Se consumó el golpe en Bolivia

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Evo Morales en manifestación de campaña.

“El golpe de Estado se ha consumado”, dijo el vicepresidente Álvaro García Linera, pero advirtió, “Cumpliremos el grito del líder indígena Túpac Katai: ‘volveremos, y seremos millones’”

Alberto Acevedo

La escalada de violencia de los últimos días en Bolivia, detrás de la cual, actuaron grupos políticos de extrema derecha, empresarios y funcionarios de la embajada de los Estados Unidos, dejó en claro que la idea de forzar una segunda vuelta en las pasadas elecciones presidenciales, no era el objetivo real que buscaban. A la derecha no le interesaba una segunda vuelta, ni un pacto político para detener la violencia, ni siquiera un proceso electoral nuevo, que partiera “de cero”. Lo que en realidad perseguían era forzar la salida del presidente Evo Morales y liquidar el proceso de transformaciones asociales progresistas en Bolivia. Y lo lograron.

En la tarde del pasado domingo 10 de noviembre, el mandatario boliviano anunció su dimisión del cargo. “Renunciamos para que no sigan quemando casas, intimidando nuestras familias y amenazando” a los líderes del gobierno y del Movimiento al Socialismo, dijo Evo Morales. “Tengo la obligación de buscar la paz” “Mi renuncia es “para que Mesa y Camacho (los dos cabecillas golpistas) no sigan persiguiendo a líderes sociales”.

Precisó que su abandono del cargo “no es ninguna traición” y dijo en forma premonitoria: “La lucha sigue, somos pueblo. Dejamos una nueva Bolivia en proceso de desarrollo. Le digo a los jóvenes: sean humanos con los más humildes”. Por su parte el vicepresidente Álvaro García Linera, que acompañaba al mandatario y presentó también renuncia al cargo, dijo: “el golpe de Estado se ha consumado”, pero, advirtió, “cumpliremos el grito del líder indígena Túpac Katai: ‘volveremos, y seremos millones’”.

Militares golpistas

El último episodio que precipitó la decisión de Morales fue la toma de posición de los altos mandos de la Policía Nacional y de las Fuerzas Militares que, plegados a la dirección golpista, reclamaron la renuncia del presidente.

Evo Morales, antes de comenzar el último proceso electoral, había denunciado que existía un plan golpista, diseñado desde Washington, que pretendía desconocer la legitimidad de su gobierno, cualesquiera fueran los resultados electorales. Dijo en ese momento, que funcionarios de las embajadas norteamericanas en Las Paz y Bogotá estaban detrás del complot.

El anuncio de la renuncia de Morales provocó un remezón en la política regional y una oleada de solidaridad con la gestión del dirigente indígena. Líderes como Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner, Luiz Inacio Lula da Silva, Nicolás Maduro, Gustavo Petro, Pablo Iglesias, Jeremy Corbyn, Noam Chomsky, Piedad Córdoba, Ernesto Samper Pizano, entre otros, condenaron el golpe. El Grupo de Puebla, que sesiona en Buenos Aires, reclamó además la continuidad del proceso electoral convocado por Evo Morales.

Las horas que antecedieron a la renuncia del mandatario boliviano estuvieron antecedidas por una ola de violencia en que fueron incendiadas casas de dirigentes del gobierno y del MAS, fueron atacados varios medios de comunicación. La residencia del presidente fue igualmente atacada. La ofensiva golpista había tomado ya espacios clave de la vida política y tenía casi el control de La Paz. María Eugenia Choque y Antonio Costas, funcionarios del Tribunal Supremo Electoral habían sido detenidos y sacados esposados de sus despachos por unidades de la policía sublevadas.

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