Seguimos entre los más pobres

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Chocó, los niveles de pobreza se deben medir por la calidad de vida de sus habitantes. Foto Carolina Tejada.

Mientras dan a entender con cifras que ya casi acabamos con la pobreza en los países del continente, los indicadores que se alcanzan a conocer para Colombia siguen siendo lamentables

Carolina Tejada
@carolltejada 

En un informe que presenta la Cepal, sobre el Panorama Social 2018 frente a la pobreza en América Latina, las cifras muestran un aumento en la pobreza extrema. Los niveles de pobreza alcanzados en este periodo son los más altos registrados desde el año 2008.

¿De qué pobreza y cuáles son las cifras de las que habla el informe?

Cuando el informe habla de la línea de pobreza, se está refiriendo al costo per cápita mínimo de una canasta básica de bienes, tales como alimentarios y no alimentarios, en un área geográfica determinada y, por otro lado, la pobreza extrema se entiende como la imposibilidad de aquellas personas cuyos ingresos no son suficientes para garantizar los alimentos-nutrientes mínimos necesarios. De acuerdo a dicho informe, la pobreza extrema en la región, superó los índices de años anteriores.

Las cifras que resalta la Cepal, indican que, “el número de personas viviendo en la pobreza llegó a 184 millones (30,2% de la población), de los cuales 62 millones se encontraban en la extrema pobreza (10,2% de la población, el porcentaje más alto desde 2008)”. Estas cifras están sustentadas con dicho estudio que vincula 17 países.

Por otra parte, y fuera de las estadísticas que entrega la Cepal, se puede analizar que dichos índices de pobreza representan el desenvolvimiento de las políticas locales y planes de desarrollo en los cambios de gobierno. Al respecto, afirma Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal: “aun cuando la región logró importantes avances entre la década pasada y mediados de la presente, desde 2015 se han registrado retrocesos, particularmente en materia de pobreza extrema”.

Así se puede evidenciar en el caso de uno de los países que menos se pensaba como parte del ramillete de los más pobres, se trata de Argentina. Para el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) de Argentina, en este país, según las cifras de un estudio realizado el año pasado, el 27,3% de los argentinos está en situación de pobreza, situación que pone al país como uno de los que más se está empobreciendo en toda la región en los últimos tiempos. En conclusión, las políticas de corte neoliberal del presiente Macri en términos económicos y sociales, han representado el aumento del costo de vida de la población, aunando así las barreras de la desigualdad y por ende de la pobreza. De allí que el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, afirme que este país pasó de ser uno de los más estables a estar en el puesto número siete en el ranking con mayor índice de pobreza.

Entro otros países, Suriname, El Salvador, México, Colombia y Jamaica estarían ocupando los 10 primeros lugares según el estudio de la OPHI y el PNUD con porcentajes del 9,38%, 7,95%, 6,32%, 5,03% y el 4,69%, respectivamente.

Colombia, entre la pobreza y la pobreza extrema

Según la Cepal, Colombia, se mantiene “más o menos estable” en relación a la situación de pobreza de la región. Pero ¿más o menos en relación a qué? ¿A que las cifras no variaron en relación a la capacidad adquisitiva de la población, los pobres siguen siendo igual de pobres?

Sustenta la Cepal que en Colombia la pobreza, entre el 2016 y 2017, se reducía de 12 por ciento a 10,9 por ciento. “Esto corrobora la importancia de dotar de más recursos a la población en situación de pobreza, combinando el fortalecimiento de los ingresos laborales con la provisión de transferencias públicas y el fortalecimiento de los sistemas de protección social”, según argumenta la misma organización.

Sin embargo, y de acuerdo a esa misma valoración, otros estudios demuestran que el país, continúa muy por debajo de sus proyecciones para superar los niveles de pobreza, pobreza extrema y desigualdad. Muestra de ello es el estudio que da cuenta de los niveles de informalidad laboral, y los altos índices de desempleo entre los jóvenes.

Para el DANE, Departamento Nacional de Planeación, Colombia cerró el año con un poco más de 1,16 millones de jóvenes en edad de trabajar sin empleo. Si a este panorama se le suma el hecho de que cualquier ocupación informal se vincula directamente a las cifras de empleo/desempleo, llámese vender dulces en un kiosco, atender un establecimiento en las noches, hacer de meseros por horas en un restaurante, situaciones en donde el pago no implica ni una contratación laboral estable, ni pagos de primas y demás derechos laborales, además de que la gran mayoría de ellos están determinados por una temporalidad a tres y cuatro meses, entonces si la pobreza está mediada por el nivel de ingreso de cada persona o territorio, ¿cómo mide la Cepal la pobreza en un país en donde los ingresos de una de las poblaciones más grandes del país varían cada tres o cuatro meses?

El rostro de la pobreza

De acuerdo a reportes del DANE para cerrar el año, de los altos índices de desempleo, fundamentales para medir el nivel de pobreza de la población, son las mujeres jóvenes quienes más ocupan las cifras de desempleo en el país. También da cuenta el informe del DANE, que las empresas aún insisten en contratar hombres para desarrollar trabajos varios por encima de las capacidades y habilidades de la mujer, lo cual marca un eslabón en los índices de desigualdad social.

Por otra parte, siguen siendo las regiones en donde se ubica el número de poblaciones étnicas, las que más padecen los índices de pobreza. El mismo DANE evidencióo que para el año de 2017, la línea de pobreza en Chocó fue de $217.366 frente a $210.451 en 2016. Lo que implicaba que una familia compuesta por cuatro personas se clasificaba como pobre si sus ingresos estaban por debajo de $869.464. En ese mismo orden de ideas, una familia con el mismo número de personas se clasifica como en extrema pobreza si sus ingresos están por debajo de los $437.740.

De acuerdo con lo anterior, un hogar en Chocó compuesto por cuatro personas, será clasificado como pobre si su ingreso está por debajo de $869.464, es decir, no alcanza para comprar la canasta de pobreza. De otro lado, la línea de pobreza extrema es el costo per cápita mínimo de una canasta alimentaria que garantiza las necesidades básicas calóricas; para el departamento de Chocó el valor de la línea de pobreza extrema en el 2017 fue de $109.435, es decir, que un hogar de cuatro personas será clasificado como pobre extremo si su ingreso está por debajo de $437.740.

Para el director de la Federación Nacional de Departamentos, Carlos Camargo Assís, en los departamentos donde se ubican los mayores índices de pobreza extrema son Chocó, con 49,9 por ciento; La Guajira, con 47,9; Córdoba, con 40,3, seguido por Magdalena, con 36,1, y luego Sucre, que tiene el 35,7. Estos departamentos además de mantener unas condiciones étnicas, también se relacionan como los de mayores índices de corrupción.

La superación de los niveles de pobreza presupone un enfoque diferencial, un mayor acompañamiento y control institucional, mayores políticas públicas que puedan contribuir a reducir las brechas de desigualdad en tanto ingresos por persona, como en derechos esenciales tales como, la educación, la salud entre otros. En estos niveles Colombia más allá de las cifras está lejos de cumplir las metas del milenio.

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