Renta básica no es socialismo

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Una reforma tributaria progresiva y un gravamen a los altos patrimonios pueden financiar gran parte de la renta básica universal para erradicar la informalidad en el país. Foto Iván Posada.

Las familias que viven del rebusque y del asistencialismo podrían acceder a un ingreso mínimo que les permita sobrevivir. Si bien la renta básica es un avance, solo es una medida paliativa que no debe hacer perder de vista la necesidad de transformar radicalmente la sociedad

Alberto Maldonado Copello

En este momento avanzan en el país dos acciones orientadas a promover una mayor redistribución del ingreso entre la población colombiana: la primera, la demanda de inconstitucionalidad del estatuto tributario por no cumplir los principios de equidad y progresividad, instaurada por Dejusticia1 y un grupo de abogados y economistas ante la Corte Constitucional2. La segunda, la propuesta de una renta básica dirigida a la población vulnerable durante un período de tres meses3, como medida transitoria de emergencia, a causa de la pandemia actual que azota al país.

Tributación progresiva

Esta propuesta está siendo impulsada por organizaciones sindicales, movimientos sociales y partidos de izquierda y así debe ser. Su principal objetivo consiste en aumentar el salario o ingreso indirecto de los trabajadores asalariados, del sector informal y de los desempleados. La clase trabajadora tanto formal como informal, obtiene sus ingresos a través del salario o bien por medio de gran cantidad de actividades por cuenta propia como la producción y comercialización de mercancías, pero estos son insuficientes para la inmensa mayoría de familias.

Los asalariados por su parte, buscan mejorar sus condiciones de vida a través de los pliegos de peticiones y se enfrentan con la patronal y el Estado, que se oponen sistemáticamente a esto. Esta lucha se complementa con la pugna en torno a los servicios y subsidios que ofrece el Estado. Para financiar una renta básica universal se necesita un sistema tributario progresivo que recaude impuestos sobre los ingresos y la riqueza de los grandes capitalistas.

Redistribución del ingreso

En caso de tener éxito estas iniciativas, se lograría que los trabajadores reciban una mayor porción del presupuesto del Estado, así millones de familias colombianas podrían elevar su nivel de vida.

El resultado de estas iniciativas dependerá de la fuerza que tenga la clase trabajadora en su conjunto para presionar su aprobación en el congreso colombiano, lo cual, además de los procedimientos en curso señalados, podría promoverse mediante referendos constitucionales y con su inclusión en los programas electorales.

Medidas de corto plazo

No obstante, estas medidas son conservadoras e insuficientes. Conservadoras porque no buscan cambiar las relaciones de producción existentes, es decir, los asalariados y por cuenta propia continuarán en su posición subordinada dentro del proceso productivo. La desigualdad de ingresos no se toca con estas medidas, los trabajadores seguirán siendo dependientes de los subsidios y del asistencialismo. Además, continuarán sujetos a las tendencias del proceso de acumulación de capital que propician la permanencia de un ejército industrial de reserva y a crisis periódicas cuyos costos recaen fundamentalmente sobre los trabajadores.

El carácter conservador de estas medidas también se observa en el hecho que es apoyada no solamente por organizaciones y partidos de izquierda, sino por representantes de los partidos tradicionales, académicos favorables al capitalismo e incluso por organismos internacionales. En muchos casos se trata simplemente de posturas oportunistas y demagógicas por parte de los partidos que apoyan el actual modelo económico que utilizan este tipo de iniciativas como medio para desviar la atención de los trabajadores.

No obstante, en la coyuntura actual adoptar estas iniciativas como demandas principales es conveniente por cuanto permite confrontar directamente al sistema político y económico y ver qué tanto están dispuestos los grandes capitalistas a redistribuir la riqueza creada por los asalariados y, por tanto, a garantizar los derechos establecidos en la Constitución. Es necesario evidenciar que es el propio sistema el que bloquea la realización de la sociedad “democrática” y el Estado social de derecho, principios rectores de la Constitución Política de 1991. Las movilizaciones iniciadas en noviembre de 2019 y el manejo de la pandemia evidencian que los gremios   económicos y el gobierno contaron con el poder suficiente para sacar adelante en 2019 la reforma tributaria regresiva que exoneró de impuestos los ingresos y la riqueza de los capitalistas, especialmente de los más ricos. El proyecto de renta básica para tres meses fue hundido en su primer trámite en el Congreso y se aplazó su discusión para la legislatura que inicia en julio de este año. Dada esta situación, lo más probable es que no se logre nada de fondo o apenas alguna medida limitada. Por su parte, la demanda por inconstitucionalidad tomará un tiempo en ser resuelta por la Corte Constitucional.

Cambio de modelo

Sin embargo, independientemente del resultado que se logre con estas medidas, es necesario hacer pedagogía entre   los trabajadores que estas son apenas paños de agua tibia, una aspirina para tratar el cáncer del capitalismo, un paliativo. La clase trabajadora debe plantear con claridad que se requiere un cambio fundamental de las relaciones sociales de producción que implica básicamente eliminar el trabajo asalariado y establecer la propiedad social de los medios de producción. La opción para resolver las contradicciones del capitalismo es el socialismo, no hay otra alternativa.

Esto lo plantea muy claramente Albert Einstein: “Estoy convencido de que existe un único camino para eliminar estos graves males, que pasa por el establecimiento de una economía socialista, acompañada por un sistema educativo que esté orientado hacia objetivos sociales. Dentro de ese sistema económico, los medios de producción serán propiedad del grupo social y se utilizarán según un plan. Una economía planificada que regule la producción de acuerdo con las necesidades de la comunidad, distribuirá el trabajo que deba realizarse entre todos aquellos capaces de ejecutarlo y garantizará la subsistencia a toda persona, ya sea hombre, mujer o niño.”4 Desde esta perspectiva, la propuesta de los trabajadores debería ser la propiedad universal de los medios de producción y no la renta básica universal.

1 Centro de estudios de derecho, justicia y sociedad. https://www.dejusticia.org/

2 https://www.dejusticia.org/demandamos-todo-el-sistema-tributario-ante-la-corte-constitucional/; https://lasillavacia.com/silla-llena/blogoeconomia/demanda-contra-la-desigualdad-76411

3 https://www.eltiempo.com/politica/congreso/como-se-financiaria-la-renta-basica-de-emergencia-500560

4 https://www.marxists.org/espanol/einstein/por_que.htm

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