“Nuestra respuesta es la vida”

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Bandas de rock regionales acompañaron el Festival. Foto Eduardo Pulido.

Este año el arte y la paz se combinaron para romper el silencio taciturno. La muerte se rindió ante la poesía, el teatro y la música por cuatro días en la ciudad de Pereira y los municipios de Dosquebradas y Marsella. Así se vivió el V Festival de Artistas en Risaralda

Eduardo Pulido

En la Colombia profunda cada día se están apagando las vidas de hombres y mujeres que luchan por la tierra, el agua, la paz, la educación, por subvertir la realidad o por incomodar los grandes proyectos económicos legales e ilegales. Esa violencia política rutinaria causa serios estragos en los movimientos sociales, una suerte de sensación de recurrencia de la sangre que termina mellando la esperanza y un desasosiego permanente para todos los que tenemos miradas alternativas ante esta realidad, dudas recurren los pensamientos colectivos y el silencio se asoma como la única posibilidad permitida, como la única respuesta que quieren escuchar los que persisten en recurrir a la muerte como forma de hacer política.

Seguir caminando

¿Qué hacer ante esto? Seguir caminando, es por ello que las palabras: “Nuestra respuesta es la vida” brotan a manera de grito en el silencio posterior al estruendo de las balas. Este año fueron cinco días donde el arte y la paz se combinaron para romper el silencio taciturno. La muerte se rindió ante la poesía y el teatro, la música se hizo presente en la ciudad de Pereira y los municipios de Dosquebradas y Marsella.

Ahuyentando la muerte declamaron poetas de todos los lugares, el Maestro Jorge Velosa le cantó unas coplas al armadillo como a la paz. El teatro también llevó la llama de la esperanza, la alegría y la diversidad y la música se presentó de las maneras más variopintas para mostrar que el ruido de las guitarras, los charangos y las baterías, son los únicos estruendos permitidos, que no suenen más balas, porque llegaron las trompetas.

Exposición de artistas plásticos. Foto Eduardo Pulido.

El feminismo cantó y bailó al compás de 200 artistas y miles de asistentes, también hubo espacios donde la palabra anduvo en la ruta de la reflexión, una polifonía de académicos, luchadores sociales, creadores de contenidos digitales, artistas, poetas y gestores culturales, dialogaron en dos espacios donde se trazaron propuestas, todas quijotescas, para contener desde el arte y la academia la violencia desatada. La caricatura dibujó la alegría, hasta ahora pausada, en los rostros de transeúntes en el parque Olaya Herrera durante dos días, anunciando que vendrán mejores días.

Como cada año, el equipo del festival tuvo una tremenda tarea logística, saliendo avante en cada una de las vicisitudes, poco sueño y mucho trabajo dedicado por la paz de Colombia, por la vida y por la utopía.

Nuevamente este año el Fedearpaz ha continuado el legado macondiano en las palabras de Gabriel García Márquez en su discurso sobre la Soledad de América Latina y popularizado por la gran voz de Mercedes Sosa: “Ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte.” Y así seguirá, el arte que se opone, no el domesticado, ni el decorativo, sino el arte cargado de futuro, que responde cada vez con más fuerza ante una realidad terrible que se la ha tomado el sinsentido.

Resumen del evento

Este año el Festival inició con una comparsa de apertura por las principales calles de Pereira el miércoles 17 de julio y cerró con la proyección de cine en la gobernación, el jueves 18 de julio fue el espacio para el teatro en la comuna del barrio Tokio, un conversatorio con los poetas en la Universidad Tecnológica de Pereira y luego gala de poesía al aire libre donde participaron dos poetas internacionales, poetas nacionales y locales en el Parque Olaya Herrera, ese día se cerró con concierto de folcklore.

El viernes hubo actividades simultáneas en Pereira y el municipio de Dosquebradas: Foro y teatro en la UTP, concierto de metal en el Olaya, y gala de poesía y teatro en el barrio Frailes de Dosquebradas. El sábado fue el concierto con los artistas nacionales y finalmente el domingo se llevó el festival para el municipio de Marsella: allí hubo gala de poesía en el cementerio, un perfomance teatral en la Casa de la Cultura y un concierto en la plaza principal.

Este año el festival contó con el apoyo mediante concertación con el Ministerio de Cultura, la Secretaría de Cultura de Pereira y la Gobernación de Risaralda, además fue organizado por Cespaz, Centro de Estudios en Investigaciones por la Paz, grupo de estudios 2,96 y La Mochila, además contó con el apoyo decidido de la ACEU, Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, Periferia, la Universidad Tecnológica de Pereira, Comfamiliar Risaralda, y el Sindicato de Educadores de Risaralda- SER.

Performance. Foto Eduardo Pulido.

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