Petro es un hombre honrado

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Aída Avella en un acto de cierre de campaña. Foto Carolina Tejada Sánchez

Aída Avella Esquivel
@AidaAvellaE 

Al Estado colombiano no le gusta los cambios, no le gustan que la pobreza se supere y no le gusta que gente distinta a la de su clase dirija el país, por eso no le gusta la propuesta del candidato de la Colombia Humana, Gustavo Petro.

He recorrido las plazas del país en este último tramo de la campaña de la Colombia Humana, nos hemos dividido las regiones para impulsar la campaña e invitar a la ciudadanía a votar por Gustavo Petro. Encontramos una recepción importante, entendiendo por qué con las ideas de Petro se identifica la gente.

La sociedad colombiana está cansada, a la soberbia de sus dirigentes, la desidia de la clase política tradicional en las regiones no les importa la problemática que viven los colombianos por falta de educación, salud, vías, agua potable, empleo, tierras, entre otras. Esa clase política que hoy va y viene entre las campañas de la derecha de Iván Duque y Germán Vargas, le importa solo la contratación pública, las coimas de esos contratos y la necesidad de apropiarse de todo lo que sea público, incluso se apropian de la basura cuando se dan cuenta de que esta es una forma de trabajo para los pobres.

Corrupción en La Guajira

La corrupción está impregnada en cada uno de los departamentos y los municipios del país. Hemos recibido denuncias de malos manejos en la contratación de alimentos, transporte y construcción de colegios en el departamento de Arauca o denuncias graves por la crisis ambiental en Boyacá en donde hasta los parques naturales son apetecidos por la dirigencia local y como si fueran de su propiedad, los ponen en venta.

La Guajira es uno de los lugares más complejos cuando de política y elecciones se habla. Corrupción, parapolítica, desigualdad social y pobreza extrema, son fenómenos que se contrastan y se agudizan en tiempos electorales. Visitamos el departamento, y como ya es costumbre, Petro llenó las plazas públicas de los municipios de Maicao, Barrancas, Fonseca y San Juan del Cesar, como de la capital, Riohacha.

Petro se dirigió al pueblo guajiro en puntos centrales de la campaña como la lucha anticorrupción en uno de los departamentos más golpeados por este fenómeno, la necesidad de mitigar el cambio climático a partir de la generación de energías limpias, la inaplazable tarea de democratizar la tierra en manos campesinas que quieran producir la tierra, y la posibilidad de construir una era de paz a partir de un gobierno comprometido con la justicia social.

La necesidad de salir de la economía del petróleo y el carbón, que en La Guajira tiene al Cerrejón como vivo ejemplo de un proyecto que no trajo progreso social, mantiene los indicadores de pobreza y desigualdad, y destruye la naturaleza de manera progresiva.

Las maquinarias

En los territorios dominados por las maquinarias de la derecha, Petro sorprendió. En Florencia el clima tropical retrasó la llegada del candidato y sin embargo este le cumplió a una multitud de delegaciones de diferentes municipios en la plaza de San Francisco, de la capital, Florencia. Horas después, más de diez mil personas lo esperaban en el parque Santander de Neiva, una movilización histórica. Allí la prioridad para esos territorios es la salvaguarda de sus recursos naturales, sobre todo hídricos. Por eso propone eliminar la extracción del petróleo por el método del fracking, que es la manera más violenta para sacar los cunchos del petróleo y acabar con las fuentes de agua que deberían estar destinadas a mantener la vida de los seres humanos.

En este recorrido por Colombia, encontramos cada vez más territorios con el letrero de “propiedad privada” que indica la presencia de multinacionales en el país, cuyo único interés es sacar la riqueza y dejar los socavones en la tierra, la miseria en los pueblos aledaños y las migajas llamadas regalías que ya no disfrutan los ciudadanos, todo lo contario, la inversión de esas regalías las determina el gobierno nacional. Por eso es que en Arauca se preguntan dónde están los 8.5 billones de pesos en regalías que el departamento debió haber recibido desde hace una década.

En el eje cafetero, Armenia y Pereira sobrepasaron las expectativas. “No me esperaba una plaza así, eso quiere decir que vamos a ganar” expresó el líder de la Colombia Humana, cuando estábamos a punto de iniciar el discurso. Allí se planteó la necesidad de industrializar el país, de generar empleo digno. Que se acabe la contratación por meses, sin estabilidad laboral en el sector público y privado. Con la bancada Decentes, la Colombia Humana puede estar segura de que vamos a imponer la petición de los colombianos por un estatuto laboral en deuda con la Constitución Nacional.

Colombia humana

La clase política tradicional no quiere a Petro porque no se ha robado un peso. Es un hombre honrado, estudioso, juicioso con los temas públicos y de Estado. Como parlamentario fue agudo para elaborar los debates históricos que desnudaron la operación criminal del paramilitarismo que se alcanzó a tomar el Congreso de la República y el poder ejecutivo del Estado. Como alcalde de Bogotá fue un hombre serio, preocupado por cumplir la promesa principal de su gobierno, la educación pública y la atención a la niñez, y por supuesto no se le puede achacar ningún acto de corrupción. Petro no es igual a los otros gobernantes que han pasado por Bogotá.

Invito a votar por Gustavo Petro, la propuesta de la Colombia Humana; invito a no ahorrar esfuerzos porque la gente salga a votar, a persuadir la importancia de su voto por Gustavo Petro y Ángela María Robledo, invito a cuidar el voto en las urnas, invito a que los testigos electorales sean juiciosos con la veeduría del pre conteo y que tomen la foto del formulario E14. Soy Aída Avella y quiero que Gustavo Petro sea nuestro presidente.

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