Rechazar el sometimiento

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Jaime Caycedo
@JaimeCaycedo

El Banco Interamericano de Desarrollo, BID, orgullo de las relaciones bautizadas como “interamericanas” pasó en octubre a manos gerenciales de Mauricio Claver-Carone, un “lobista” de los intereses vinculados a Trump, con evidente desprecio por los candidatos latinoamericanos que se presentaron a la presidencia de dicha entidad.

Desde un punto de vista objetivo, los temas de las relaciones bilaterales de Colombia y Estados Unidos giran en torno al Acuerdo de paz, especialmente al tema de cultivos “de uso ilícito”, los ejercicios militares de tropas yanquis en suelo colombiano en estrecha conexión con la conocida hostilidad a la revolución bolivariana y, más recientemente, a Colombia Crece, el nuevo nombre del Plan Colombia. En lo demás, temas económicos, exportaciones, asistencia técnica, intercambios educativos, extradición, las relaciones están cada vez más reguladas por las políticas de los organismos multilaterales de crédito, entre los cuales naturalmente están el BID, el Comando Sur, la DEA y el Departamento de Justicia.

Colombia vive una relación inusual y extraordinaria con la potencia imperialista. La aplicación de la política antidrogas corre por cuenta del Ministerio de Defensa como un asunto de “seguridad nacional”, en choques cruentos con el campesinado y con la presencia de la brigada especial de seguridad ASFAB del Ejército de los Estados Unidos.

Para Trump la guerra antidrogas fue un medio de sojuzgamiento, estimulado por el servilismo de Duque, a sabiendas que con ello agredía el Acuerdo de paz por su flanco social más crítico, la sustitución voluntaria y concertada de los cultivos campesinos de coca, con el apoyo del Estado y del PNIS, bajo el patrocinio de la ayuda internacional.

América Crece ha sido el proyecto de Trump para frenar la migración centroamericana canalizando inversión privada de su grupo al llamado Triángulo Norte, integrado por Guatemala, Honduras y El Salvador. Vocero ante estos países fue el mismo Mauricio Claver-Carone, nuevo presidente del BID. El plan Colombia Crece impulsa igual tipo de inversión privada, con el fin que los negocios de Trump se apoderen de proyectos extractivistas, minero-energéticos, de agua y biodiversidad de nuestro territorio, con el músculo financiero del BID y la presencia militar directa en el país.

El descubrimiento de 24 mil audios que la Fiscalía General nunca puso a disposición de la JEP y que desenmascaran la complicidad con la DEA en un montaje de falso positivo judicial para extraditar a dos antiguos negociadores del acuerdo de paz de gobierno y FARC, muestra la estrecha connivencia y, a la larga, subordinación del principal ente para la investigación de la justicia al propósito de destruir un acuerdo de paz, alcanzado trabajosamente después de un prolongado desangre nacional.

Estas condiciones subalternas no van a cambiar por una nueva administración. Se refuerzan la indignación, la necesidad y el compromiso con la segunda y definitiva independencia. La denuncia debe servir para crear conciencia de lo que es inaceptable y no puede durar en las relaciones entre estados.

Biden es vocero del equipo clásico que ha dominado la globalización neoliberal. Lo novedoso es que tendrá que escuchar el clamor creciente de la movilización de los pueblos empezando por el propio pueblo estadounidense. Y la voz de los pueblos de Nuestra América que luchan por su autodeterminación – incluida la opción del socialismo -, está la no intervención, la vida, la libertad y la paz.

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