El odio en las universidades

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Movilización estudiantil. Foto Laura Sophia Martínez.

José Ramón Llanos

La expresión del título: “Discurso de odio de clase en las universidades”, es una frase del expresidente Álvaro Uribe Vélez, en unas declaraciones dadas a la prensa en las cuales hace una crítica de las movilizaciones estudiantiles recientes, exigiendo al Gobierno cumplimiento de los Acuerdos firmados a finales del año pasado.

Como suele hacer el jefe del Centro Democrático, mezcló verdades con mentiras, siendo estas últimas más abundantes. Por ejemplo, dijo: “Creo que hay un discurso de odio de clases en las universidades”. Esa afirmación es una gran mentira. Lo que sucede es que para la extrema derecha el discurso académico si no es una apología del neoliberalismo, la institucionalidad y el autoritarismo, no es útil para su proyecto de dominación y exclusión. La verdad es que el discurso político y las acciones de los gobiernos burgueses generan una situación  de violenta exclusión humana.

Es una realidad evidente que el Gobierno, la burguesía, los latifundistas y el empresariado colombiano, generan y diseñan políticas que expresan su odio contra mujeres y hombres trabajadores y campesinos, que no solo afectan negativamente a adultos, sino también a los niños y niñas. La situación deplorable y las condiciones infrahumanas en que malviven los excluidos del país, es una secuela de los distintos modelos político-económicos que han forjado las élites nacionales desde el siglo XIX.

Debemos recordar que las condiciones de desnutrición son peores que en Bogotá, en La Guajira, Chocó, y en las regiones orientales habitadas por indígenas. El Gobierno actual en lugar de presentar un proyecto de leyes y planes de contingencia para tratar de mejorar los ingresos de los trabajadores informales y de quienes ganan el salario mínimo, obediente a las orientaciones de la OCDE y el Fondo Monetario Internacional, FMI, proyecta reducir el salario mínimo en algunas regiones, precisamente donde hay más hambre y carencias en salud.

Por otra parte, los medios de comunicación y la opinión pública del país saben que el gran apologista del odio y la violencia es Álvaro Uribe Vélez y su familia, recordemos que un primo pagó condena y perdió su curul porque fue hallado culpable de actividades paramilitares. Su hermano Santiago Uribe Vélez, está detenido, acusado de organizar el bloque paramilitar Los Doce Apóstoles, culpable de masacres y asesinatos en Antioquia.

Además, es de conocimiento público, que las Convivir, simiente de paramilitares, recibieron el aval jurídico del gobernador Álvaro Uribe.

El país no olvida que los vientos de tempestad que ha sembrado el dirigente máximo del Centro Democrático durante toda su carrera política, produjo la cosecha de tempestades de asesinatos y muerte que hoy aterra al país.

Si las declaraciones de Uribe Vélez, aquí comentadas corresponden a su decisión sincera de abandonar su discurso de odio y promotor de la violencia por un discurso de concordia y paz, bienvenido a las huestes de la solidaridad y los promotores y defensores de los derechos humanos.

Si sus declaraciones son tretas para embaucar, digamos con Jorge Eliécer Gaitán: “Malaventurados los que ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad contra los hombres de su pueblo, porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia”.

SAETA. El país se desangra y el Presidente habla, habla y habla. Pura verborrea, esa es la solución de Iván Duque a todos los problemas del país.

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