Oportunismo político y consciencia popular

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Sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, en París, Francia.

Nelson Fajardo

Las noticias recientes sobre el estado de la economía colombiana muestran un panorama incierto. De un 2.7% de final de año pasamos a 1.7%, para el primer trimestre de 2019. Una cosa dice y hace el Director de Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), Juan Daniel Oviedo. Según el director, hay tres hechos que colocaron la institución en la picota: 1) El ajuste del crecimiento de 2017, que pasó de 1.8% a 1.4%, por efecto de los impuestos; y otra, lo que la cruda realidad arroja. 2) El presidente Iván Duque en un viaje a Estados Unidos, señaló, de forma irresponsable, un falso crecimiento de 3.2%, cuando realmente fue de 2.8%.

Crecimiento engañoso, pues ese logro se dio con base en lo tradicional que pone en funcionamiento las economías de desarrollo relativamente bajo, exportación de materias primas y productos de la economía ilegal, con amplia demanda interna; 3) El cambio de la fecha de los resultados, para el 28 de marzo. Igualmente, 4) La intención de los resultados, para el 28 de marzo y convertir al DANE en una especie de Banco de la República.

Este último hecho, va en contravía de las tradiciones de ambas instituciones. Los cuatro hechos han creado malestar en los gremios del capital, que de 22 se retiraron 3 del consenso; situación que demuestra el inicio de tenues contradicciones, que a largo plazo, se agudizan. En esa dirección, ese retiro es reflejo de la agudeza de la competencia intermonopólica; competencia que mide la fuerza y el poderío de los que alcanzan mejor posicionamiento.

Desde luego, la presión más fuerte está organizada por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo). Esta institución propia de los países ricos, tiene sus exigencias propias y su cumplimiento no será tarea fácil para Colombia. Estos sucesos nos indican, que si bien no estamos en el escalafón más bajo del progreso; tampoco somos el país del estrellato. Colombia, un país altamente dependiente, cuando la polarización política, se complementa con el manejo errático de la política económica.

Aumento de impuestos indirectos, como el impuesto al valor agregado (IVA), al galón de gasolina, entre otros. Estas medidas corresponden a un régimen autoritario y con rasgos semi fascistas. Lo novedoso está reflejado en el Índice de Confianza del Consumidor que mide Fedesarrollo desde 2016, y se encuentra frenado; este índice es el que da los resultados. Igualmente, 4) La intención en ese estado negativo, representando el 60% del PIB, llevó a crecimientos poco dinámicos en diferentes sectores. Siendo esta la verdad parcial del sector agro-ganadero y la lentitud para implementar los acuerdos de La Habana; se unen las objeciones, no todas son limpias.

A esta situación se integran los asuntos políticos, el más destacado, estuvo relacionado con el cúmulo de objeciones contra la Justicia Especial para la Paz (JEP), hechas por el señor presidente Iván Duque. Es un bombazo contra el proceso de paz, que tenemos que afrontar con mucha entereza, como nos corresponde. Por todo lo comentado y lo vivido, cobra fuerza y legitimidad la protesta social. Este año se acercan, el Paro Cívico Nacional, con las huelgas laborales. Estarán acompañadas de la confrontación heredada de la lucha contra el oportunismo al interior del movimiento democrático y revolucionario; recordando momentos pasados, que se repiten en nuevas condiciones; entre otras, no tenemos una avanzada revolucionaria madura. Pero estamos cerca de una gran depresión económica mundial.

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