“Resistir es crecer, resistir es transformar”: Foro Social Mundial

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Aspecto del acto inaugural del Foro Social Mundial, en Salvador de Bahía, Brasil.

Ricardo Arenales

Con un llamado a construir colectivamente el Ágora de los Futuros, como se le denomina a un programa de acción, hasta finales de 2019, en medio de un colorido acto que se celebró en la Plaza de las Artes, en el campus de la Universidad Federal de Bahía, el pasado 17 de marzo, concluyeron las deliberaciones de cinco días de décimo tercera versión del Foro Social Mundial.

El certamen, que contó con la participación de unas 60 mil personas, provenientes de 120 países, que participaron a su vez en unas 1.300 actividades en mesas de trabajo, fue inaugurado con una multitudinaria manifestación, que colmó las principales calles de Salvador de Bahía, y tuvo como tema central, “pueblos, territorios y movimientos en resistencia”, porque el objetivo que se propuso es proponer alternativas de resistencia y diseñar propuestas que le den salida a la terrible problemática que hoy padecen todos los pueblos del planeta.

Una situación que, en opinión de los organizadores, se deriva de la agresividad voraz del actual modelo de desarrollo impuesto por el sistema capitalista, que somete a los pueblos a vivir en la barbarie y en la exclusión, con condiciones de vida lamentables e insoportables para la humanidad.

Superar el capitalismo

Y a pesar de que el foro se realizó en momentos en que en Brasil se vive un momento de tensiones electorales, la autonomía de los movimientos sociales estuvo garantizada. No obstante, durante el acto inaugural, miles de gargantas gritaron “Fuera Temer”, “otro mundo es posible”, y denunciaron el golpe militar en Brasil que sacó de la escena política al Partido de los Trabajadores.

Uno de los fundadores del Foro Social Mundial, el también Premio Nobel Alternativo 2006, Francisco Chico Whitaker, dijo que la realización del evento “es una prueba de la voluntad de movilización planetaria para superar el capitalismo, a pesar de su avance avasallador en el proceso de globalización de la economía”.

Los desafíos de los movimientos sociales en Brasil, son similares a los de los movimientos y partidos de izquierda en otras regiones del mundo, especialmente en América Latina, pero también en el propio hemisferio norte, dijo Whitaker, para quien el proyecto de Trump en Estados Unidos es “solo un ejemplo contundente de lo que sucede en muchos otros lugares, con el crecimiento del fascismo, la xenofobia y las propuestas de la derecha”.

Agenda de mujeres

Para el vocero del Foro Social Mundial, es “extremadamente importante  un encuentro mundial de  militantes promotores de acciones de resistencia para intercambiar experiencias y articular nuevas alianzas”.

A este llamado a la acción y al Calendario de Futuros, se anticipó la nutrida representación femenina en el certamen, que un día antes de la clausura participó en la Asamblea Mundial de Mujeres, que aclamó un programa de diez puntos, que se empeña en unir todas las luchas por las emancipación social, económica y cultural, y construir una agenda internacionalista e impostergable.

Las mujeres reconocieron ser víctimas de un sistema capitalista misógino, patriarcal y racista. Se pronunciaron por poner fin al feminicidio y a todas las formas de violencia, por el derecho a decidir con autonomía sobre sus cuerpos, sentimientos y pensamientos, sin interferencia del Estado, los fundamentalismos religiosos y el poder corporativo.

El Foro Social Mundial fue creado en 2001, como respuesta de los movimientos contestatarios del planeta al Foro Económico Mundial de Davos, como punto de encuentro de los movimientos sociales contrarios a la globalización neoliberal, y se constituyó en voz alternativa a las directrices de las grandes corporaciones económicas y transnacionales, que dictan el rumbo de la economía.

Pero el hecho de que desde sus comienzos se haya instituido en un mecanismo declarativo, sin tomar decisiones vinculantes, en aras de una pluralidad que algunos consideran exagerada e inane, ha hecho que el organismo alternativo haya venido perdiendo perfil y combatividad, y algunos de sus críticos pongan en duda su rol como referente antiglobalización.

Su máximo órgano ejecutivo, el Consejo Internacional del FSM, ha sufrido una relativa parálisis. El pasado mes de enero fue convocado a reunión plenaria en Porto Alegre, y de un total de 170 miembros, asistieron 30. Quienes critican esta situación, aseguran que el Foro Social Mundial ha perdido horizontalidad y hay en su seno sectores a quienes incomoda la crítica.

Estos críticos aseguran que en medio de la ofensiva neoliberal, el Foro debería anunciar cuál es la estrategia a seguir, e introducir estos debates para ganar transparencia. Citan el hecho de que en la reunión de Salvador de Bahía, la semana pasada, temas como el cambio climático, por ejemplo, no se discutieron. La salida, aseguran, es dar la pelea por recuperar el pensamiento crítico antiimperialista.

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