Propuestas para frenar una tragedia nacional

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Rostro de mujer. Lápiz de María Peña Jiménez.

El principal trauma que sufren las mujeres antes de ser asesinadas es craneano, de cara, tórax y cardiovascular. Los perpetradores se aseguran que las mujeres no sigan pensando, creando, viendo el mundo con rostro de mariposas

Ana Elsa Rojas

Una de las propuestas innovadoras de la audiencia pública que se realizó en el Senado de la República el jueves 1 de noviembre, citada por las senadoras Aída Avella, de la UP y Victoria Sandino del partido FARC, fue la creación de una mesa donde estén todas las mujeres que integran el Senado y la Cámara de Representantes, para conversar y proponer salidas efectivas que manguen en buena medida las distintas violencias que se ciernen a diario contra las mujeres.

Violencias que se dan en la casa, en la calle, en el trabajo, y qué decir, en la vida política, donde son ellas las que se piensan un mundo donde las inequidades estructurales no sean asunto exclusivo de las mujeres, sino que, por el contrario, haya una perspectiva equipolente para que las brechas culturales y sociales se vayan cerrando, como sendero real para la construcción de la paz posible y definitiva.

Interviene en el evento la senadora Aída Avella.

Histeria colectiva

Estamos viviendo una histeria colectiva, donde la justicia se da por sus propias manos, sin que las autoridades competentes hagan nada, porque también las permeó la indolencia, ya que es desde estas instancias oficiales donde se han perpetuado parte de los actos abusivos, producto de una sociedad enferma, como lo plantearon tanto las senadoras intervinientes como los entes del Estado.

Por ejemplo el director de Medicina Legal, es quien se refiere a la enfermedad mental, y la histeria colectiva, que se expresan en actos consuetudinarios producto de relaciones tóxicas que empiezan con el irrespeto y terminan con la vida de las mujeres.

Cuenta en plena audiencia que las mujeres que han sido asesinadas habían estado denunciando lesiones personales y que estas denuncias habían sido reportadas a Medicina Legal y Ciencias Forenses; 2.127 estaban en riesgo extremo, 1.340 en riesgo grave y 1.547 en riesgo moderado, entre enero y agosto de este año, y luego llegan las denunciante convertidas en cadáveres.

El principal trauma que sufren las mujeres antes de ser asesinadas es craneano, de cara, tórax y cardiovascular. Los perpetradores se aseguran que las mujeres no sigan pensando, creando, viendo el mundo con rostro de mariposas, que en su vientre materno gestan el amor a la tierra que las vio nacer; por eso en la mayoría de los casos actúan con sevicia.

Sufrimiento sin terminar

Las distintas intervenciones apuntaron a que después de los acuerdos de paz, los feminicidios en los cuerpos de las mujeres se han incrementado, pues la ilusión era que si bien es cierto, al terminar la guerra, con ellas no terminarían las violencias contra las mujeres, por ser un fenómeno cultural, por lo menos sí decreciera el horrible panorama que padecen, en un modelo donde se afincan, el menosprecio por una población vulnerable en donde están las personas de la tercera edad, población en condición de discapacidad, las niñas y los niños, y sobre todo las lideresas que empiezan a emular en terrenos que, en otrora fueron templo sacrosanto único y exclusivo de lo masculino.

La Defensoría del Pueblo informó que desde el 2017 al 2018, 10.029 casos, han sido producto de violencias de género en todo el territorio. Llamó la atención que un ambiente de negociación y construcción de la paz el Ministerio de Salud no hiciera efectiva la ley 1257 para la atención integral y el Ministerio de Justicia no hiciera seguimientos a estos casos que están rodeados de una completa impunidad.

Medicina Legal en cabeza de su director, dice no tener presupuesto para la atención de los casos denunciados por las mujeres y por lo consiguiente las demás instituciones del estado se sentían impotentes, para evitar la racha de muertes de mujeres.

Audiencia de esperanzas

Fue una audiencia de esperanzas, ante un panorama de desolación, pues la propuesta de las senadoras Aída, Victoria y Sandra, es que esa mesa de construcción colectiva, construya una red nacional para poder atrapar a los agresores. Para ello se hace una atención personalizada las 24 horas por parte de la Defensoría de familia, de atención para que las mujeres amenazadas no tengan que escuchar una máquina horrible donde le indican que marquen asterisco, que pongan la clave, esperen a que la escuchen, así no es posible que una mujer campesina pueda denunciar.

Son necesarios los esquemas de seguridad que están en su mayoría al servicio de los hombres. Las senadoras citantes a la audiencia presentarán al Congreso a través de la mesa un proyecto de ley donde la amenaza, contra las mujeres se eleve a rango de feminicidio. Que las mujeres de las regiones se desplacen a la mesa con ayudas de pasajes por cuenta de la Oficina de Equidad de la Mujer de la Presidencia de la República para construir colectivamente alertas tempranas y evitar los feminicidios, que las comisarías de familia, no sean entes indiferentes ante esta situación, sino funcionarias y funcionarios que tengan formación en justicia de género.

Que se acaben tantos discursos y nada de acciones. Que se instale un correo electrónico especial de la mesa donde lleguen las denuncias directamente, construyendo un camino para sacar a las mujeres de la esclavitud de la cocina y prepararlas para el mundo de la vida libre de violencia, que sea el inicio de la construcción de una red de solidaridad donde se le ponga fin a los crímenes de odio contras las mujeres los niños y las niñas. Esta audiencia también estuvo acompañada del departamento de mujeres del Partido Comunista, pues han sido ellas las que más víctimas han tenido en todo este lustro. Con entusiasmo y esperanza están dispuestas a acompañar esta mesa que proponen las senadoras de la oposición.

Vista de la mesa feminista en el Congreso.

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