Oleada de críticas tras elección de Arabia para encabezar Consejo de DDHH

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Faisal Trad, diplomático saudí.

La decisión ha levantado una oleada de críticas entre los defensores de los derechos humanos e indignación en la mujer de un bloguero saudí que se halla encarcelado por haber realizado declaraciones “inapropiadas”.

Faisal Trad, diplomático saudí.
Faisal Trad, diplomático saudí.

La ONU hace frente a una oleada de críticas después de haber nombrado al embajador de Arabia Saudí, el segundo país del mundo por número de ejecuciones y el que emplea los métodos más bárbaros para las mismas, al frente del panel del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDH).

UN Watch, una ONG independiente, señaló que Faisal Trad, embajador de Arabia Saudí en la ONU se dispone a ocupar la presidencia del panel del Consejo de Derechos Humanos, un organismo intergubernamental del sistema de la ONU encargado de reforzar y proteger los derechos humanos en el mundo entero.

La decisión ha levantado una oleada de críticas entre los defensores de los derechos humanos e indignación en la mujer de un bloguero saudí que se halla encarcelado por haber realizado declaraciones “inapropiadas”.

En tanto que jefe de un grupo de diplomáticos, Trad dispondrá de grandes poderes, incluyendo el de seleccionar expertos encargados de informar sobre los países donde la ONU dispone de un mandato en materia de derechos humanos.

Hillel Neuer, director ejecutivo de UN Watch, calificó esta nominación de “escandalosa” y recordó que Arabia Saudí ocupa el peor puesto del mundo en lo que se refiere a la libertad de religión y de los derechos de la mujer. “Este estado mantiene también encarcelado al bloguero saudí Raif Badawi”, dijo Neuer.

Según Alain Rozenkier, sociólogo y miembro fundador de la organización Paz Ahora, dijo que la nominación de Arabia Saudí a la cabeza del panel era “una derrota para los derechos humanos y para la ONU porque el Consejo va a quedar desacreditado”.

“Esto es contraproducente tanto para Arabia Saudí como la ONU. Esto da una imagen poco favorable de la moral y la ética en el mundo moderno”, dijo Rozenkier antes de recordar que Arabia Saudí no había firmado la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. El sociólogo estima que hay varios factores que explican la nominación de Arabia Saudí.

“En primer lugar, los medios financieros que han puestos en movimiento para ayudar a la campaña de elección de Arabia Saudí”, señaló.

Badawi fue encarcelado en 2012 y ha sido condenado a mil latigazos y diez años de prisión. Su esposa, Ensaf Haidar, que desde hace años lleva a cabo una campaña internacional para obtener la liberación del joven bloguero, escribió en su página de Facebook que esta decisión de la ONU daba, de hecho, carta blanca a las autoridades saudíes para mantener en prisión a su marido.

“Es una triste constante que en nuestro mundo el petróleo y el dinero prevalecen sobre los principios básicos con respecto a los derechos humanos. El hecho de que Arabia Saudí sea miembro del Consejo es algo horrible, y la nominación realizada por la ONU no hace más que echar sal sobre las heridas de los disidentes que agonizan en las prisiones saudíes”, subrayó Hillel Neuer.

Cabe señalar que el gobierno saudí envió su solicitud para presidir el CDH poco después de que se publicara en Arabia Saudí una oferta de empleo para ocho verdugos que deberán efectuar las ejecuciones de presos por medio de la decapitación. En el país, numerosos crímenes pueden ser castigados por la muerte. Muchos de ellos no tienen relación con delitos de sangre.

Este año, el gobierno saudí ha aumentado el ritmo de las ejecuciones, algo que Amnistía Internacional ha calificado de “ritmo macabro” sin precedentes.

Por otro lado, la aviación saudí ha matado a a casi seis mil civiles en los bombardeos efectuados contra Yemen desde el pasado 26 de marzo. De ellos, tres mil son mujeres y niños.

Al Manar