No quieren aplausos, quieren dignidad

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La gran mayoría de médicos está contratada de manera tercerizada.

Juan Carlos Hurtado Fonseca
@aurelianolatino

Al igual que hicieron los italianos, en varias ciudades de Colombia, desde las casas y apartamentos miles de ciudadanos aplaudieron en agradecimiento a los médicos y a todo el personal del sector salud. Lo hicieron porque se hace evidente lo indispensables que son para la sociedad y en agradecimiento por la manera como han enfrentado la pandemia.

Desde las redes sociales las manifestaciones han sido por millones. Pero justamente en las mismas redes, varios de ellos agradecieron por el gesto, aunque expresaron que no querían aplausos, que requerían garantías laborales y tratos dignos.

Y es que desde que comenzó la emergencia en Colombia, en varias ciudades se hicieron manifestaciones de galenos y enfermeras reclamando por la ausencia de protección adecuada para atender la situación, que apenas iniciaba. En Cúcuta varios médicos realizaron un mitin exigiendo elementos de bioseguridad y condiciones dignas para el ejercicio de su trabajo. En zarzal, Valle del Cauca, protestaron por la falta de garantías para atender a pacientes de Covid-19, enfermedad que ha matado a cientos de trabajadores de la salud en todo el mundo.

VOZ habló con Yesid Camacho de la junta directiva nacional del sindicato de trabajadores de clínicas y hospitales, Anthoc, quien grosso modo explicó el estado del sistema en cuanto a las relaciones laborales.

Cree que actualmente hay muchos sectores hipócritas,  porque: “Algunos de ellos son los mismos que nos han maltratado durante más de 20 años, desde la expedición de la Ley 100, que convirtieron a los trabajadores en una simple mercancía dentro del negocio, en un elemento utilizable y desechable, quienes ahora nos tratan de héroes y heroínas. Esperamos que después nos den otro tratamiento, una cosa es lo que se dice en televisión y otra es lo que sucede”.

Además, otros médicos y enfermeras han criticado a quienes los aplauden porque -dicen-, muchos de ellos son los mismos que nos señalan y estigmatizan cuando hemos protestado en las calles, exigiendo presupuesto para la salud y mejores condiciones laborales.

Los galenos también se ha denunciado que cuando son sospechosos de haber sido infectados con el coronavirus, los aíslan 15 días, pero les suspenden los contratos.

Sobre la bonificación para el personal médico anunciada por el presidente de la República, Iván Duque, explicó que es una verdad a medias: “Somos más de 800 mil trabajadores, y eso no cubre a los de clínicas y hospitales privados. En los públicos son más de 285 mil, pero solo 40 mil están en las plantas de personal, a los de contrato no les dan el bono. Entonces, el cuento de la bonificación solo cubre a una mínima parte”.

Por lo contrario, comenta que se expidió un decreto en el que entregan recursos a las ARL para que manejen la protección de estos trabajadores, durante la pandemia. Sin embargo, es conocido por ellos que desde que inició la crisis se han negado a atender a quienes están frente a la emergencia. “El ministro dijo que cuando se compruebe que el trabajador tiene la enfermedad, lo empezarán a asistir desde la ARL como enfermedad profesional; y no desde la prevención y la promoción, sino cuando ya esté infectado y se pueda morir”, argumentó Camacho.

Sobre los recursos asignados por el Gobierno nacional al sector salud, el líder sindical cuestionó que se hable de 17 billones en recursos, pero dirigidos a los mismos que se han robado los recursos todos estos años, las EPS, las ARL, los intermediarios que controlan los hospitales públicos, pero que no se habla de formalización de los trabajadores, y no se dicen cómo se pagarán salarios.

“En Cartagena les deben cuatro meses de salarios a los trabajadores del Hospital Universitario de Cartagena y cuatro meses a los de la Clínica de Maternidad Rafael Calvo, es algo que sucede en el 80% del país, son pocos los hospitales donde se está al día”, puso como ejemplo Yesid Camacho.

Se pregunta por qué ahora, en la crisis, acuden a hospitales y clínicas que la misma Superintendencia cerró, con el argumento de ser improductivas.

Como vocero sindical dice que exigen que sea el Estado quien directamente maneje los recursos de la salud, que no sean entregados a quienes han demostrado ser ineficientes y corruptos, que ahora se aprovecharán de la calamidad, para recuperarse de las crisis que tienen por haber llevado la plata de la salud a paraísos fiscales.

Finalmente, en cuanto a los reconocimientos simbólicos que hacen miles de colombianos desde sus hogares, los agradece pero anota: “Durante 20 años nos redujeron salarios, nos quitaron derechos laborales, derechos sindicales, no tenemos negociación colectiva, hay más de 500 mil tercerizados; nosotros no comemos con aplausos ni con discursos de que somos héroes o heroínas.”

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