Proyectos de guerra

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Foto: Man with donkey - Santa Marta, Colombia via photopin (license)

Agudizando el conflicto social jamás se logrará una verdadera paz firme y duradera.

Foto: Man with donkey - Santa Marta, Colombia via photopin (license)
Foto: Man with donkey – Santa Marta, Colombia via photopin (license)

Saul Figuera

El lunes de la semana pasada nos sorprendía el senador Jimmy Chamorro con la radicación de un proyecto de ley que pretende acabar con 3 días festivos de carácter religioso: el 19 de Marzo, el 4 deJunio y el 1 de Noviembre. Esta noticia quizá podría ser bien acogida entre los trabajadores que profesan el ateísmo, de no ser porque la ley atenta contra el derecho al descanso que tenemos las y los trabajadores de este país y de cualquier otro en el que nos encontremos. Ya que independientemente de nuestra concepción espiritual y del mundo, los trabajadores asalariados utilizamos nuestro esfuerzo desmedido para el beneficio de otra persona, recibiendo a cambio salarios injustos que cada día se alejan más de los precios que le agregan a los productos que nosotros mismos fabricamos ó que obtienen trabajadores rurales con un esfuerzo todavía mayor, pero aun más subvalorado. Agregado a esta situación, las formas de contratación para realizar las labores que crean esta riqueza ajena, son cada día más indignas, alimentadas por políticas neoliberales que buscan distorsionar la figura del patrón mediante la tercerización, o terminar con la estabilidad del trabajador mediante el uso de contratos que niegan vínculos evidentes entre el empleado y la empresa. Todo esto dirigido a romper la unidad de los trabajadores y aplastar lo que quedó de los sindicatos que no pudieron terminar por la fuerza. Lo que se traduce en un atraso en los cambios sociales y estructurales que el país requiere para estar a la altura de los pueblos hermanos que con dignidad ya se han levantado.

Relacionado con una de las peores profesiones, la que tiene por oficio la guerra, y por patrón a Pinzón, Santos ordenó continuar durante un mes adicional con el fin de los bombardeos dirigidos a campamentos guerrilleros. Este fin de los ataques por aire, que en numerosas ocasiones afectan a la población civil alejada del conflicto armado, podríamos sumarlo a los gestos de paz del gobierno. Lastimosamente, estas acciones se contradicen con el anuncio pocos días después de anular el cese, con ejemplos como los del senador mencionado, con el nuevo Plan Nacional de Desarrollo, con el tratamiento de guerra a las reivindicaciones campesinas e indígenas que culminan con asesinatos o montajes judiciales orquestados por el Estado, con la venta de Isagén, con la firma de TLC’s, ó con la continuación de las políticas minero-energéticas que acaban con el medio ambiente y entregan nuestros valiosos recursos naturales al extranjero. Agudizando el conflicto social jamás se logrará una verdadera paz firme y duradera.