Mocoa: Tragedia anunciada

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Hernando López

Como en la célebre obra de Gabriel García Márquez la tragedia de Mocoa estaba anunciada. Así lo dice sin vacilar Sigifredo Arciniégas, destacado dirigente cívico de la capital de Putumayo, al denunciar que la avalancha estaba anunciada, era esperada con pasividad, porque sencillamente las autoridades decidieron talar en las cabeceras de los ríos. Ningún funcionario del orden nacional, departamental o municipal lo impidió. El ecocidio se cometió a lo largo de los años a la vista de todos.

Como la quinta parte de Mocoa, dicen algunos, fue sepultada por la avalancha de barro que transportaron los ríos Mocoa, Mulato y Sangoyaco, así como varias quebradas que cruzan la ciudad. Algunos barrios desaparecieron, ya no existen, sepultados por las toneladas de barro y escombros que arrastró la furia de las aguas.

Fue la protesta silenciosa por los crímenes humanos contra el medio ambiente, cometidos con la tolerancia de las autoridades en todos los niveles. Nadie hizo nada para impedir la tala en las cabeceras de los ríos, la discontinuidad en los jarrillones y la construcción de diques ilegales. Las tres anteriores razones, así como las condiciones sociales difíciles que no son atendidas por el Estado inhumano, llevan a que las invasiones de predios para construir viviendas para familias sin techo, se hagan en las orillas de los ríos, son causas de esta situación que ahora lamentan las autoridades que se desgarran las vestiduras como si hubieran hecho algo mínimo para impedirlo.

Abuso con la naturaleza

Semejante cuadro de abuso con la naturaleza fue empujado por las fuertes e intensas lluvias en los últimos días, pues según el IDEAM cayó en tres horas el 30 por ciento de la lluvia que normalmente caue en un mes.

La avalancha llegó el viernes 31 de marzo en la noche sobre Mocoa, capital de Putumayo, después de un torrencial aguacero. La tierra rugió como una fiera sin control y atemorizó a sus 65 mil habitantes, que huyeron atemorizados. El saldo trágico es de más de 270 muertos, centenares de heridos y miles de personas sin un techo donde dormir. La amenaza de una crisis sanitaria es latente, porque la ciudad quedó sin agua, luz, ni servicio de gas. Existe temor por la aparición de epidemias. Centenares de familia lo perdieron todo, sus viviendas desaparecieron arrastradas por las aguas.

El Gobierno nacional decretó el estado de calamidad pública. Hay que reconstruir la capital y atender a los danmificados, es la prioridad para las autoridades y para la solidaridad nacional e internacional.

No pudo faltar la nota infame en medio del desespero y la angustia de los pobladores de Mocoa y del país consternado. El senador del Centro Democrático, Daniel Cabrales, en la marcha del cinismo, en Montería, acusó a las FARC de haber dinamitado la cabecera de los ríos y según su fantasiosa versión fue la causa de la avalancha. Más tarde tuvo que rectificar, aunque lo hizo a medias, y explicó que su equivocación fue debido a un Tuiter de Pacho Santos en ese sentido. Manipulan el sentimiento de la gente con el drama personal y familiar. Creen que así suman adherentes y votos. Por las redes sociales miles de usuarios protestaron por la infamia de Cabrales.

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