Hitler y Napoleón lo robaron

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Altar de Gante, 1432

A lo largo de la historia, el ‘Altar de Gante’ fue objeto de todo tipo de hurtos y percances antes de ser devuelto de nuevo a Bélgica en 1945

Redacción Cultural

“La Adoración del Cordero Místico”, el famoso retablo pintado por los hermanos Hubert y Jan van Eyck en el siglo XV, también conocido como ‘Altar de Gante’, ha pasado a la historia, además de por su exquisito realismo, por ser el cuadro más robado del mundo, lo que derivó a lo largo del tiempo en la dispersión de sus paneles y en todo tipo de percances, recuerda el portal Arts and Culture.

La codiciada obra de doce tablas al óleo es uno de los retablos de mayores dimensiones del norte de Europa. Fue pintada para la iglesia de San Juan de Gante (actual Catedral de San Bavón), en Bélgica, y su tema central es la narración bíblica sobre la redención del hombre por el sacrificio de Jesús.

Napoleón Bonaparte fue el primero que robó la obra como botín de guerra, siendo devuelta en 1815 tras la derrota del emperador francés en Waterloo. Ese mismo año varios paneles del políptico fueron vendidos por una diócesis de Gante, supuestamente para pagar una deuda. Estas partes del cuadro acabaron en la colección de Federico Guillermo III de Prusia. El resto de paneles de la obra en Gante fueron dañados por un incendio en 1822.

Durante la Primera Guerra Mundial, los alemanes se llevaron varias partes de su emplazamiento original, pero tuvieron que devolverlas junto con las otras, compradas un siglo antes, en el marco del tratado de Versalles cuando terminó la guerra. De esta forma, el cuadro fue reunido de nuevo en Gante.

Misterioso robo no resuelto

Sin embargo, el altar no permaneció por mucho tiempo en su formato completo y ensamblado tras regresar de Berlín. En 1934 dos paneles, ‘Los Jueces Justos’ y ‘Juan el Bautista’, fueron robados de la catedral. El segundo fue devuelto, pero el otro panel desapareció y hasta ahora no se ha esclarecido qué pasó con él. Tras el robo, la Policía local recibió notas de rescate por un millón de francos, pero la cantidad no fue pagada.

Para sustituir el panel, el restaurador Jef Van der Veken ofreció en 1939 pintar una réplica. Durante años corrían rumores de que Van der Veken fue el autor del robo: se creía que pintó su copia encima del original y que la devolvió a la catedral. Sólo durante la restauración llevada a cabo entre los años 2012 y 2020 se comprobó que Van Der Veken no había pintado su copia sobre el original como se sospechaba.

Interés de Hitler

Durante la Segunda Guerra Mundial, Adolf Hitler se mostró interesado en la obra. Cuando los nazis invadieron Bélgica, las autoridades locales enviaron el políptico a Francia para evitar su robo, pero sus esfuerzos resultaron vanos, ya que los nazis se hicieron con la obra y la ocultaron en una mina de sal de Altaussee (Austria), donde guardaban otros cuadros famosos robados.

El Programa de Monumentos, Arte y Archivos, establecido en 1943 para ayudar a proteger la propiedad cultural en las zonas de conflicto durante y después de la Segunda Guerra Mundial, devolvió finalmente la obra a Bélgica en 1945.

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