Metro elevado en Bogotá: un asunto en disputa

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Un grupo de mujeres que apoya la candidatura de Morris, muestra su preocupación por la propuesta de metro elevado de las otras candidaturas y advierte sobre la corrupción que hay detrás de un proyecto sin estudios

Chila Pineda Arboleda

Algunos investigadores señalan, con base en evidencias, que “proyecto que se contrata sin estudio, conduce al delito, a la corrupción y a los sobrecostos”. Como ejemplo: Reficar, Hidroituango y Odebrecht.

El caso del metro de Medellín es proverbial, resultó cuatro veces más costoso, convirtiéndose en uno de los más caros del mundo; hubo irregularidades, cuantiosos sobornos, es decir, la corrupción sin fondo.

Proyecto sin estudios

A pesar de ese espejo, el Concejo de Bogotá aprobó, sin estudios de factibilidad, el proyecto del metro elevado para Bogotá. Se entregó el estudio un año después de dicha aprobación. Estos hechos irregulares son, a todas luces, ilegales, en el sentido de que es requisito indispensable, en cualquier contrato público, hacer estudios de factibilidad, según la ley1 y con aprobación del Concejo, según los cuales no se puede aprobar el cupo de endeudamiento y la cofinanciación del metro para Bogotá, por parte de la nación.

A pesar y en contra de ese requisito, el Gobierno nacional firmó un convenio de cofinanciación por $12.9 billones de pesos, para el metro de la capital. Con estos actos, violando la ley y los requisitos, se quiere imponer, a la fuerza, el metro elevado para Bogotá.

Quienes proponen el metro elevado

Algo más, en el contexto de la demanda del Polo al proyecto del metro para Bogotá, los concejales Nieves y Sarmiento, ambos de este partido, se inclinan porque se retorne al proyecto del metro subterráneo, a diferencia de Peñalosa, Claudia López, Carlos Fernando Galán y Miguel Uribe, que proponen el metro elevado.

Ha dicho Hollman Morris: “El mejor metro para la capital es el que tiene estudios, el que reúne todos los requisitos de ley, y ese se llama metro subterráneo”.

Como corolario, una perla: Sin comenzar la ejecución del metro para Bogotá, la entidad encargada de la estructuración técnica, legal y financiera del proyecto, la Empresa Metro de Bogotá, está ya en la mira de la Contraloría, al advertir 45 posibles irregularidades en dicha empresa.

El informe de la Contraloría “sobre el manejo administrativo, contractual y financiero de la Empresa Metro de Bogotá, en la vigencia de 2018, evidenció hallazgos administrativos, disciplinarios, penales (por posibles delitos relacionados con la contratación) y fiscales que podrían configurar un detrimento por $1.000 millones de pesos.

Además, algunos de los consorcios más poderosos de la construcción, que licitan la concesión que construirá y operará durante 20 años el metro elevado para Bogotá, están vinculadas a escándalos internacionales de corrupción2. Y, como si fuera poco, en el contexto de las políticas neoliberales, la nación, el distrito y los usuarios, financiarán la construcción del metro. Sin embargo, las multinacionales explotarán a su favor y durante 20 años, la concesión que el Estado le otorga a dichas multinacionales, sin gastar un solo peso de sus bolsillos. Al contrario, debería ser el Distrito el administrador del metro.

El jueves 17 de octubre, despertamos con la noticia de que el proyecto metro para Bogotá se adjudicó a la multinacional Apca Transmimetro, cuestionada por escándalos internacionales de corrupción. El 27 de octubre al votar por Hollman Morris podemos revertir esta burla hecha al pueblo bogotano.

Razones para apoyar a Hollman Morris

Su propuesta programática se fundamenta en un nuevo modelo de ciudad, que avance en la construcción de una ciudad compacta, densa, sostenible, incluyente, que mitiga el cambio climático, defiende la cultura de la paz en lo rural y lo urbano, articulada de manera integral con la gran revolución de la educación superior en Bogotá. También le apuesta a un nuevo Plan de ordenamiento territorial (POT), sobre la base de la prevalencia del interés general sobre el particular, y la lucha contra la corrupción; defiende la implementación del Acuerdo de Paz, privilegia la inversión social, para avanzar en la disminución de la desigualdad, potencia la participación política desde los territorios y la inclusión social.

Y, por supuesto, como un asunto estratégico, se comprometió con la agenda de las mujeres, con los lineamientos, principios, instrumentos, enfoques y estrategias para garantizar los derechos de las mujeres y el LGBT, trabajará por el derecho a una vida libre de violencias y miedos para las mujeres, su propuesta programática no es solo el metro, ni ha dicho que Bogotá sea solo el metro. Veamos algunos puntos de su programa:

Educación: propone garantizar 50.000 cupos nuevos cada año en la Universidad Distrital, mientras la Universidad Nacional, sede Bogotá, recibió, en el primer semestre de 2017, sólo 5.500 estudiantes de 50.000 que se presentaron a pruebas de admisión

La paz: está comprometido con la paz, con la defensa de las víctimas, el reconocimiento de las y los excombatientes, la implementación del Acuerdo y con la defensa de la vida para las y los líderes sociales, defensoras y defensores de derechos humanos.

Las mujeres: Hollman ha dicho públicamente que “estoy dispuesto a que sigamos con ustedes las mujeres, desaprendiendo el machismo y la cultura machista. Pido perdón, si en algún momento de la vida he ofendido a una mujer”. Inscrito en el espíritu del proceso de paz y la reconciliación, de superar la cultura del odio y la de hoguera, en el reconocimiento de que las mujeres son diversas y diferentes; su propuesta busca cerrar las brechas de desigualdad de género, garantizar la paridad y fortalecer la política pública de mujeres y equidad de género.

La cultura: se compromete a fondo con aquellas expresiones culturales que han sabido nutrirse de la memoria colectiva de nuestros pueblos; expresiones que han jugado un papel importante en la creación de una cultura nacional, popular y latinoamericana. Expresiones culturales que estarán al alcance de las y los capitalinos, sin sujeción a la economía naranja.

Solidaridad: Ha expresado su rechazo al vil ataque terrorista contra la sede del Partido Comunista y la Unión Patriótica (UP), que es también un atentado contra la coalición de Colombia Humana, Unión Patriótica (UP), Partido Comunista y MAIS, que impulsan su candidatura.

1 Ley 1682 de 2013. Los estudios son indispensables para adjudicar un contrato público, puesto que son los que determinan si una obra es viable o no.

Ley 310 de 1996. El gobierno nacional debería cofinanciar los sistemas de transporte masivo siempre y cuando “el proyecto respectivo tenga conceptos previos del Compes mediante un estudio de factibilidad” ,

2 La corrupción en el metro elevado para Bogotá, cinco claves, ver en YouTube.

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