Ser mujer, negra y comunista en los Estados Unidos

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Una reedición reciente del texto que narra la vida de la activista por los derechos de la población afroamericana, muestra las interioridades de un sistema profundamente segregacionista en el que aún hoy se discrimina, persigue y asesina con saña a la población de color norteamericana

Ricardo Arenales

Tener que soportar, durante toda su vida, no solo la discriminación por ser una mujer de raza negra, desde que dio los primeros pasos, siendo una niña, no obstante haber nacido en un hogar de clase media en los Estados Unidos, sino después en el colegio, en la universidad y en su desempeño social. Discriminación que se hizo más fuerte, también por ser mujer, y también por ser comunista.

Este es el hilo conductor del relato autobiográfico de la activista negra Ángela Davis, por los derechos de la población afrodescendiente en su país, que por estos días ha visto la luz una nueva edición, revisada y actualizada, que cobra enorme actualidad, cuando la población negra ha sido objeto de brutales agresiones, bajo la actual administración Donald Trump.

La discriminación fue tan evidente, que en el texto, Davis recuerda: “En el sur de Estados Unidos, muchos niños aprendimos a leer las inscripciones “negros” y “blancos”, mucho antes que cualquier otra cosa.

Ángela Yvonne Davis, nació en Birmingham, Alabama, en 1944. El tesón que ha mantenido en su vida, el esfuerzo personal y la esperanza en que los cambios sociales son posibles, no obstante las adversidades, fue un gen que adquirió durante sus años de estudio en la escuela primaria. En el bachillerato, a sus quince años, tuvo la oportunidad de leer el ‘Manifiesto comunista’, de Marx y Engels, que asimiló como “el resplandor de un relámpago”.

Por esa época ingresó a ‘Avance’, la organización política juvenil del Partido Comunista de los Estados Unidos. En esa condición, viaja a Helsinki y participa en el VIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, donde tiene oportunidad de conocer más de cerca la obra del socialismo en los países de Europa del Este.

A su regreso, desempeña con mayor fuerza su trabajo como activista de las comunidades negras. Tiene oportunidad  de escuchar los discursos de un compatriota suyo, Malcolm X, entonces ministro de la Nación del Islam, que la impresionan. Comparte el contenido de sus mensajes de lucha antisegregacionista, pero no su componente religioso. Recibe también la influencia del ideólogo de izquierda Herbert Marcuse, de quien es su alumna, en las clases de filosofía de la Universidad de San Diego, en California. De hecho, adelanta estudios de filosofía en esa universidad, donde más adelante cursa un doctorado en la materia.

Una vida militante

Su compromiso la lleva a participar activamente en las movilizaciones contra la guerra en Vietnam, que estremecieron cientos de ciudades norteamericanas, de sur a norte de la geografía de ese país. Fue detenida y enviada a la cárcel por abogar por los derechos de sus compañeros. Al interior de las organizaciones negras, afronta dificultades con quienes piensan que por ser mujer no puede asumir el liderazgo del movimiento.

Enfrenta las posiciones machistas de sus compañeros y se vincula con mayor compromiso a las movilizaciones antibélicas, que terminaron siendo una vigorosa expresión de rechazo al racismo. La muerte de los activistas negros Gregory Chuck y Martin Luther King, en 1968, dispara las protestas negras, y las calles de varias ciudades, virtualmente arden.

Ese mismo, año formaliza su ingreso al Partido Comunista, pero el ascenso de la confrontación social la lleva también a vincularse al Partido de las Panteras Negras. Colabora en la creación de un Frente Único contra el Fascismo y el 13 de octubre de 1970 es detenida por la policía, acusada de conspiración, por diversos crímenes en un motín en el juzgado del condado de Marin, California, en el que se utilizó una pistola registrada a su nombre.

Tras largos años de prisión y una intensa, campaña internacional por su libertad, se convierte en ícono de la lucha interracial en los Estados Unidos. Su vida hoy, es aliento de las luchas sociales, que cobran nuevo aliento frente a la política discriminatoria del nuevo huésped de la Casa Blanca. El texto sobre la vida de Ángela Davis, es un referente para conocer los intríngulis de la política norteamericana.

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