¿‘Plan Marshall’ para Bogotá?

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La alcaldesa Claudia López está construyendo lo que ha llamado el “Plan Marshall”, propuesta que será presentada en los próximos días al Concejo de la ciudad para su aprobación. ¿Qué hay detrás de esta rimbombante pero gaseosa iniciativa?

UAN Heidy Sánchez

Con bombos y platillos la alcaldesa Claudia López ha anunciado la activación de un ‘Plan Marshall’ para la ciudad de Bogotá en medio de la crisis. Según lo anunciado, este proyecto busca establecer incentivos para la reactivación económica respecto de los impuestos predial unificado e industria y comercio, adoptar el impuesto unificado bajo el Régimen Simple de Tributación en el Distrito Capital, fijar las tarifas consolidadas del mismo, establecer beneficios para la formalización empresarial y dictar otras medidas en materia tributaria y de procedimiento.

En otras palabras, lo que quiere la alcaldía es un plan de choque, de corte económico, para enfrentar los retos en medio y después del Covid-19. Pero ¿qué hay detrás de esta rimbombante pero gaseosa iniciativa?

Génesis del término

Vale la pena recordar de dónde surge el título de Plan Marshall, teniendo en cuenta que este fue implementado posterior a la Segunda Guerra Mundial (1948 – 1952) con el objetivo de recuperar la Europa Occidental en términos económicos para que en términos políticos se puede evitar a toda costa la expansión del comunismo.

Este Plan fue diseñado por George Marshall (Jefe del Estado Mayor del Ejército y luego Secretario de Estado EE. UU.) en el gobierno de Harry Truman (1945-1953). El Plan Marshall resultó ser uno de los primeros instrumentos políticos e ideológicos para la extensión del imperialismo y la hegemonía que pretendía Estados Unidos, por medio del impulso a la recuperación económica de los países europeos, lo cual garantizó realizando préstamos a tasas de interés bajas con condiciones impuestas (compra de productos norteamericanos, política de estabilización monetaria y anti-inflacionario). Esa Doctrina Truman fue para la reconstrucción de una Europa devastada posterior a la guerra, en perspectiva de garantizar la dinámica del comercio exterior de los Estados Unidos.

Entonces, ¿por qué invocar ese título de Plan Marshall para la ciudad? Bogotá no experimentó una guerra, no ha quedado devastada como sucedió en la Europa Occidental. Guardando las proporciones, si bien es cierto que se vive un proceso de crisis económica y en salud en el mundo entero, particularmente lo que respecta a Bogotá con referencia a los impactos negativos del covid-19 hay una situación compleja en términos económicos e incluso sociales, no obstante, no se está hablando ni se está experimentando la necesidad de recuperar una ciudad devastada y en ruinas producto de una guerra.

Por otro lado, con el proyecto de Acuerdo relacionado al Plan Marshall, se pretende magnificar un proceso de recuperación que en realidad no plantea elementos concretos de reactivación económica o de promoción y garantías de una dinámica productiva que genere ingresos para la gran mayoría de la población, sino tan solo se mencionan algunos alivios tributarios, que no recogen al total de la población y por el contrario podrían deteriorar las finanzas de la ciudad.

Por ejemplo, este proyecto de reactivación económica dentro de su Título III el cual hace referencia a incentivos para la formalización, orienta principalmente a sugerir que mediante el registro de los contribuyentes al Registro de Información Tributaria y/o al Simple, generará un proceso de formalización, pero la medida no es clara para lograr este objetivo, no presenta una ruta específica y definida y sí por el contrario, indica que es únicamente al incluirse en estas bases de datos que se harán efectivos los beneficios que el plan describe, lo cual termina siendo una medida de identificación y seguimiento básicamente, teniendo en cuenta que para las ayudas económicas que resultan ser exclusivamente créditos, está siendo intermediaria la banca privada y no todas las MiPyMes pueden acceder ellas, lo que realmente se convierte en un gran negocio para el capital financiero, ya que continúan captando el interés e incrementando sus clientes con potencial financiero.

Una verdadera reactivación

El Distrito debería hacer mayores esfuerzos para enfocarse en orientar políticas de mediano y largo plazo que verdaderamente permitan avanzar hacia la superación de la crisis sanitaria y económica que vive la ciudad, puesto que mientras la clase trabajadora soporta la crisis de la ciudad, el Plan de Desarrollo Distrital se viene materializando en la puesta en marcha de millonarias obras de infraestructura y en movilidad (30% del total del valor del PDD) en favor de los privados haciendo concesiones en operación.

Para diseñar e implementar un verdadero plan de reactivación económica es necesario reconocer que el tejido empresarial de Bogotá se basa principalmente en la micro y pequeña empresa y que mucha de la oferta de los servicios esenciales que se ofrecen en la ciudad como el cuidado de menores y ancianos, la producción de alimentos, el saneamiento básico, la producción de bienes de consumo inmediato, entre otros, su funcionamiento está siendo soportado en el marco esta crisis por el esfuerzo familiar y comunitario, y se encuentran en manos de las economías informales y populares, quienes le permiten ahorrar costos de la prestación al Estado sin recibir apoyos, y sin ser tenidos en cuenta más allá de su inclusión en procesos de “formalización” que se encuentra enmarcada dentro de la política de recuperación económica que actualmente proyecta la Alcaldía de Claudia López.

Para reactivar Bogotá, para hacer este proceso de recuperación producto de los efectos negativos que ha traído el covid-19, es necesario se incluya de manera concreta lo relacionado con el cambio climático, de las economías populares, el importante papel del Estado en la producción de tejido empresarial y de servicios, el control de la especulación financiera y el respaldo a la producción campesina, entre otros temas de vital importancia que se ponen al orden del día.

Tan solo un borrador

En términos generales, el Plan Marshall es un proyecto de recuperación económica de bajo impacto con respecto a las necesidades de reactivación económica de la ciudad y se traduce básicamente en una propuesta de exenciones o alivios tributarios, con un claro interés en procesos de registro tributario en la Secretaria Distrital de Hacienda y de Registro Mercantil ante la Cámara de Comercio, además de estimular la práctica de la denuncia sobre actuaciones no descritas claramente y que deja por fuera el grueso de la población en condición de desempleo y la economía de los sectores populares y del cuidado y no se proyecta en perspectiva de invertir en recuperar y fortalecer la salud, la educación, la cobertura y acceso a internet, servicios públicos, etc.

Es importante mencionar, que este análisis se realiza con base en el primer documento, aún se encuentra a la espera de una siguiente entrega por parte de la alcaldesa Claudia López, que se supone incluye otras medidas económicas ajustadas a la realidad y que van más allá de lo tributario, lo cual permitiría complementar esta primera parte de la propuesta y con la posibilidad de garantizar que se incluya al grueso de la población Bogotana, los pobres y vulnerables, pero también la clase media que extendió ahorros y medios de subsistencia pero que hoy no tiene como sostenerse en medio de esta crisis.

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