Niños, ¿en el trabajo o en el colegio?

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MinTrabajo identificó que cerca de 400 niños y niñas trabajan en las áreas de influencia del sector azucarero. Se abre la discusión acerca de si la problemática es el trabajo infantil o la explotación.

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Agencia de Noticias UN

El director de derechos fundamentales del Ministerio de Trabajo, Eduardo Bejarano, confirmó esta situación. El funcionario reveló en Cali los resultados de la investigación que se llevó a cabo en diez municipios de los departamentos de Cauca y el Valle del Cauca, y que permitió identificar que estos menores laboran varias horas al día, específicamente en vehículos de tracción animal como carretillas, así como en trapiches paneleros.

Según el informe, estos niños están perdiendo oportunidades para su educación escolar o para el aprovechamiento de actividades lúdicas y recreativas fundamentales para su sano desarrollo.

Entre otros resultados arrojados por el estudio, figura que “4.538 niños trabajaban en actividades de construcción en la agricultura; 1.936 se ocupaban en oficios del hogar por más de 15 horas a la semana y 4.216 se encontraron en riesgo de trabajar”.

Ante este panorama, la psicóloga Carmen Eugenia Arias, coordinadora de Salud Estudiantil de la Universidad Nacional de Colombia Sede Palmira, señaló que desde el punto de vista de la psicología evolutiva los niños deben cumplir con sus etapas a nivel cognitivo, físico y social.

“Los niños deben ir quemando cada una de sus etapas, deben ir madurando mental y físicamente, ya que en cada uno de ellos hay un desarrollo fisiológico y hormonal que se debe cumplir pausadamente. Si a un niño se le da una labor física cualquiera está excediendo los límites fisiológicos y afectando su crecimiento, hay una atrofia ya que el niño no está preparado para ese tipo de trabajos”, afirmó Arias.

Es por ello que, según la profesional, vale la pena discutir sobre si la problemática es el trabajo infantil o la explotación, pues mientras en algunos países como Colombia este flagelo es considerado como una problemática, en otros países como Perú y Brasil los movimientos infantiles promueven el trabajo bajo parámetros de mejoramiento de las condiciones laborales.

Niños que trabajan

En Perú, el Movimiento de Adolescentes y Niños Trabajadores Hijos de Obreros Cristianos (Manthoc), orienta sus esfuerzos a lograr que se les reconozcan derechos económicos para así brindarles una nueva situación jurídica y potenciar su influencia en la mejora de sus condiciones laborales.

De hecho, un decreto de ley peruano promulgado en 1992 rompió con la doctrina tradicional que ha pretendido dar protección a los niños prohibiendo todo trabajo infantil. Se reconoce así el derecho de los niños y los adolescentes a trabajar, siempre que la actividad laboral “no comporte riesgo ni peligro para su desarrollo, para su salud física, mental y emocional, y no perturbe su asistencia regular a la escuela”.

Para Carmen Eugenia Arias, a pesar de que los niños deben ir quemando sus etapas, el trabajo los hace desarrollar valores como la responsabilidad, la honestidad y el respeto, entre otros, que normativizado resultaría positivo.
“Es preciso normativizar muy bien el trabajo para los niños, priorizando su educación. El hecho de estar ocupados en alguna actividad laboral y adquirir valores no es malo, pero dentro de la dinámica del consumismo, la injusticia y la explotación son amenazas permanentes para los niños”, sostiene la experta.

Por ello, Arias indica que para que la educación sea prioritaria en los niños, es necesario que desde el Estado se promuevan políticas de acompañamiento integral, no solo otorgándoles educación gratuita, sino también evaluando y apoyando su contexto familiar.

“El problema de los niños en Colombia es que trabajan porque no tienen recursos para estudiar”. Por ello, el Estado debe darles herramientas suficientes a las familias para que los niños vayan al colegio y no se vean obligados a trabajar, concluye.