Revolución rusa y emancipación de las mujeres

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“Ahora podemos encontrar a la nueva mujer en todas partes, en cualquier rincón del mundo”

Renata Cabrales
@RENATARELATA 

En este panorama mundial donde impera un capitalismo salvaje que ha ido devorando poco a poco el medio ambiente y al mismo ser humano, y cuyo único fin, al parecer, es destruir el planeta; se puede afirmar que un mayor porcentaje de sus atropellos está dirigido a las mujeres. Ni siquiera en países supuestamente desarrollados como Estados Unidos, las mujeres son libres de decidir sobre sus cuerpos, ya que su actual presidente, el más misógino que haya surgido de una supuesta democracia, ha hecho todo lo posible por negarles el derecho al aborto, el cual está estrechamente ligado al derecho a la libertad, la igualdad, la autonomía, la dignidad, la salud, la integridad física y el libre desarrollo de la personalidad. En algunos países en vía de desarrollo como Colombia, se ha despenalizado el aborto, pero, en países como El Salvador, las mujeres aún van a la cárcel por el hecho de interrumpir el embarazo por cualquier motivo.

Por otro lado, las mujeres, no solo del tercer mundo, tienen menos oportunidades laborales y deben enfrentar una injusta brecha salarial de género, pues los hombres siempre reciben mejores salarios, así realicen los mismos oficios. Así mismo, las condiciones laborales son peores cuando la mujer es madre y no tiene a quien relegar el cuidado de sus hijos e hijas.

Ni qué decir en el campo de la política y de las artes. La participación en política de las mujeres es ínfima en la mayoría de los países del mundo y para no ahondar en el asunto, vale la pena resaltar solo el hecho de que cuando una mujer consigue cargos en el gobierno, es víctima de todo tipo de burlas y comentarios misóginos por parte de los medios de comunicación y la sociedad en general, con el único fin deslegitimar su trabajo y capacidades y recordar a las mujeres que el espacio público sigue siendo un escenario casi que exclusivamente masculino.

En cuanto a las artes, el último incidente ocurrido en Colombia en el campo de la literatura, demuestra lo poco que se ha avanzado en derechos. En dicho acto se evidencia la exclusión de la literatura femenina supuestamente por parte del Ministerio de Cultura, al no tener en cuenta a muchas escritoras colombianas, completamente capacitadas para participar en un evento en París, en las actividades del año Colombia-Francia, al cual fueron invitados en su gran mayoría, escritores hombres, violando así el derecho de las mujeres a participar en cada acto público que organicen las entidades del Estado.

Todo esto para recordar que hasta hace poco, en la antigua Unión Soviética, las mujeres disfrutaban de muchas garantías dentro del modelo económico que implementó después de la Revolución rusa, esto es, tenían pleno derecho al aborto, acceso a trabajos dignos, equidad salarial, entre otros derechos que han sido difíciles de lograr o se ha avanzado poco, aun en pleno siglo XXI dentro de sociedades capitalistas.

La liberación de la mujer

Para los bolcheviques era casi impensable que sería posible la liberación de las mujeres sin el debido desarrollo económico, así que el partido de Lenin siempre tuvo como prioridad lograr la emancipación de las mujeres utilizando todos los recursos que tuviera a la mano. De esta forma, se creó un departamento del partido que se encargaba de revisar las necesidades de las mujeres, el Zhenotdel

Las luchas de las mujeres no fueron fáciles pues desde mucho tiempo atrás con el comienzo de la industria manufacturera y la máquina a vapor, estas fueron obligadas a trabajar en condiciones ínfimas durante horarios intensos, e incluso, al lado de sus hijos más pequeños, por salarios miserables y bajo las ordenes de patrones que solían cometer todo tipo de abusos contra ellas. Se puede decir entonces, que la revolución industrial se logró gracias a la cruel explotación de las mujeres. Una de las primeras mujeres en cuestionar ese inhumano sistema fue Flora Tristán, pionera en la denuncia a la opresión patriarcal hacia las mujeres trabajadoras y pobres, quien decidió entonces, recorrer los talleres y fábricas para organizar a las obreras.

