Organicemos el trabajo urbano

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José Ramón Llanos

A lo largo de sus ochenta y siete años de historia, el Partido Comunista Colombiano, en consonancia con los cambios ocurridos en la sociedad, ha tenido que implementar cambios en su programa, las tácticas y estrategias aprobados por sus 21 congresos organizados por el partido. Las posibilidades de cambios que genera el proceso de paz actual y el tránsito de las FARC-EP a la política legal, exige que el 22 Congreso del PCC dé las respuestas adecuadas a las oportunidades y retos que plantea la coyuntura y su desarrollo a un partido revolucionario.

Recordemos que en los años treinta cuando se fundó el PCC, Colombia era un país cuya población de 8 millones  setecientos mil habitantes vivía en un 70% en el campo y solo un 30 por ciento en las ciudades. Además, la clase obrera era incipiente y había una organización sindical débil. Ante esta situación el partido determinó que su tarea prioritaria era organizar el campesinado, lo cual realizó mediante las Ligas Campesinas y su programa de reforma agraria, la exigencia de una jornada de ocho horas y el descanso dominical remunerado, entre otras peticiones

La respuesta a la situación y luchas del asalariado urbano se centraron en la consolidación del movimiento sindical mediante la creación de organizaciones sindicales regionales y la fundación de una organización que articulara las organizaciones sindicales en una organización nacional. Este objetivo se logró inicialmente mediante el Comité Nacional Sindical, predecesora de la Confederación Nacional del Trabajo. Recordemos que finalmente miembros del partido liberal y dirigentes comunistas fundaron la CTC.

Hoy la situación del país es totalmente distinta. Más del setenta por ciento de la población habita las ciudades, la mayor parte de los trabajadores laboran en el sector  industrial y el sector servicios. Se ha incorporado masivamente la mujer al trabajo fuera del hogar. Se han deteriorado las relaciones obrero patronales debido a la imposición del modelo neoliberal y al desarrollo de una normatividad que debilita las posibilidades de lucha de las organizaciones sindicales, su consecuente debilitamiento, debido al incremento de la informalidad del trabajo.

Los retos y oportunidades

El contenido de los Acuerdos de Paz de La Habana y del Teatro Colón, plantean retos y oportunidades a los cuales debe dar respuesta el 22 Congreso del PCC, independientemente de la naturaleza de los cambios que allí se planteen, se deben traducir en acciones que lleven a cabo los militantes bajo la orientación de la nueva dirección elegida por ese organismo partidario. Ante esa situación he considerado útil y pertinente someter a consideración del partido las siguientes propuestas.

Teniendo en cuenta que algunas ciudades de gran población, entre ellas Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga, agrupan más del 50 por ciento del asalariado urbano y que allí la población habita en barrios de alta concentración de familias de los estratos uno, dos y tres, la dirección del PCC debe orientar a la Comisión de Trabajo Prioritario a investigar las condiciones de habitabilidad, los ingresos, las condiciones de los servicios públicos, los índices de morbilidad y mortalidad.

Se debe diseñar y aplicar un muestreo para determinar la existencia de formas y naturaleza de agremiación y otras formas de organización de sus habitantes,.Igualmente se debe hacer un censo y ubicación de las células partidarias, con la finalidad de organizar el trabajo partidario para optimizar sus resultados e incrementar su crecimiento. Por ejemplo se podría diseñar un plan de crecimiento que determine unidades de células por una determinada cantidad de barrios.

El plan podría incluir la creación de casas de la cultura, grupos de teatro, boletines barriales, proyecciones de documentales y películas, organización de intelectuales residentes del barrio que organicen conferencias. Se podría identificar a rectoras y rectores progresistas de escuelas y colegios  públicos que fomenten eventos en donde los padres de familias sean convocados para debatir temas que contribuyan a la elevación de su conciencia política.

En la ciudad de Bogotá se deberían vincular los docentes organizados en Fecode y la ADE, para que participen en el trabajo de politización en los barrios en que están ubicados las instituciones donde ellos laboran.

Si estas actividades se desarrollan organizadamente y con una sistemática continuidad, con seguridad aumentaremos el crecimiento y la influencia partidaria, igualmente contribuiremos a la difusión de la prensa partidaria, especialmente el semanario VOZ y así llegarán las propuestas y análisis de los comunistas sobre la situación y problemas del país a los sectores populares de las grandes ciudades colombianas.

Espero que estas propuestas sean conocidas, debatidas y enriquecidas por los camaradas.

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