Proteccionismo y guerras comerciales: Una batalla por productividad e innovación

0

Andrés Álvarez
@RAndresAlvarez 

En los recientes análisis del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) se advierte un panorama de incertidumbre acerca del crecimiento económico global ante la erosión de las reglas sobre comercio multilateral, que se reflejan en el proteccionismo y en particular en la guerra comercial propuesta por la administración Trump a la República Popular China (RPC), que llevó en 2018 la elevación de aranceles a las exportaciones del gigante asiático.

Estas medidas de corte proteccionista y que están en contradicción de los valores de la supuesta ¨Pax Americana¨- libre mercado y democracia liberal – tienen como base el retroceso de los EE.UU. en cuanto a la productividad del trabajo y el reto económico lanzado por el presidente Chino Xi Yin Ping, ¨Hecho en China¨.

La clave del ascenso económico de China: La productividad

Desde los años 80´s del siglo XX el PIB de China se ha expandido a tasas cercanas al 10% hasta el 2008 y posteriormente entre el 6% y 7%, lo que le valió convertirse en la segunda economía más grande del mundo y la de mayor dinamismo, mientras que sus pares capitalistas se hundían en las recesiones y crecimientos en promedio del 2% (Ver Grafica 1).

Por otra parte, la RPC con su política de atracción de la Inversión Extranjera Directa (IED) a cambio de la apertura a su mercado interno logró que muchas empresas capitalistas no solo invirtieran en ese país, sino que también transfirieran tecnología y conocimiento a sus investigadores y trabajadores. Lo anterior junto a una exitosa política educativa y de innovación, han permitido que la RPC haya pasado de ser exportadora de bienes de consumo, a bienes de consumo durables y de carácter industrial de forma creciente.

La base de estos logros de los planeadores del desarrollo económico de China, fue colocar un gran énfasis en el crecimiento de la productividad laboral. Todos los analistas y sus diversas metodologías concluyen que desde los años 80´s los trabajadoras y trabajadoras chinas han acelerado su creación de valor en comparación los otros países capitalistas (ver grafica 2).

En la medida que la productividad crece, las mercancías de la RPC se hacen más competitivas en el mercado mundial, producto de ello es el déficit comercial que tiene E.E.U.U con la RPC, que a septiembre de 2018 sumaba la cifra de 305.000 millones de dólares creciendo en cerca de 8% si se compara con el mismo periodo en 2017, ello a pesar de las sanciones comerciales impuestas por Trump.

Xi y la apuesta por la innovación

La economía de la RPC con su gran dinamismo que se despliega en el mayor bienestar material de sus ciudadanos, todavía es dependiente de muchas importaciones de alta tecnología de los EE.UU. y la U.E, sin embargo, como los señala la principal asociación industrial de Alemania (BDI), las economías occidentales ya no son complementarias con la China, sino que están en franca competencia.1

Ello debido a que la política de ¨Hecho en China¨, lanzada por el presidente Xi tiene como objetivo reducir la dependencia tecnológica de los países capitalistas, reorganizar su aparato industrial e incursionar de manera exitosa en 10 sectores industriales estratégicos, entre ellos las tecnologías de la información, equipamiento aeroespacial, nuevas energías, equipamiento médico, robótica entre otros. Esta política está acompañada por la construcción de nuevos centros de investigación, desarrollo e innovación, y medidas para aumentar la eficiencia2.

Son estos factores los que explica la beligerancia de las autoridades económicas y políticas lideradas por Trump y sus aliados, que ahora tienen como blanco el gigante tecnológico Huawei, que bajo la sindicación de comerciar con Irán han capturado a la hija de su dueño en Canadá y con el fin de eliminarla de la competencia en la instalación de redes de internet 5G, la acusan de espiar para la inteligencia de la RPC.

La experiencia de la República Popular China es aleccionadora para los países en desarrollo, un Estado fuerte con una estrategia económica de largo plazo basada en la transformación de las fuerzas productivas, el aumento continuo de la productividad del trabajo y la orientación de las fuerzas del mercado, puede llevar a la producción de mayor riqueza, mejorar las condiciones materiales de la población distribuyéndolas e insertarse de manera exitosa en el mercado mundial.

1 Hall, B. Alemania enfrenta a China. Financial Times. En: Portafolio 19 y 20 de enero de 2019.

2 Goméz Perez-Cuadrado, E. (2016). Plan Made in China 2025. Oficina económica y comercial de la Embajada de España en Pekin.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

*