México: Cuando la violencia es la solución

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Parafraseando a Brecht, primero el pan y después la moral. Primero la justicia y después la paz, señores del Gobierno.

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Alberto Buitre

Nuestros pueblos no se fundaron con reformas. Los pactos sociales devienen de un proceso revolucionario. Hubo necesidad de tomar azadones y fusiles para transformar la historia. La constitución de 1917 en México surgió a partir de siete años de revuelta armada, que culminara apenas tres años después en un proceso que fundó el país que conocemos, al menos, el que conocimos. El mismo Porfirio Díaz reclamaba “paz y progreso” en medio del conflicto que dio fin a su dictadura. No en el Congreso, no con las elecciones, sino por la vía de la violencia.

Porque no toda la violencia es igual.

El carácter de la violencia se define por sus objetivos. En tanto el Estado ocupa la represión armada y de las leyes para aniquilar el descontento social, los pueblos organizan y canalizan la violencia para “cambiar lo que tiene que ser cambiado”, como definió Fidel Castro lo que es revolución.

La ley es la violencia del Estado burgués.

Dice el secretario de Gobernación mexicano, Miguel Osorio Chong, que “la violencia no es la solución”. Lo dijo este jueves 13 en Jojutla, Morelos, en un evento con abogados. Que el Gobierno del país se empeña en hacer justicia a las familias de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. Un discurso lleno de moral institucional, ante los disturbios en Guerrero, Distrito Federal y Oaxaca; las protestas dentro y fuera de México contra el crimen de lesa humanidad.

Sin querer, las palabras de Osorio Chong me hacen recordar a uno de mis poetas favoritos, Bertolt Brecht.

Bretch, en su concepción de moral, cuando ésta proviene del tirano: “Esos que pretenden, para reformarnos, vencer nuestro instinto criminal, que nos den primero de comer. De moral hablaremos después”.

A propósito de la violencia de Estado, el poeta dijo también: “Sólo la violencia ayuda donde la violencia impera”.

¿Cambiaría México a través de la violencia? La historia nos dice que sí.

Qué curioso que clamen por pacifismo aquellos que ejercen la violencia desde sus posiciones de poder. Más curioso aún que amenacen con ejercer el “imperio de las leyes”, desde un Estado fundado a través de las armas, no precisamente por personas de su calaña.

Debería saber Osorio Chong que la no violencia que reclama, la reclama desde una posición inmoral. Debería y quizá lo sepa. No hay cinismo que se diluya en el fondo de la conciencia.

Parafraseando a Brecht, primero el pan y después la moral. Primero la justicia y después la paz, señores del Gobierno.

Oficio Rojo