El país que me tocó

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Enrique Santos Calderón.

Rosendo López

Son 282 páginas, 15 fotografías ilustrativas y 2 caricaturas del maestro Osuna. Desde el comienzo Enrique Santos Calderón (ESC) deja las cosas claras: “Este es un libro de memorias no autobiográfico”. Gabriel García Márquez (GGM) en Vivir para contarla, que también tienen la pretensión de ser memorias, aclara: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla1”.

El autor intenta copar en su análisis su irrupción en la política- también liada al marxismo, al rock y al hippismo– muy atada a la evolución del periodismo en Colombia. Entre los hechos periodísticos se destaca la construcción de la revista Alternativa, proyecto donde participó GGM y cuyo eslogan fue: “Atreverse a pensar es empezar a luchar.”

Para los años de Alternativa el almanaque marcaba el año 1974. Alternativa trató de romper el aburrimiento de las publicaciones de la izquierda colombiana que para los tiempos estaba enredada en repetir, sin mirar nuestra absurda realidad, lo que provenía de la línea Pekín, o Moscú, o La Habana. Llama profundamente la atención una correspondencia privada entre ESC y GGM, sobre la revista donde este último afirma: “La revista es fea, aunque lo es cada vez menos, pero no me refiero a una fealdad considerada desde un punto de vista poético sino periodístico”.

En la primera sección del libro, titulada los Imborrables, señala el autor los recuerdos familiares. La vida de ESC, desde temprano, estuvo amarrada al periodismo, al desarrollo del periódico El Tiempo y a la alta política; según él, ese es uno de los recuerdos imborrables. Merecen mención especial su mirada de lo que él llama “el envenenado clima político” y los gobiernos liberales de Olaya Herrera, Alfonso López Pumarejo y su familiar Eduardo Santos. Sobre estos aspectos se concluye: “Valga decir que no creo que los responsables de la violencia política fueran solamente los conservadores. Los liberales no eran propiamente mansas palomas”.

La segunda sección denominada Los sesenta –tema excelentemente tratado desde la perspectiva internacional, cultural, ideológica, política, entre otros aspectos por el historiador Alvaro Tirado Mejía en un libro denominado Los Años Sesenta. Una revolución en la cultura2-, recoge la caída de Rojas Pinilla y la entrada en vigencia del pacto denominado Frente Nacional, que tuvo una duración de 16 años.

Después de intimar con El país… merece preguntarse ¿De dónde nacen las ideas izquierdistas a ESC? Me aventuro a dar una respuesta apoyándome en una disertación de Estanislao Zuleta denominada Acerca de la naturaleza de las ciencias sociales, allí se explica la diferencia en la trasmisión y método entre las Ciencias Naturales y las Ciencias Sociales; así, afirma Zuleta3: “Una ciencia natural puede transmitirse sin producir una modificación profunda en la ideología de la persona que la recibe”. A la larga lo que quería significar Zuleta, es que ocurre todo lo contrario en las Ciencias Sociales. ESC se graduó de pregrado con una tesis titulada: La crítica de la religión en Feurbach y en Marx.

Las otras cinco secciones de El país… son, también, devorables fácilmente no solo por lo espléndido de su escritura, sino porque rescatan y reconstruyen una versión fresca de una parte importante de la historia política de Colombia; narración de un testigo excepcional metido “de cabeza” en la política desde un horizonte de avanzada. Por todos estos aspectos que ayudan a reconstruir la memoria histórica y política del país, es que recomiendo el libro.

1 García. M. G. (2002). Vivir para contarla. Bogotá. Editorial Norma.

2 Tirado M, Álvaro. Los años sesenta. Una revolución en la cultura. Bogotá. Debate. Penguin Random House.

3 Zuleta, E (2007). Ciencias Naturales y Ciencias Sociales. Bogotá: Fundación para la investigación y la cultura.

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