Sector financiero, líder de la actividad económica

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Iván Posada Pedraza

Estudios recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, DANE, advierten que los sectores que prevalecen en la economía colombiana se centran en los servicios y en lo fundamental, en los financieros. Análisis corroborado por los datos anuales del comportamiento de los distintos sectores económicos.

En 2017, por ejemplo, mientras la economía en su conjunto creció 1,8 por ciento en términos del PIB, el sector financiero creció 4 veces más. Los activos del sector (efectivo, propiedades equipos, etc.,) crecieron durante el año pasado 7,6 por ciento, hecho impulsado por las reinversiones en el mismo sector financiero. Esto ha permitido todo tipo de actividades fraudulentas y especulativas como la subida o baja artificiales de los precios de las acciones, creación de compañías de financiamiento de garaje con oferta de jugosos intereses que desaparecen de un día a otro, etc.

La banca privada

Los 10 bancos con mayores ganancias en 2017 fueron en su orden: (ver tabla).

“Los establecimientos de crédito (bancos, compañías de financiamiento, corporaciones financieras y cooperativas financieras, ganaron 8,3 billones de pesos”.1 Si a lo anterior se suman las actividades de las aseguradoras, fiduciarias e intermediarias del mercado de valores, las utilidades llegan hasta los 13 billones de pesos, de acuerdo a información de la Superintendencia Financiera. Esta entidad de igual forma reporta que en 2017 la demanda por crédito se redujo y la cartera en mora se disparó y que las utilidades de los establecimientos de crédito se redujeron en 33 por ciento, lo que mostraría que las altas tasas de interés impuestas por la banca colocan a la población, a pequeños y medianos industriales y comerciantes en incapacidad de pagar las obligaciones adquiridas y a abstenerse de adquirir nuevos créditos.

Estas escandalosas cifras de rentabilidad contrastan con el mediocre desempeño de los sectores estratégicos, llamados a liderar la actividad económica de cualquier país.

Agropecuario

La agricultura, por ejemplo, que aunque en 2017 experimentó un crecimiento debido al buen desempeño de los cultivos transitorios y permanentes y de la actividad pecuaria, lo caracteriza su bajo aporte al PIB a causa de una agricultura basada en la pequeña y mediana producción, que no permite la tecnificación del campo colombiano, a la importación de alimentos y a las atrasadas relaciones obrero – patronales en el sector rural.

Sector Industrial

La Encuesta Manufacturera del DANE señala que la producción, ventas y personal ocupado en 2017 tuvieron un descenso de – 0.7; – 0.8 y – 0.8 por ciento respectivamente en comparación a 2016. Lo anterior es un indicador que no se crean nuevas empresas, al contrario, se presentan cierres de factorías a causa de la ola importadora de bienes – que incluso se producían en el país – en el marco de los Tratados de Libre Comercio cuya consecuencia a largo plazo son, el desmonte de la infraestructura industrial y manufacturera, y la pérdida de mano de obra calificada que migra hacia el sector servicios, la informalidad y el rebusque.

Al respecto, Giovanni E. Reyes2 opina que: “Todo ello mientras sectores de estricto vínculo con la economía real, tales como la agricultura y la industria han ido perdiendo protagonismo en cuanto al peso que tienen en el total de producción” (Portafolio, agosto de 2017), refiriéndose al sector financiero.

Modelo alternativo

Lo anterior corrobora una vez más la propuesta de un cambio en la política económica en cuanto al modelo que necesita el país, un modelo basado en dos ejes: retomar la vía de la industrialización y segundo, la reforma rural integral aprobada en los acuerdos de La Habana entre el estado colombiano y la insurgencia.

1 El Tiempo, febrero 20 de 2018, pág. 1.8

2 Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard. Profesor y Director de la Maestría en Dirección de la Universidad del Rosario. 

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