No a los peajes urbanos en La Heroica

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Foto Comité Antipeajes

El pueblo cartagenero se niega a seguir pagando por el uso de una vía cuya concesión ya finalizó, pero continúa produciendo ganancias al sector privado. Camioneros protestan

Redacción Política

El 31 de diciembre de 1998, el distrito de Cartagena suscribió el contrato con la firma Concesión Vial de Cartagena para que se construyera el “corredor de acceso rápido a la variante de Cartagena”. Desde entonces se impusieron cuatro peajes en un tramo de 27 kilómetros para que el concesionario recibiera su retribución económica.

Se tratan de los peajes de Manga, Ceballos, La Heroica y Corralito de Piedra. Además, se estableció en el contrato que cuando el concesionario alcanzara la Tasa Interna de Retorno, TIR, que es la tasa de rentabilidad que se obtiene por una inversión o proyecto, la concesión finalizaría.

El pueblo cartagenero lleva pagando el peaje a la concesión durante 23 años y, según la Contraloría General de la República, esa tasa interna de retorno ya se cumplió desde el año 2015 e incluso hay hallazgos por valor de 300 mil millones de pesos calificados como detrimentos patrimoniales. A pesar de lo anterior, los peajes y los cobros continúan en manos de la Concesión Vial de Cartagena.

Si bien el contrato contemplaba que el concesionario no recibiría ingresos durante los primeros años, también es importante mencionar que, al capitalizar dinero por valorización, se alteró el equilibrio financiero del proyecto en favor del contratista privado, luego entonces la conclusión de la Contraloría basada en el estudio financiero es cierta.

Comité Antipeajes

Erick Urueta Benavidez, presidente de la Veeduría de la Rama Judicial, el concejal José Julio Bejarano y otros sectores sociales organizados en el comité Antipeajes, y la misma ciudadanía indignada, han liderado esta lucha desde hace años por medio de distintas acciones políticas como las denuncias penales interpuestas y 27 días consecutivos de protestas para pedirle al concesionario que levante las talanqueras del peaje y cese su cobro.

En consecuencia, el alcalde de Cartagena, William Dau, ha logrado que no se cobren dos peajes para los automóviles y vehículos de primera categoría, taxis y vehículos pequeños. Sin embargo, los transportadores de carga han sido quienes tienen que pagar los platos rotos porque no quedaron exentos del pago de ningún peaje.

No hay razón para que la ciudadanía cartagenera, que ya no resiste más abusos por parte de los peajes, continúe pagando los precios de una concesión que ya finalizó.

Basta de abuso

Es claro que excluir a los camioneros de la medida de no cobro de peajes viola el principio de igualdad. Más que polemizar acerca de quienes deberían o no pagar peaje, la respuesta de las organizaciones sociales es que, en este caso, no debería cobrársele a ninguna cartagenera/o pues la carretera ya fue pagada y la concesión debió haber terminado en el momento en el que el concesionario alcanzó la TIR y obtuvo su rentabilidad.

Es hora de que las concesiones se acaben en el momento pactado en los contratos, que deje de trasladársele el costo social a la ciudadanía, que en medio de una pandemia que ha dejado estragos en la economía, se les hace insostenible pagar una tarifa más por la construcción de un negocio eterno que ya culminó según lo pactado en el mismo contrato de concesión y con lo señalado por la Contraloría General de la República.

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