Que pare la matanza, le exigió el #21F a Duque

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Profesores del Colegio Ricaurte recuerdan que el Estado asesinó a su estudiante Dilan Cruz. Foto J.C.H.

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

Con agresiones por parte del Esmad a estudiantes universitarios en Bogotá, terminó la jornada nacional de protesta, el pasado 21 de febrero. Lo paradójico es que la movilización se realizó para rechazar la violencia contra las manifestaciones de la sociedad civil que reclama derechos básicos, y el cese de los asesinatos a líderes y lideresas sociales, entre quienes están los dirigentes sindicales de los maestros.

En la capital del país, las marcha de educadores inició en el Parque Nacional y terminó en la Plaza de Bolívar con un acto político, en el que participaron varios integrantes del Comité Nacional de Paro. 

En términos de participación de la comunidad educativa, el paro del magisterio fue exitoso en todo el país. Pero también porque fue un abrebocas para el gran paro nacional que se hará desde el 25 de marzo. 

A la jornada nacional de protesta se vincularon sectores como estudiantes universitarios convocados por la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior, Unees; transportadores en la capital del país, como taxistas y volqueteros; y organizaciones sindicales entre otros.

Con la Plaza de Bolívar llena y miles de marchantes aún en las avenidas, los presidentes de las centrales obreras y de Fecode tomaron la palabra. En sus intervenciones exigieron al gobierno Duque detener los asesinatos de líderes sociales, el desmonte del Esmad y que se nombre una comisión negociadora que se siente a tomar decisiones en conjunto con los representantes del Comité Nacional de Paro. 

Asimismo, llamaron a continuar con los preparativos de las jornadas planeadas como la del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer; 16 de marzo, por el medio ambiente y el paro cívico nacional que inicia el 25 del mismo mes, con carácter indefinido y paro de la producción. Además, con la participación del movimiento campesino e indígena.

Manifestantes del #21F en la Plaza de Bolívar de Bogotá. Foto J.C.H.

Dilan sigue en las marchas

Al ser la jornada principalmente en rechazo a la violencia contra las protestas y contra los asesinatos de líderes sociales, varios exprofesores de Dilan Cruz, decidieron salir con camisetas y una pancarta para recordarle al país que hay impunidad sobre el asesinato del estudiante, a manos de un miembro del Esmad.

Camilo Ortiz, quien fue su profesor de Educación Física, dijo que había que recordar a Dilan: “No se puede olvidar que fue un ser humano que el Estado asesinó. Y como todos los crímenes de Estado quieren tenerlos tapados”.

Camilo, acompañado de otros docentes, recuordaron al estudiante como alguien feliz a quien le fascinaba jugar voleibol y tenis de mesa, su compañerismo y liderazgo. “Hoy pedimos lo mismo que piden las madres de los falsos positivos, exigimos lo mismo que exigen los familiares de los líderes sociales, solicitamos el desmonte del Esmad, exigimos lo que pide todo el pueblo, que cumpla con la Constitución, con los derechos de todos”, expresó el profesor de Dilan.

La agresión en la Distrital

Mientras miles de profesores y trabajadores de otros sectores se congregaban en la Plaza de Bolívar, miles de estudiantes universitarios marchaban por distintas calles de la ciudad. En la Universidad Distrital, a las 2 de la tarde se reunieron para iniciar su movilización, pero esta fue interrumpida.

Los estudiantes estaban en asamblea de la Facultad de Ingeniería y definieron salir a un plantón reivindicando temas nacionales como el rechazo a las reformas laboral, y pensional, el incumplimiento del acuerdo de paz, la ola de violencia paramilitar que azota todo el territorio nacional y el ingreso del Esmad a la Universidad de Antioquia.  El acto terminó en agresiones de la Policía, denunciaron los estudiantes. 

La Alcaldía emitió una comunicación en la que aseguró que se habían agotado los protocolos y que “el cierre de estas marchas se vio opacada por acciones violentas de encapuchados que desde la sede de la calle 40 con 7ma en la Universidad Distrital atacaron a la Policía”.

Según la alcaldesa, Claudia López: “Gestores de convivencia acompañaron a estudiantes que salían pacíficamente de la universidad a la marcha. Después se infiltraron encapuchados, lanzaron piedras y bombas molotov poniendo en riesgo tanto a estudiantes como ciudadanos. Es entonces cuando fue necesaria la intervención de la fuerza disponible y en última instancia el Esmad”.

No obstante, la versión de los estudiantes agredidos es muy diferente. Angie Viviana Rojas, cursante de Ingeniería Catastral y Geodesia, e integrante de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, ACEU, explicó: “Salimos con banderas locales en contra de la resolución de la rectoría de la Universidad en la que se convoca elección de asambleístas sin condiciones reales de participación. Salimos de manera pacífica, el Esmad se encontraba rondando la Universidad desde horas de la mañana. Al salir no nos permitieron bajar a la carrera séptima por lo que solo pudimos ocupar un carril. Aproximadamente 15 minutos después, estudiantes de la Javeriana se unieron al plantón y bajaron al otro costado de la vía. 

“De manera inmediata, el Esmad empezó a empujarlos y golpearlos, y comenzó la confrontación. De modo defensivo estudiantes taparon su rostro y se defendieron de los ataques del Esmad, que comenzó a lanzar aturdidoras y gases lacrimógenos dentro de la Universidad e ingresó con el fin de agredir, capturar y lanzar artefactos dentro del campus. Se presentaron varios heridos e intento de falsos positivos judiciales a estudiantes capturados. Todo Inició porque golpearon a los estudiantes de la Javeriana, no inició porque hubieran encapuchados lanzando molotovs. Posterior a eso sí hubo encapuchados, piedras y molotov. Y sin permiso aparente del rector o la Alcaldía, el Esmad ingresó a la Universidad”.

Los disturbios sirvieron para reafirmar los motivos de la movilización del 24 de febrero: exigir el desmonte de ese cuerpo policial, que desde que existe ha causado muerte, agresiones físicas, mutilaciones y ha dejado sin ojos a muchos ciudadanos que se han atrevido a protestar.