Menos empleo industrial y manufacturero

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Evidencias de un permanente proceso de desindustrialización que las autoridades económicas del país se niegan a admitir.

Trabajador pag economia

Iván Posada P.

De acuerdo a estadísticas de Confecámaras, durante 2014 cerca de 89 mil empresas cerraron operaciones, fenómeno que abarca en la práctica todas las actividades económicas y regiones del país. El sector más golpeado por el cierre es el manufacturero, con el 33% de los casos, seguido del comercio con el 25%; el tercero lo ocupa servicios con 15%, luego le sigue la construcción con el 10% y por último el agropecuario con el 4%.

Por actividades, el comercio reportó 38 mil casos de cierres; alojamiento y comidas 12 mil negocios liquidados y luego las actividades profesionales y científicas, con 3.200 casos.

Por departamentos, Antioquia y el Valle presentan los casos más críticos, seguidos de Santander y Tolima. Bogotá lidera la lista con más empresas en quiebra, 508 casos, luego Antioquia, 282 cierres y luego el Valle del Cauca, con 214 empresas que cerraron sus puertas.

La presidenta de la Cámara de Comercio de Barranquilla, María José Bengoechea, alertó sobre la rapidez con la que a diario se cierran las empresas en la región Caribe. “Más del 50% de las sociedades que inician su vida fracasan en el intento y son liquidadas ante la Cámara de Comercio”, aseguró[1. Portafolio.co, mayo 25 de 2015.]. La situación más complicada es la de Bogotá, en donde 17 mil empresas tuvieron que ser liquidadas, superando incluso al primer departamento de la lista, que es Antioquia.

En promedio, por cada tres empresas que se crean, una se liquida a los tres años de haber sido constituida debido a que se agotan los recursos de capital o de crédito, como causas inmediatas. Lo anterior con base en los registros oficiales de las cámaras de comercio, pero la proporción de liquidaciones puede ser mayor debido al grado de informalidad en cuanto a que muchas pequeñas y medianas empresas no hacen el respectivo registro y por lo tanto no figuran en las estadísticas.

Las causas

De fondo existen causas mediatas que explicarían el proceso de desindustrialización, que se manifiesta en la clausura de las empresas.

En el campo externo está el tema del modelo económico que se viene aplicando no solo en Colombia sino en el resto de naciones que debieron reacomodar sus economías de acuerdo al esquema neoliberal, que son en esencia:

i) especializar a las naciones dependientes en exportadores de materias primas y recursos minero-energéticos en bruto, o en el mejor de los casos, con bajísimo nivel de valor agregado, tales como madera, carbón, petróleo, coltán, etc.;

ii) exportación de productos del sector agropecuario igualmente con poco valor agregado (pulpa de fruta por ejemplo),

iii), dependencia científico-técnica que se manifiesta en la imposibilidad de diseñar y construir los bienes de capital necesarios para aplicar en el proceso industrial.

Precisamente Colombia abandonó el modelo de incipiente industrialización aplicado entre 1930 y 1970, cuando se implementó la apertura económica en el marco del modelo neoliberal y luego se perfeccionó con la introducción de los tratados de libre comercio. En esta dirección se inició en forma masiva la importación de los equipos y maquinaria para el sector industrial y en el sector agrario millones de toneladas de alimentos.

Hechos

El cierre de la Compañía Colombiana Automotriz en Bogotá donde se ensamblaba el carro Mazda; Icollantas que clausuró sus plantas de Bogotá y Cali en 2013; Bayer igualmente cerró su planta de medicamentos en Cali para trasladarla a Centroamérica; hace un mes en la capital del Valle del Cauca se cerró la planta de Chiclets Adams que venía operando hace 50 años y ocupaba a 480 trabajadores, aparte de los empleos indirectos.

Detrás de esta marca esta la transnacional Modelez, especializada en galletería y confitería. De productores de esta línea pasaron a importadores, pues la planta se trasladó a México, país que le ofrece mejores condiciones en materia de costos en mano de obra, aranceles, etc. Son las consecuencias de los tratados de libre comercio en materia de movilidad de capitales, fuerza de trabajo, etc.

Consecuencias

En materia de personal ocupado, durante 2014, la industria manufacturera, sin incluir trilla de café, reportó una disminución de 0,35%, debido entre otras cosas a la disminución de personal contratado con las prestaciones de ley. Las cifras del DANE indican que de las 42 actividades industriales del país, una registró cero crecimiento, 27 lo elevaron y en 14 se presentó disminución, entre ellas textiles y refinación de petróleo[2. DANE, encuesta anual manufacturera 2014.].

No se trata de un problema coyuntural. Entre 2000 y 2014 el crecimiento promedio del PIB fue de 4,2%, en tanto el PIB industrial creció sólo 0,2%[3. http://www.andi.com.co/]. Evidencias de un permanente proceso de desindustrialización que las autoridades económicas del país se niegan a admitir.

Algunos datos

Durante 2014 la economía creció 4,6%, que significó para la industria 53 mil empleos nuevos frente al 2013. Si bien el agro creció 2,3% en su producción, se destruyeron 54 mil empleos (-1.5%). La construcción que incluye las grandes obras de ingeniería y la vivienda fue la actividad que individualmente creció más, con 9,9%. Sin embargo, el número de empleos nuevos estuvo por el 6,8%, con 83 mil puestos adicionales.

La crisis del sector minero-energético se notó desde el año pasado, pues además de tener el peor nivel de producción con una caída del 0,2%, en términos de empleo el descenso fue del 4,2%, lo que indica nueve mil puestos de trabajo menos.

A su turno, el incremento del PIB de los establecimientos financieros, seguros, actividades inmobiliarias y servicios a las empresas fue del 4,9% y en puestos adicionales, del 4,0%, o sea, 71 mil empleos nuevos.

Por su parte, el comercio, restaurantes y hoteles creció 4,6% y generó 1,4% de nuevos empleos (82 mil).

Este apretado muestreo deja ver una clara tendencia hacia una economía basada en los servicios y no en la industria, que debe ser el motor generador del desarrollo y del empleo. Además reafirma la tendencia hacia la desindustrialización que se observa a lo largo de las tres o cuatro últimas décadas.