Rosmery Londoño: Flor de esperanza y solidaridad

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A tu memoria querida amiga:

No me he muerto,

solo me fui antes y no quiero que me recuerden con lágrimas,

como aquel que no tiene esperanza.

No he muerto, aunque mi cuerpo no esté.

Siempre mi presencia se hará sentir.

Será el silencio de nuestro hogar que tanto compartimos

Seré la brisa que besará sus rostros.

Seré un recuerdo dulce que asiste a su memoria

Seré una página bonita de su historia.

Perdón a todos tomé únicamente uno de los trenes anteriores

Y se me olvidó decirles.

No he muerto solo me fui antes.

(Autor desconocido)

Cómo empezar a despedirse de quien no nos avisó que se iría, ¿cómo decirte adiós cuando apenas estábamos saludándonos?

Así de impactante fue tu partida, como una rama de este árbol que somos todos y todas arrancada inesperadamente por el viento. Hoy estamos estupefactos, aún no podemos creer tu partida, tanta fuerza mujer, tanto compromiso, tanta entrega. Son las impresiones que nos llevamos de ti, son las impresiones de la aguerrida entrega a este país y a este pueblo de tu vida y de tu espíritu.

Nos quedamos contigo, con pedacitos de ti, de tus memorias, con tus palabras sabias, que hoy, son narrativas de memorias, que cada quien preservará para emular tu vida misma, nuestra estimada amiga y camarada Rosmery, compañera de lucha; cuánta falta, cuánta ausencia insustituible.

Te fuiste en momentos difíciles para la humanidad, y recordamos que nunca hubo un momento en que te hayas hecho a un lado, en que hayas desistido, en que hayas dejado de lado una responsabilidad, en que no hayas asumido una lucha; siempre dispuesta a aportar, a construir, a tejer unidad. Tu valentía le imprimía a nuestro movimiento mucha vitalidad; tú, una mujer excepcional, prudente de palabras sabias siempre en tus intervenciones; de una moral férrea.

Militancia política

Pocas son las palabras que pueden expresar y describir la grandeza de tu humanidad, de tu amor por la vida, por tu familia, por tu partido político, por tu pueblo, por las mujeres.

Rosmery Londoño Gil, hija del campo, hija de la tierra, hija de la fuerza, hija de militante comunista. Rosmery Londoño Gil abrazó la causa de la paz y del socialismo, militó en la Juventud Comunista; afrontó con estoicismo el martirio al que fue sometida la Unión Patriótica. Su padre, el entonces concejal de Curillo, Caquetá, Jaime Londoño Gil, fue vilmente asesinado por la Policía Nacional, en el marco de los planes de exterminio a la oposición política y democrática en Colombia.

A lo largo de su vida, Rosmery, fue una de las mujeres más representativas en la búsqueda de la paz desde el Caquetá, y fue así que asumió con entereza la causa por la verdad, la justicia, la reparación integral y las garantías de no repetición, liderada por la Corporación Defensora de Derechos Humanos, Reiniciar, ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos; por el genocidio político de la Unión Patriótica y el Partido Comunista Colombiano.

Fue miembro del Comité Ejecutivo Regional del Caquetá del Partido Comunista Colombiano, fue dirigente nacional de la Unión Patriótica y elegida como miembro de su Comité Ejecutivo Nacional. Además, responsable nacional de mujeres en la UP, asimismo, candidata a la Cámara de Representantes por este partido; fue dirigente y representante de La Asociación de Mujeres por la Paz y la Defensa de los Derechos de la Mujer Colombiana, Asodemuc, así como delegada por la Plataforma Departamental de Mujeres, en el Consejo Territorial de Paz, Reconciliación, Convivencia y Derechos Humanos del Departamento del Caquetá. Fue miembro del Departamento Nacional de Mujeres del Partido Comunista Colombiano, donde su entrega fue absoluta, para construir un feminismo marxista leninista.

Madre, hija, amiga, camarada

Rosmery, también fuiste madre, hija, hermana, mujer imprescindible. Cómo no destacar tu talento político fundamental para la movilización de las mujeres en las luchas por sus derechos, en la lucha por la paz y la democracia. Camarada, amiga, organizadora, mujer rodeada de inspiración, de amor y de entrega en la lucha por los derechos de las mujeres, en la lucha por la paz y por la revolución socialista en Colombia. Nacida en el Caquetá, tu hermosa tierra, hoy toda de luto y de llanto. Mujer comunista, orgullo de todas.

Enaltecías con tu voz y tu sonrisa todas las luchas y las tareas, por más difíciles que fuesen, incluso, con las amenazas contra tí y tu familia que habías recibido recientemente; le dabas al Departamento Nacional de Mujeres comunistas el perfil político de las mujeres colombianas en pie de lucha. Eras clara y solidaria con el fortalecimiento de nuestras luchas por la paz, avanzando siempre, con inmensa convicción política, firme en la lucha por la unidad política de las mujeres, por la construcción de un nuevo poder político hacia la transformación social por una Colombia justa y soberana.

Seguiremos tu ejemplo, continuaremos con tu compromiso político, casi irremplazable en estos momentos en los que el pueblo colombiano sufre la pobreza, el hambre, la guerra, y necesita ese cambio que contigo podíamos esperar con mayor optimismo, en paz y alegría. Estimada camarada, tu nombre es nuestro nombre; el Departamento Nacional de Mujeres, desde hoy, llevará tu nombre para enaltecer, con tu ejemplo, las luchas de las mujeres colombianas, de las y los comunistas, del movimiento feminista en Colombia, de la lucha por la paz y la justicia social.

El Departamento Nacional de Mujeres del Partido Comunista Colombiano invita a su militancia, simpatizantes y amigos a continuar por la senda construida por la camarada Rosmery Londoño Gil, para derrotar el proyecto fascista y antidemocrático; para vencer este gobierno oligarca, y aportar para una Latinoamérica libre de opresiones y de una sociedad de consumo que nos ahoga como humanidad y mata nuestro hogar, el planeta tierra.

Un saludo lleno de amor y sororidad a sus hijos Wilmer y Jaime, a su hermana y camarada María Helena, a toda la familia, a la militancia del regional del Caquetá, al Comité Central del Partido, a Asodemuc, a la UP, a Reiniciar y la Coordinación Nacional de Víctimas, a la FDIM, al movimiento de mujeres, a todas y todos los camaradas y al pueblo colombiano. Seguiremos tu ejemplo. Tu alegría, tu elegancia de siempre y tu ética revolucionaria serán nuestro referente,

18 de octubre de 2020, fue tu partida, y no queremos decirte adiós, te diremos hasta luego, te diremos hasta siempre, te diremos en nuestro canto, Rosmery Londoño, que vivas por siempre en la memoria de todas y todos, que tu fuerza nos siga conduciendo a la convicción, la tenacidad de romper el mal y construir un poder popular que sea capaz de llevarnos a una nueva humanidad.

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