Republicanismos

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Jaime Cedano Roldán

Desembarcados en España y con algunos años ya en estas andaduras, tiempo es de reflexionar sobre cosas que en los caminos fuimos encontrando. Algunas nos parecían maravillosas novedades, como el intenso azul del cielo en los meses de invierno, el saludo amable del vecino en la parada del autobús, las velas y las ferias de cada pueblo. Y sobre todas las cosas los bares. Se encuentran “repetidos hasta el mar”, como diría Neruda. Bares para desayunar, bares, para la hora del tendenpié, para antes del almuerzo y para la cena. Para celebrar los cumpleaños y los aniversarios. No fue difícil adaptarse a esta tierra de mujeres y hombres de templanza y gallardía. Cuando a muy poco tiempo de la aterrizada en estos parajes estalló la crisis y empezó a surtir efectos, entonces empezamos a ver en mucha gente esa tristeza en los ojos que por más de dos siglos hemos arrastrado en tierras latinoamericanas.

Difícil y hasta divertido presenciar el espectáculo de la casa real. Vivir en un reinado, esas historietas que leíamos en la niñez. Que cosa tan inverosímil. La verdad es que siendo parte de una generación nacida a la militancia entonando las canciones e himnos republicanos que nos hablaban de las victorias del Ejercito del Ebro, del nacimiento del Quinto regimiento y otros jaleos, nos decepcionó la debilidad del movimiento republicano, a pesar del acelerado desgaste de la monarquía en los últimos años del reinado de don Juan Carlos, el Borbón, que fue presionado a abdicar por los escándalos de su vida libertina, putera y envuelta en la corrupción. Hábilmente promocionaron a Felipe Segundo quien le ha dado aires a la vetusta institución, a pesar de la bulla por el juicio a su cuñado Undargarín. La debilidad del movimiento republicano es parte de todas las debilidades y la reconquista de una república no hace parte de los objetivos programáticos de los nuevos actores en la izquierda, así enfaticen en sus discursos su ruptura con el régimen del 78 y el pacto de La Moncloa. La propuesta de un proceso constituyente republicano, democrático y popular está en algunos idearios como objetivo para superar la historia, sintonizarse con el presente y enfrentar las desigualdades. Para realizar una nueva transición que rompa definitivamente con el franquismo del que el Partido Popular es vergonzante continuador y el Psoe un cómplice necesario.

Esta semana se conmemora el 81 aniversario del golpe fascista de Franco. Habrán marchas, vigilias y concentraciones. Muy emotivas y sentidas pero igualmente aún marginales y no será por culpa de los infernales calores. Decía alguien que en Colombia las muchedumbres poco entusiastas están con esa paz que se necesita “como agua de mayo”. Tal pasa en España con la idea de volver a ser una república. Por distintos caminos España y Colombia están ante el reto de procesos constituyentes para poder aterrizar en los nuevos tiempos, de paz y democracia.

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