Rafael Godoy, «un buen colombiano»

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Un comunista compuso el bambuco Soy colombiano, convertido por la gente en un segundo Himno Nacional

 

Leonidas Arango

Rafael Godoy Lozano nació en Natagaima (Tolima), el 24 de octubre de 1907. Casi nada se conoce de su juventud, pero en Barrancabermeja resultó comprometido con las causas de los obreros del petróleo. En 1944, siendo un militante comunista, Godoy llamó al abogado laboralista Diego Montaña Cuéllar para defender a los trabajadores de la Troco (Tropical Oil Company), concesionaria de los yacimientos y de la refinería de Barrancabermeja. Con otros líderes acompañó a Jorge Eliécer Gaitán en una gira a lo largo del río Magdalena que iba a ser decisiva para reconstruir a Fedepetrol y consolidar la Unión Sindical Obrera (USO).

Godoy tuvo papel relevante en la huelga que estalló a comienzos de 1948 ante la decisión de la Troco de despedir a 1.500 trabajadores y que fue reprimida por la Fuerza Pública durante los mismos días en que la violencia de la extrema derecha se extendía por todo el país. En noviembre de 1949 el presidente Ospina Pérez clausuró el Congreso, implantó el estado de sitio e inauguró una serie de dictaduras que sembraron el terror y exterminaron a miles de opositores y campesinos.

En 1951, bajo el gobierno de Urdaneta Arbeláez, la Troco intentó forzar la prolongación a su favor de la Concesión De Mares, lo que provocó otra huelga petrolera que duró 52 días hasta cuando la compañía tuvo que someterse a un laudo del Consejo de Estado. Sin embargo la persecución antisindical arreció, la policía asesinó en Barrancabermeja al sastre comunista y dirigente popular Aurelio Rodríguez y el gobierno exigió a Fedepetrol retirar de las directivas a Rafael Godoy. El Partido Comunista estaba refugiándose en la clandestinidad y Godoy tuvo que abandonar sigilosamente el país con su familia para proteger su vida en Venezuela. En Caracas tuvo una vida austera y pudo cultivar su afición a la guitarra y a la composición de temas andinos de Colombia.

Engañosa tregua

Durante la engañosa tregua que representó el gobierno de Rojas Pinilla desde 1953, Godoy hizo repetidos viajes de Caracas a Medellín para dar a conocer su producción musical. Allí se relacionó con Antonio Botero, fundador de la disquera Sonolux, y con Darío Garzón, del dueto Garzón y Collazos. Desde su exilio estaba sintiendo la nostalgia de las pequeñas cosas que tuvo que abandonar:

A mí denme un aguardiente, un aguardiente de caña, / de las cañas de mis valles y el anís de mis montañas. / No me den trago extranjero, que es caro y no sabe a bueno, / y porque yo quiero siempre lo de mi tierra primero. / ¡Ay, qué orgulloso me siento de haber nacido en mi pueblo!

¿Populismo? ¡Claro, son palabras de un comunista! Al lado de Soy colombiano surgieron otros bambucos: Arrunchaditos, Pasito, Mi cafetal, Poquito a poco, Canto a Colombia, Por una sonrisa, Mi compañera (dedicado a su esposa, Aura Ramírez), el sanjuanero Tierra caliente y el vals Mi despedida, casi todos grabados por el dueto Garzón y Collazos. Desde Venezuela insistía en reclamar lo suyo:

A mí cánteme un bambuco de esos que llegan al alma, / cantos que ya me alegraban cuando apenas decía mama. / Lo demás será bonito, pero el corazón no salta / como cuando a mí me cantan una canción colombiana. / ¡Ay, que orgulloso me siento de haber nacido en mi patria!

Mientras en Colombia se echaba un manto de olvido sobre el compositor, la gente seguía cantando con emoción Soy colombiano y poco a poco lo convirtió en un segundo Himno Nacional que recoge anhelos comunes:

Y para mí una muchacha aperladita, morena, / o una mona de ojos claros de suave piel montañera. / Muchachas, música y trago de la sierra o de mi llano. / ¡Ay, que orgulloso me siento de ser un buen colombiano!

Pueden decir que el bambuco Soy colombiano respira nacionalismo estrecho, pero no es así: es la queja de un hombre arrancado por la fuerza de su gente y de sus luchas, a quien se le impidió trabajar y levantar su familia en la tierra que lo vio nacer. Rafael Godoy murió el 14 de marzo de 1973 en Caracas, donde había echado raíces. Fue un tolimense de Colombia y del Mundo.