Es posible vivir en democracia. Nuevo libro de Carlos Lozano Guillén

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Teoria & Praxis

La editorial Teoria & Praxis presentará en la versión 30 de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, entre sus novedades, la obra del director de VOZ y dirigente comunista Carlos Lozano Guillén. La obra es un análisis sobre las consecuencias positivas que tiene para la izquierda el acuerdo de paz, la nueva realidad política de cara a las elecciones presidenciales y de Congreso, del 2018 y el reto histórico de quienes han defendido la solución política por décadas, ahora en función de la implementación de los acuerdos y la construcción de una mejor democracia. Teoría & Praxis habló con el autor de Colombia la hora de la izquierda.

–¿Qué sensación personal tiene de esta nueva obra, la primera después de la firma del Acuerdo Final de La Habana?  Se lo pregunto porque gran parte de su obra literaria se escribe bajo el contexto de la búsqueda de la solución política al conflicto

–Efectivamente, este es el primer libro que escribo después de suscrito el Acuerdo Final de La Habana. Y tiene un propósito fundamental, planteado antes, pero que ahora se sustenta en la realidad: el Acuerdo Final de La Habana es un hecho trascendental, histórico, no solo que le pone el punto final al conflicto de más de medio siglo sino que abre la posibilidad de una real apertura política y social de ruptura con la antidemocracia y la explotación de la clase dominante que controló el poder después de la muerte del Libertador Simón Bolívar. Conservadores y liberales impusieron una democracia restringida, sostenida mediante la violencia, en favor de los terratenientes, los capitalistas y el capital foráneo. Este, vigente hasta ahora, conspira contra la paz estable y duradera.

El problema es el del poder. Es la hora de la izquierda, de forjar un movimiento unitario, que incluya a las organizaciones políticas que surjan de las guerrillas, para construir una nueva realidad de cambios de fondo en la vida nacional. En lo inmediato hay que defender lo logrado, en este sentido lo que se impone hacia 2018 es una coalición política y social muy amplia para defender el Acuerdo de La Habana, lograr su implementación según lo acordado, apoyar los diálogos con el ELN y promover un programa común de cambios políticos y sociales de contenido democrático y popular. Ello sin desmedro que la izquierda preserve el objetivo estratégico del poder, ser alternativa democrática y socialista.

–El título de su nuevo libro es “Colombia la hora de la izquierda” ¿La izquierda colombiana está en un periodo de madurez política para el momento histórico que vivimos?

–La izquierda tiene un acumulado en la búsqueda de la unidad; hay distintas experiencias, unas fragmentadas otras de mayor alcance, pero todas fracasadas por distintas razones internas y externas y ha pesado mucho la violencia desde el poder, como el genocidio de la Unión Patriótica, por ejemplo. El Partido Comunista Colombiano ha sido sometido a la persecución sistemática desde 1930, es heroico que haya resistido a tanta violencia anticomunista. El Estado dominante debe reconocerlo, el Partido Comunista es una víctima del terrorismo de Estado. Pero hay que ganar mayor madurez en la izquierda. Superar viejas ataduras sectarias, el hegemonismo “grupista” y el oportunismo muy característico en algunos que hacen de la política “un fundamento” sin principios. En el colmo del pragmatismo hacen acuerdos y dan concesiones a diestra y siniestra. La base para que la izquierda madure está en la coherencia ideológica, en reconocer principios que no son negociables ni transables.

–¿Es la unidad de la izquierda, el primer paso para abrir la puerta a una transición política de la guerra a la paz?

–La unidad de la izquierda es fundamental para la convergencia democrática y social. Es la base de cualquier proyecto unitario en el país.

–El sectarismo ha sido uno de los aspectos que se acuñan como factor de desunión de la izquierda. ¿Hoy hay más o menos sectarismo?

–Digamos que se mantiene como una talanquera. Más en algunos que en otros, pero toda la izquierda debe hacer un esfuerzo enorme en esa dirección. No hay vanguardia revolucionaria absoluta; nadie es más importante que los demás; no hay hegemonismos; todos son iguales y protagonistas importantes de la nueva realidad. Deben ser principios incuestionables.

–En “Colombia es la hora de la izquierda” da puntadas de lo que piensa puede ser un “gobierno de transición”

–La propuesta la hacen las FARC y es pertinente debatirla. Es un aporte real para un proyecto de unidad en esta etapa. El gobierno de transición está en la línea de la unidad muy amplia, sin excluir a nadie de los que hicieron posible la paz, en el entendido que la base del acuerdo está en defender, respetar e implementar el Acuerdo de La Habana, apoyar los diálogos con el ELN y dotarse de un programa común de cambios sociales y políticos de fondo. Es imposible construir la paz estable y duradera con neoliberalismo que genera tanta injustica y atraso social, con un régimen estrecho bipartidista, con un sistema electoral de corrupción y con tanta gabela para las transnacionales que saquean los recursos, explotan a los trabajadores y envenenan el medio ambiente. Son temas claros y concretos de un gobierno de transición, a mi modo de ver.

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