Clara Zetkin

En la Primera Internacional de Trabajadores, durante los años 1864-1874, el marxismo hizo parte de los debates que conformaron las medidas adoptadas en la rebelión de la comuna de París de 1871. Una de estas discusiones gira en torno al hecho de si las mujeres debían incorporarse o no al mundo del trabajo y qué política se debía tener para emanciparlas de la esclavitud doméstica. Marx y Engels debatieron las ideas del anarquista Proudhon que se oponía al trabajo femenino relegando a las mujeres a la esfera doméstica, “como esposas o prostitutas”

La Segunda Internacional por su parte, giró en torno a las ideas de Marx, entre los años 1889-1914, y que contó con una activa presencia de mujeres trabajadoras y revolucionaria. Se distingue en este periodo el trabajo “La mujer y el socialismo” del obrero tornero August Bebel, además de la obra de Engels “La familia, la propiedad privada y el Estado”. En Rusia la emancipación de los siervos de 1861 facilitó el acceso de las mujeres a la formación superior y al conocimiento de la teoría marxista.

Entraron en ese entonces, al Partido Obrero Socialdemócrata, Alexandra Kollontai, Inessa Armand y Nadezha Krupskaia, cuyo objetivo era movilizar y educar a las mujeres trabajadoras en la lucha por sus intereses históricos de clase. Este movimiento de mujeres tuvo mucha acogida debido a la organización de las trabajadoras de la Segunda Internacional alrededor del periódico “La igualdad: para los intereses de las trabajadoras”, editado por Clara Zetkin, en donde se debatió, además, la importancia de la unidad entre la emancipación de las mujeres y la lucha para derribar el capitalismo.

Mujeres protagonistas de la revolución

Uno de los puntos en polémica fue sobre la protección específica hacia las mujeres trabajadoras y su condición de madres. Clara Zetkin proponía un programa específico para las mujeres trabajadoras que reclamaba: jornada laboral de ocho horas, descanso de 36 horas semanales, prohibición del trabajo nocturno, prohibición del trabajo femenino en todos los establecimientos insalubres, prohibición del trabajo de mujeres embarazadas dos semanas antes y cuatro semanas después del parto y aplicación de todas las reglas mencionadas más arriba a todas las mujeres ocupadas en fábricas, talleres, tiendas, en el trabajo doméstico o en el trabajo rural.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, las mujeres de Petrogrado salieron a las calles a exigir igualdad de derechos, el sufragio universal y el fin de la autocracia. En febrero de 1917, el 47% de la clase obrera de Petrogrado eran mujeres, mientras que muchos hombres estaban en el frente.

Todas estas experiencias fueron necesarias para la liberación de las mujeres. Sin embargo, fue una movilización de mujeres rusas en las calles de Petrogrado pidiendo alimentos al régimen zarista la que propició del levantamiento del pueblo contra el gobierno de Nicolás II.

Vale la pena resaltar el papel revolucionario en la lucha por la emancipación de las mujeres que desempeñaron grandes mujeres como: Nadezha Krupskaia (pareja de Lenin) quien tuvo un importante trabajo como teórica e historiadora de la educación, y por su participación en la organización del sistema de educación socialista.

Alexandra Kollontai, quien tras el triunfo bolchevique, fue nombrada comisaria de Bienestar Social, lo que la convirtió en una de las primeras mujeres en ocupar puestos gubernamentales en la historia europea y en la primera mujer en el gobierno bolchevique. Según ella, los cambios experimentados en la Rusia soviética iban más allá de sus fronteras: “Ahora podemos encontrar a la nueva mujer en todas partes, en cualquier rincón del mundo”, advertía.

Inessa Armand, quien en 1919, dos años después del triunfo de la Revolución y tras haber vuelto a Rusia, se habría convertido en la mujer más poderosa de Moscú. Fue presidenta del Consejo Económico de Moscú y miembro del Comité Ejecutivo Central de los Sóviets.

Aunque no ha sido fácil para las mujeres la lucha por la igualdad, hoy en día, el movimiento feminista continúa su lucha hasta lograr un mundo más justo, donde las mujeres puedan vivir libremente como sujetas de derechos.

Fuentes: http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/03/14/centenario-revolucion-rusa-y-la-lucha-de-las-mujeres-lenin-sin-ellas-no-habriamos-ganado/

https://www.aporrea.org/ideologia/a254814.html

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