermano ante el accidente que sufriría su padre y que le impediría moverse con facilidad.

Los sábados y domingos junto a su señora madre, estaba presto a colaborar en un puesto de empanadas y tamales de pipián, actividad económica que servía para dignificar la vida de toda la familia.

Como estudiante de bachillerato se convirtió en un dirigente estudiantil destacado lo que le permitió entrar a Juventud Comunista. Luego de terminar la secundaria ingresó a la Universidad del Cauca donde estudió derecho e historia.

En la ciudad de Popayán se integra la Partido Comunista. Su destacado papel como dirigente le permite a esta fuerza política proyectar en el concejo de Popayán al médico José Joaquín Dulce y a Estela Cepeda, integrantes de una generación que impulsa a la Juventud Comunista de la época, integrada en su mayoría por estudiantes de la Unicauca.

Esa concejalía, en nombre del Frente Democrático, fue la primera experiencia de los comunistas en el Concejo de Popayán. Pedro supo defender con entereza la unidad del PCC, cuando el oportunismo de derecha de Héctor Herrera y José Cardona Hoyos pretendían tomarse la militancia del Zonal de Popayán. En pleno furor revolucionario, contrajo matrimonio con Ilda Pardo quien lo acompañó en sus faenas políticas. De esta unión tuvieron dos hijos, Natalia y Pedro Julián.

Fue fundador de la Unión Patriótica, ejerciendo como presidente departamental por mucho tiempo. Para el terremoto de Popayán de 1983, fue uno de los primeros en tomar la iniciativa en la fundación de los nuevos barrios de la cual mace el Avelino Vl, símbolo de la lucha por la vivienda. Fue él quien medía con una piola los lotes, para solucionar el problema de la vivienda a través de la Central Nacional Provivienda, proceso del que era parte.

Fungió como representante a la Cámara en coalición con el Partido Liberal, siendo el suplente de Juan José Chaux, en una alianza departamental para las elecciones del 86.

En el 91 cuando se gana nuevamente la representación de la Unión Patriótica en la Asamblea Departamental, es nombrado director cultural en la administración donde le imprimió el sabor intercultural, espacio donde indígenas y afrodescendientes siempre tuvieron voz.

Ejerció su profesión de abogado en la Defensoría del Pueblo durante varios años y como litigante se destacó por la defensa de los y las presas políticas. Su identidad y su sentido de pertenencia aborigen lo pusieron siempre del lado de los indígenas, con mayor atención al pueblo misak, en el que su reconocimiento por parte de estas comunidades lo llevaron a hacer su principal actividad como asesor que realizaba en momento de su desafortunado desenlace producto de una bacteria que no asimiló el antibiótico y que produjo su deceso el día 1 de octubre, después de estar ocho días luchando por su vida.

El estado del arte de su vida personal y política lo construyó con tal fuerza y perfección arquitectónica que solo el temblor de la muerte lo pudo derrumbar.  Desde esta columna el Partido Comunista le rinde homenaje a este hombre que fue un grande entre los grandes.

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