Notas al sol: El tal pacto no existe

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Alirio Córdoba Moreno

A las ya erráticas decisiones del gobierno de Santos hay que agregarle la ultima: El tal “Pacto nacional por el agro y el desarrollo rural”, reunión de amigos del establecimiento, un cuadro deprimente de monólogo del poder en el que no hubo espacio para los campesinos.

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Es una gran falacia, creer que se puede resolver el problema agrario con unos decretos. El gobierno sigue empecinado en vender el sofá y no atiende el clamor popular de resolver esto de fondo, es decir con redistribución de la tierra, proteger a los productores y no exponer al país a la dependencia alimentaria a la que está sometida con los TLC.

La creación del denominado Sistema de Participación Popular y la constitución de los consejos municipales de desarrollo rural para el cumplimiento del pacto, suenan bien como discurso retórico del que tenemos innumerables ejemplos de distorsión del proceso de participación popular en las iniciativas del gobierno, solo es necesario recordar la inoperancia y la inutilidad de los actuales consejos agropecuarios, verdaderos saludos a la bandera.

En la instalación, el presidente Santos se cuidó de no mencionar cifra alguna, para el financiamiento del sector agrario y campesino, ¿será que ahora si los municipios tendrán los presupuestos necesarios para reactivar la economía campesina? ¿Cuántos recursos del 4 por mil serán destinados a esta reactivación? O ¿Cuántos puntos del PIB serán arrancados del presupuesto de guerra y destinados a los campesinos? Todo esto suena más bien, a trasladar la responsabilidad a las alcaldías y las gobernaciones.

Así las cosas, desde esta orilla, si hay razones para afirmar que el tal pacto agrario no existe. Con este tipo de acciones, con estas mentiras públicas, lo que el gobierno hace, es abonar las condiciones para una nueva oleada de protestas, con mayor fuerza, generada por los incumplimientos y por la tozudez del poder. Al parecer no sabe el presidente Santos que “Refundar el campo colombiano” es igual a refundar el país y para ello, es necesario abrir el estrecho marco actual a una participación directa y efectiva de los sectores sociales afectados por el modelo económico actual.

Lo que si existió y con una enorme participación popular y campesina, como un gran pacto social y campesino, fue la Cumbre Agraria y Popular, germen claro de la madurez y decisión del campesinado y sectores populares de seguir en la lucha por la construcción de un país soberano, democrático, en paz, con justicia social. Dos preguntas al aire: ¿Que hacen los indígenas Guayuu avalando y participando de esta gran mentira del tal pacto agrario? ¿Y acaso ese que está al lado del presidente Santos no es el súper consejero fracasado del tal diálogo social?